Viernes 01 de Abril de 2022
El parque a la Bandera se convirtió en un gran monumento a Malvinas, a los que combatieron allí y a la soberanía argentina. Bandas musicales tocan hasta la medianoche y los stands brindaron información sobre el conflicto del Atlántico Sur, que cumple 40 años este sábado. Cuando el reloj marque las cero, se cantará el Himno Nacional argentino y la marcha de Malvinas.
Desde las 16, la gente se fue acercando al parque, con mate, lonas y reposeras para pasar la tarde y acompañar a los ex combatientes en espera de la medianoche, cuando finaliza la vigilia.
A lo largo del parque se podían recorrer los siete stands que se colocaron frente al gran escenario.
Uno de los stands donde más gente había era el de los tatuadores. Un grupo de especialistas estampaban en la piel la silueta de las islas. La fila para esperar el turno era de varios metros, pero a nadie le molestaba porque mientras estaban allí podían disfrutar del show musical que se desplegaba en el escenario.
Otro espacio muy concurrido fue el de la Generación Malvinas, a cargo de los hijos de los ex combatientes, que mostraban elementos que se utilizaron en la guerra como una granada, una caja donde los soldados guardaban las municiones, una cantimplora y hasta una chaqueta y un pullover usados por los combatientes en el helado suelo de las islas Malvinas.
Además, ofrecían información sobre la geografía y los nuevos mapas que muestran claramente que las Malvinas están dentro de la plataforma continental argentina.
En un stand contiguo, se podían ver obras de arte que reflejaban el accionar de los soldados en aquellas tierras australes. Los gestos de dolor e impotencia permitían intuir lo que vivieron los combatientes. También había dibujos hechos por niños alusivos a Malvinas, con fondos celestes y blancos.
El Foro Patriótico y Popular también contó con una carpa donde se brindó información sobre la situación de las islas: “Los chicos tienen que saber lo que pasó allí”, expresó el joven que atendía a los que pasaban a buscar información.
A su lado, en la carpa de la Generación Malvinas, la hija del ex combatiente Hugo Ramos contó que estaba emocionada por la cantidad de gente que veía circular por el parque, apoyando la causa Malvinas. “Queremos que no se pierda la memoria”, dijo la joven y, a su lado, otra chica recordó a su papá, también ex combatiente, que falleció en 2019. “El solía salir con el camión a repartir el mate cocido”, manifestó visiblemente conmovida. Ellas tienen el legado de seguir con lo que sus padres iniciaron en el Centro de Ex Combatientes de Rosario.
Mientras contaban esto había gente que les pedía un folleto informativo o un pequeño libro con ilustraciones de Malvinas para que coloreen los más pequeños. También vendían barbijos, remeras y buzos alusivos a los 40 años.
Por otra parte, desde la Llama Votiva del Monumento a la Bandera y hasta avenida Belgrano se colocaron 21 columnas con fotografías de ex combatientes y con la historia del conflicto de Malvinas.
En otro extremo del parque tocaban las bandas musicales. A lo largo de la tarde se pudo cantar y moverse al ritmo de Cielo Razzo, Mamita Peyote, Los Vándalos, Mariela Carabajal, Patagonia Revelde, Micaela Raciatti y Roberta Bang, Oasis, Verónica Marchetti y Escape. No faltó la presencia de Litto Nebbia, y el cierre especial a cargo de la Trova Rosarina, que también celebró sus 40 años.
El show musical estuvo atravesado por la memoria, los recuerdos y el dolor de la guerra y de los jóvenes que perdieron la vida en las islas del Atlántico Sur en 1982; los cantantes interrumpieron sus versiones con gritos de “las Malvinas son argentinas”.
En otro extremo se encontraba el stand de la Universidad Nacional de Rosario, que presentó un espectáculo inmersivo para conocer las islas.
Un viaje por el interior de las islas
La Universidad Nacional de Rosario (UNR) presentó este jueves una experiencia inmersiva en el parque a la Bandera, con motivo de los 40 años de Malvinas. La fila para esperar el turno y vivir esa experiencia era larga, es que nadie se la quería perder.
La experiencia consistía en subir a una tarima rodeada de pantallas de cuatro metros de altura dispuestas en forma de semicírculo y colocarse unos auriculares. En ese momento, comenzaba el espectáculo “600 km”, una sucesión de imágenes de las islas. De este modo se podía ver el amanecer en aquel lugar, el vuelo de las gaviotas y los albatros sobre la inmensidad del mar Argentino color esmeralda bañando las playas doradas. Las imágenes permitían observar de cerca el relieve, los acantilados, y el sonido daba la oportunidad de escuchar el fuerte viento de las islas, el mismo que sintieron sobre su cara los soldados hace 40 años.
También se podían ver las casas bajas de los isleños, de techos de colores, y más adelante el emblemático cementerio con las cruces blancas. El espectáculo hizo atravesar los 600 kilómetros que separan las islas del continente y “viajar” hasta allí.