La ciudad

Ingresar a Rosario desde Funes en auto se convirtió en una verdadera odisea

En una recorrida, La Capital evidenció la falta de mantenimiento en los accesos por la autopista a Córdoba y la prolongación de Mendoza, que presentan un grave e histórico estado de deterioro.

Domingo 06 de Enero de 2019

Entre pozos y grietas, ingresar en auto a Rosario desde los caminos que conducen a Funes puede tornarse un verdadero peligro para los automovilistas. Dos de los tres accesos a la ciudad desde ese sector presentan un estado de deterioro insuperable, al punto de que, a simple vista, resulta muy difícil imaginar que haya una solución a mediano plazo para estos problemas.

En una recorrida que hizo La Capital por la zona se evidenció la falta de mantenimiento (y de arreglos) que presenta la autopista que une a la ciudad con Córdoba. Una traza que presentó problemas desde su misma concepción: se proyectó en 1970, pero el primer tramo se inauguró en 1999 y comprendió sólo 18 kilómetros.

Sin distinción de banderas políticas, el ingreso por la autopista que viene desde Córdoba es una asignatura pendiente por parte de los gobiernos nacionales que atravesaron los mandatos desde que la traza fue inaugurada definitivamente el 22 de diciembre de 2010.

Los carriles que se dirigen hacia Rosario son vías de peligro inminente para los conductores; algunos, ni por casualidad atinan a bajar la velocidad a pesar de saber del pésimo estado de la ruta.

En el tramo que va desde Armstrong hasta Roldán, en sentido hacia Rosario, se pueden divisar los más variados pozos, además de una buena porción de kilómetros que contiene grietas tanto en el carril izquierdo como en el derecho.

Transitar sobre la autopista, mano a la ciudad, es como recorrer una calle adoquinada. Las grietas y los baches hacen que la sensación sea similar a esa experiencia y hasta vuelve imposible hablar dentro del automóvil mientras se circula por allí.

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Los días de lluvia son peores, ya que los pozos no se ven como para esquivarlos y los conductores que van por el carril más rápido salpican, inevitablemente, a quienes lo hacen por el sector de tránsito más lento. Con ello, se dificulta la visión de estos últimos.

En su último paso por Rosario, en diciembre último, el ministro de Transporte nacional, Guillermo Dietrich, indicó: "Entiendo que el año que viene (por el año en curso) esas zonas van a estar en obra".

Dietrich calificó el estado de la autopista como "un desastre. De los peores lugares que tiene la provincia".

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Zona de "viboreo"

El otro acceso en jaque ya es un clásico entre los vecinos que habitan la zona sobre el límite entre Rosario y Funes. Luego de pasar el estadio mundialista de hockey, los pozos se repiten a cada momento y las lomadas de pavimento son una postal propia del paisaje, por lo que hay que transitar con sumo cuidado y mucha atención.

En esa arteria, el peor panorama se lo lleva un tramo que debería presentar, justamente, un buen estado por ser el escenario de eventuales ingresos internacionales a la ciudad: la conexión desde esa calle hacia el puente que se dirige al Aeropuerto Internacional Rosario (AIR).

Allí no sólo las divisiones de carriles brillan por su ausencia sino también las señalizaciones, que se suman al pavimento levantado en forma de lomadas y los pozos que rodean a esas estructuras involuntarias.

A poco más de 1.200 metros de esa ubicación, sentido a Rosario y sobre el arroyo Ludueña, está el puente que permite la circulación de autos y transporte urbano de pasajeros; esa obra presenta un triste récord ya que hace más de seis meses que una de sus barandas de contención se rompió y, a la fecha, nada se sabe sobre su posible reparación (ver página 4).

En plena recolección de datos para este informe, un vecino de la zona pasó por el lugar y con sorna le dijo al fotógrafo que registró diversas imágenes: "¡Buen pavimento, eh!".

Los accesos a la ciudad están nuevamente bajo la lupa. Primero fue la inseguridad en las adyacencias al ingreso de la autopista a Buenos Aires; ahora, el deplorable estado de otra vía que aporta un importante afluente de visitantes a Rosario. Por el momento, no parece haber una solución a la vista.


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