Sábado 02 de Agosto de 2008
En medio de las calles atestadas de operarios, el Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa) se llevó el primer premio en convocatoria. Es que llegando el mediodía, la unidad móvil de la repartición ya había inoculado contra la rabia y la parasitosis a más de cien mascotas, entre gatos y perros. Además, tenía planificadas al menos 25 operaciones para esterilizar a machos y hembras.
Si hasta la misma directora del Imusa, Diana Bonifacio, se puso el guardapolvo blanco y en plena vereda se encargó de vacunar uno por uno a los perros y gatos en la fila formada frente a la Escuela Nº 102 Gendarmería Nacional, ubicada en Constitución y Deán Funes.
"En los barrios siempre es así, se acerca muchísima gente", decía, mientras guardaba una aguja en el bolsillo y le ordenaba a una persona que retirara el carné de su pichicho
"Nos quedamos sin antirrábica, hay que pedir más", se escuchó a otra veterinaria de la repartición mientras inoculaba a un gato siamés en la puerta del camión que ofició de consultorio. En ese espacio, además, otros dos profesionales operaban a un macho mestizo color canela.
"Ya realizamos tres operaciones, pero calculamos que sumarán por lo menos 25 ó 30 en el resto del día", pronosticaron los profesionales del Imusa, al tiempo que cerraban la herida de otro perrito.
La concreto es que hasta el rotweiller más feroz sucumbió impávido ante la jeringa. La experiencia demostró la gran cantidad de mascotas que tienen las familias en esa zona. "Es por seguridad", dijo el amo de un ovejero alemán.