Lunes 15 de Febrero de 2021
Ante un nuevo aumento en la cantidad de cuidacoches en las calles rosarinas, algunos calificados como “conflictivos”, la Secretaría de Control y Convivencia municipal tiene actualizado un nuevo mapeo de las zonas más calientes donde la extorsión por sumas fijas multiplica las quejas y denuncias a los funcionarios por parte de los automovilistas. Son unas 20 cuadras donde se reiteran los inconvenientes, por lo que la Intendencia comenzó un trabajo de intervención con agentes de esta repartición, Control Urbano, Guardia Urbana Municipal (GUM) y servicios de policía adicional.
Durante este fin de semana largo de carnaval, los incidentes entre cuidacoches y automovilistas que acudieron a diversos corredores gastronómicos volvió a reeditar la fricción previa a la pandemia. En uno de ellos, una mujer denunció en las redes sociales haber recibido un mensaje intimidatorio en el parabrisas de su coche atribuido a un cuidacoches al que no le quiso abonar su “estadía”.
Estimaciones oficiales, (ya se había elaborado un listado y un registro de la actividad antes de 2020) hablan de una suba en la actividad informal de un 30 por ciento. Un aumento que llegó a las calles de la mano de la exclusión social, la pérdida del empleo formal y el incremento de la pobreza.
En ese contexto y con el funcionamiento de las actividades recreativas y gastronómicas que permiten los protocolos en la era del coronavirus, comenzaron las disputas por las “paradas” y los lugares privilegiados dónde recaudar a partir de cuidar autos, ya sea frente a los bares y restaurantes o más recientemente en los recitales en torno al Anfiteatro Humberto de Nito, en el parque Urquiza.
“Aumentaron considerablemente y en el trabajo que hacemos en calle, notamos ahora que existen zonas que antes no tenían y ahora en algunos horarios están de a tres o cuatro”, admitió una fuente del área.
El plan para abordar las zonas y cuidacoches “conflictivos” ya está en marcha. Se ideó un trabajo de tres móviles con personal de la Secretaría de Control, GUM, agentes de Control Urbano junto a servicios adicionales de la policía que según se deslizó tienen la orden de trabajar “exclusivamente” este tema.
Y si bien ya existía un relevamiento de este trabajo informal meses previos a marzo del año pasado, ahora se actualizó con la idea de intervenir frente a este nuevo escenario con mayor incremento en la cantidad.
En esta nueva situación la problemática nocturna de fricciones en la zona de la Estación Fluvial quedó menguada por la prohibición de la actividad nocturna.
Mapeo
Sobre los despachos oficiales hay una veintena de esquinas y arterias donde se produce la mayor cantidad de reincidencias en las denuncias de automovilistas contra los trapitos. “Este mapeo es el resultado de las quejas que se recepcionan y se ubican en sectores. Es por ello que se decidió actuar en forma focalizada”, mencionó la fuente oficial.
Entre las zonas conflictivas figuran: Brown, entre Oroño y Alvear junto a otras esquinas de Pichincha; Crespo y Pellegrini; Pellegrini al 1300 y al 1400; Mendoza y Avellaneda, Francia y San Juan; Avenida Belgrano y San Martín y sitios donde por evento artístico se disparan los problemas como el Anfiteatro Humberto de Nito durante el regreso de los espectáculos en clave de pandemia.
Listado
El municipio cuenta con un listado de los cuidacoches “conflictivos” que fueron denunciados reiteradamente para intervenir. Las contravenciones más reiteradas que se recepcionaron a través del 911 o el número del municipio 147 fueron las amenazas, extorsiones para cuidar los autos, o el lavado informal de vehículos en la vía pública, algo que está prohibido por ordenanza.
En números generales, el incremento de personas que buscan hacerse de algo de dinero a través de esta actividad informal subió un 30 por ciento. Esta suba vino de la mano de un incremento de rosarinos en situación de calle que también buscan en cuidar un auto, una forma de sustento.
Doble imposición en las áreas del parking medido
Tras haberse echo eco de lo que le sucedió a una rosarina en la zona de Pichincha el viernes pasado (la mujer recibió un mensaje amenazante en un papel sobre el parabrisas) el concejal de Juntos por el Cambio, Carlos Cardozo consideró que este nuevo episodio “vuelve a demostrar que se necesita una política sostenida para proteger a los ciudadanos en el caso de los cuidacoches que se organizan como mafias”.
El edil también identificó los sectores más conflictivos a partir de las quejas de los damnificados: la zona de Pichincha, avenida Belgrano, centros comerciales como los de Pellegrini y Echesortu, en coincidencia con el mapa municipal.
“Lo que más genera tensión es la pretensión de cobrar una tarifa anticipada, lo que provoca una reacción en el automovilista y, a veces, reacciones violentas”, relató para insistir en la presencia de cuidacoches en las áreas de estacionamiento medido. “Representa un absurdo que en cuadras en donde la Municipalidad obliga al ciudadano a pagar por dejar el auto en la calle además deba soportar pedidos a veces con tonos de violencia de personas que le piden dinero por cuidar el auto”.
Por su parte el vicepresidente del Concejo, Roy López Molina recordó que “se cumplen 7 años de nuestra presentación del único proyecto para enfrentar a la mafia de los cuidacoches con una herramienta efectiva: modificar el Código de Faltas y prohibir su actividad aparentemente permitida”.
El concejal macrista se lamentó por su falta de aprobación pero aclaró que insistirá en el proyecto porque “se agravó el problema de la inseguridad, las mafias de cuidacoches crecieron gracias a la falta de control municipal y la complicidad policial”, consideró López Molina.