Estudian una nueva herramienta para detectar la enfermedad mínima residual que suele darse en pacientes oncológicos con tratamientos exitosos. Cómo funciona
13:20 hs - Domingo 22 de Marzo de 2026
En el Hospital Centenario se está desarrollando una importante investigación que busca dar un salto de calidad en los diagnósticos de tumores. Investigadores de Rosario avanzan sobre un test de detección de enfermedad mínima residual, es decir, la persistencia de una cantidad muy pequeña de células cancerosas tras el tratamiento. Para ello, lanzaron una convocatoria de donantes de sangre.
La enfermedad mínima residual actualmente es detectada por tomografías o radiografías. En este contexto, los investigadores rosarinos apuntan a complementarlos para llegar a un diagnóstico más sensible y precoz a través de una nueva herramienta. Para avanzar en este proyecto, los investigadores de la Facultad de Bioquímica de la UNR y del Centro de Tecnología en Salud Pública (CTSP) convocan a la población mayor de 50 años sin diagnóstico de cáncer previo a donar sangre de lunes a viernes de 13 a 15.30 en la Sala 9 del Hospital Centenario en Urquiza y Francia.
“La idea es que después podamos evaluar la progresión del tratamiento y con la futura prueba podrimos tener un diagnóstico precoz en caso de recaídas”, dijo Lorena Micucci, secretaría de Extensión de la Facultad de Bioquímica de la UNR y Bioquímica del área de Toxicología, que forma parte del proyecto de desarrollo y validación de kit de detención de enfermedad mínima residual.
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El pedio de donantes de sangre está enmarcado en la etapa del proyecto que define los parámetros de la prueba. Los investigadores apuestan por definir un biomarcador epigenéticos para, a partir de esa cifra, detectar la presencia de la enfermedad mínima residual luego de un tratamiento oncológico. “Buscamos pacientes sanos para lograr un nivel basal. Es como cuando vos te vas a hacer un análisis de glicemia y comparás el valor esperable, el valor basal de referencia. Nosotros todavía no tenemos ese valor de referencia, y es lo que se está buscando con los donantes”, contó Ana Tioti, bioquímica y una de las coordinadoras del proyecto.
¿Por qué donantes mayores de 50?
El proyecto fichó información sobre la detección de la enfermedad mínima residual y subrayó que ocurre con mayor prevalencia en los mayores de 50 años. Entonces, “para genera un grupo control y representativo”, explicaron las investigadoras, solicitaron la colaboración de esta parte de la población.
“Lo que estamos tratando de determinar es el grupo control o valores negativos. Creemos que la mayor cantidad de futuros beneficiados pueden ser pacientes mayores de 50”, explicó Micucci. Para alcanzar a este grupo representativo, buscan reunir más de 600 muestras de sangre.
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Cada voluntario sirve para generar el biomarcador ya que sus muestras permitirían indicar “que el paciente no tiene” enfermedad mínima residual. Los biomarcadores epigenéticos son modificaciones moleculares reversibles en el ADN que regulan la expresión génica sin alterar la secuencia genética. Si los indicadores estables sufren cambios sirven como alerta para el diagnóstico temprano, pronóstico y monitorización de enfermedades como el cáncer. Al existir retos para definir estos valores se hace necesario la recolección de muestras de sangre. "Estas muestras no solo permiten establecer los parámetros técnicos del ensayo, sino también asegurar su aplicabilidad clínica, fortaleciendo su implementación como herramienta diagnóstica y de monitoreo en oncología de precisión", expresó el proyecto.
La muestra se toma de lunes de 13 a 15.30 en la sala 9 del Hospital Centenario (Urquiza 3101) durante marzo y abril. Al ser una mínima muestra, similar a la extracción de sangre para análisis clínicos (20 mililitros), se demora 15 minutos, no se necesita ayuno ni cortar con las actividades de rutina. La participación es gratuita, confidencial y anónima. “Es una actitud altruista, que no tiene un beneficio inmediato. Es la única forma que tenemos para generar ese biomarcador. La gente que viene lo hace con mucho entusiasmo, pero necesitamos mucha gente”, planteó Micucci.
Desde la Secretaría de Extensión de la Facultad de Bioquímica adelantaron “saldrán a la calle” para buscar muestras junto a otras campañas de áreas de salud.
Prueba clave
Los investigadores buscan “el límite del blanco”, explicó la secretaria de Extensión de Bioquímica. Esa definición significa encontrar el valor que determina “el límite del biomarcador que, si se supera, luego asociaríamos a la presencia de células tumorales”, agregó.
El proyecto comenzó a mediados de 2025 y tiene a más de 20 personas trabajando para lograr esta una nueva herramienta. Será a través de la detección molecular por frecuenciación, una prueba de alta complejidad y con tecnología muy moderna, destacaron las investigadoras.
Aunque en esta etapa se busca personas sin diagnósticos de cáncer, el test una vez finalizado estará disponible para pacientes que ya hayan atravesado una enfermedad oncológica y que su tratamiento haya tenido éxito.