La ciudad

Humanidades vuelve de a poco a la normalidad aunque sigue la polémica

Estudiantes y docentes nucleados en Coad reclamaron a las autoridades esperar el reporte del SRT, que esta semana llevó adelante una inspección que se extendió durante seis horas.

Sábado 10 de Octubre de 2015

Con muchas de las clases trasladadas al tradicional edificio de Entre Ríos al 700 e intervenciones en el sector de Corrientes al 700, volvieron ayer las actividades a la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Si bien se dieron algunas clases en las nuevas aulas, los docentes y alumnos que así lo hicieron utilizaron carteles donde se leía: "Estamos cursando en un edificio en construcción"; el resto prefirió los viejos salones. Lo cierto es que para la semana próxima están previstas nuevas movilizaciones, pedidos de revisión del calendario académico ante la pérdida de una semana de actividades y esperar los resultados del peritaje sobre el lugar donde el 30 de septiembre se desprendió un blindex que lesionó a una joven, que realizó la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT).

La decisión de volver a las actividades fue tomada por el consejo directivo de la facultad en base a los informes emitidos por la Subcomisión de Seguridad e Higiene del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y del Servicio de Seguridad e Higiene de la propia UNR, que determinaron que el edificio de Corrientes al 700 estaba "apto para el funcionamiento".

Pese a eso, estudiantes y docentes nucleados en Coad reclamaron a las autoridades esperar el reporte del SRT, que esta semana llevó adelante una inspección que se extendió durante seis horas. Por eso, ayer, al volver a las actividades, la mayoría de los docentes prefirió que sus clases se dictaran en el viejo edificio de calle Entre Ríos. Y unos pocos fueron los que ocuparon las nuevas aulas.

"Con herramientas del arte intervenimos el edificio como forma de protesta", recalcó Felipe Porta, presidente del centro de estudiantes y dirigente de la Agrupación Mate Cocido.

Así, docentes de la facultad y alumnos que ocuparon las aulas sobre Corrientes, lo hicieron con carteles que advertían que el lugar aún estaba en obra; de la misma manera, intervinieron los nuevos matafuegos, luces de emergencia y señalética instalada en los últimos días en los cinco pisos.

"El objetivo fue que quedara claro que eso está allí porque llevamos adelante una semana de protesta", recalcó el presidente del centro de estudiantes.

Más movilizaciones. Mientras esperan que la semana próxima se haga público el informe de la SRT, docentes y alumnos ya definieron nuevas acciones y demandas en una asamblea interclaustros realizada a última hora del jueves.

Entre los puntos aprobados en la asamblea, está la solicitud de revisión del calendario académico ante la semana de clases perdida, una nueva movilización a la sede de Rectorado (Italia y Córdoba) prevista para el jueves próximo, convocar a los docentes a dar sus clases en espacios públicos de la facultad y no en las nuevas aulas, y participar de la reunión de Consejo Superior prevista para la semana próxima.

Además, se aprobó la exigencia de que se haga público el expediente iniciado por la Universidad ante el hecho que hirió de gravedad a la estudiante, y la convocatoria a una reunión apenas se conozcan los informes de la SRT.

Las actividades se retomaron a una semana de que Julieta Heredia, una joven de 27 años que había llegado de Viedma para participar de un congreso en la facultad, sufriera serias lesiones en el cuello, la cabeza y la cara al ser golpeada por las partes de un blindex que cayó del sexto piso del edificio nuevo.

La joven debió ser operada en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), y el hecho reavivó los reclamos de "mejores condiciones" por parte de estudiantes y docentes de la casa de estudios, que ya venían planteando que el edificio, aún en obra, no garantizaba las medidas de seguridad suficiente para dar clases.

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