La ciudad

"Hay una racha cada vez más violenta de ataques contra los clubes"

Desde organizaciones barriales destacan el valor social que cumplen las entidades deportivas y denuncian que son blanco de robos y vandalismo.

Miércoles 06 de Noviembre de 2019

Hace casi dos años, Claudio Gershanik puso en marcha Alerta Clubes; una red que nuclea a unas 70 instituciones barriales con el objetivo de organizar acciones conjuntas para enfrentar los robos y los actos de vandalismo que las tienen como blanco fácil. Desde entonces, dice, tienen cada vez más trabajo. "Hay una racha cada vez más violenta de ataque a clubes", afirma el ex dirigente del Club Atlético Biblioteca Popular Porvenir (de Virasoro 248 bis, en el bajo Ayolas), y advierte que "quienes lucran con la violencia quieren que los clubes no funcionen".

La situación que atraviesan los clubes de barrio volvió a acaparar la atención ayer, cuando el presidente del club Deportivo Amistad de barrio Las Flores denunció que había recibido amenazas de parte de un grupo de familiares de los niños que integran las divisiones infantiles del club. La entidad, apadrinada por el ex jugador de Rosario Central César Delgado, se instaló en marzo del año pasado en San Martín y Circunvalación.

El club fue intrusado en varias oportunidades. El mes pasado, sin ir más lejos, los robos fueron semanales e incluyeron la totalidad del alambrado que protegía a la cancha de once, pelotas y equipos deportivos. El último fin de semana, además, destrozaron el parabrisas del auto y amenazaron al presidente de la entidad, Diego Fernández, quien dijo basta y renunció al club.

Para Gershanik, estas acciones están directamente dirigidas a las instituciones y a la función que cumplen en los barrios. "Los clubes hacen mucho más que sacar a los chicos de la calle, dan refugio a todo el mundo. A quienes escapan de la violencia, a las mujeres y los niños que huyen de su casa, a los desempleados, a los ancianos. Son el meollo del tejido social en los barrios, y molestan porque el narcotráfico necesita gente asilada, deprimida, que no tenga brújula. En esto, los clubes son sus enemigos, quienes lucran con la violencia no quieren que los clubes funcionen", advierte.

En esa lógica, el poco monto económico de los botines —alguna bebida del bufet, materiales de construcción o camisetas, conos o pelotas usadas— resulta ínfimo respecto a la verdadera disputa que se da por el territorio. "En los últimos tiempos, hay una racha cada vez más violenta de ataques a clubes y no es por el valor económico de los golpes, sino lo que buscan es impedir que el club funcione", subraya.

Y destaca que no alcanza con poner un móvil policial en la puerta de cada entidad, hace falta iluminar la calle, hacerla accesible, limpiar los basurales y los terrenos baldíos y poner colectivos en la puerta del club para que la gente pueda llegar. "Esa es la única solución para evitar los problemas que sufren particularmente los clubes de las zonas más alejadas, que son los que cumplen una función social más importante".

Un abrazo simbólico

El club Deportivo Amistad está enclavado en el corazón del barrio Las Flores, detrás de la escuela secundaria inaugurada hace unos cuatro años, donde se cursan también las tecnicaturas de Enfermería y Gestión y Mantenimiento de Equipamiento Biomédico en Rosario, y a metros del flamante edificio del Hospital Regional Sur.

La apertura del polideportivo fue parte de una serie de inversiones realizadas por el plan Abre con la idea de mejorar la calidad de vida de los vecinos del barrio. "Es un sector donde el gobierno ha trabajado mucho", reconoce el referente de la Red de Clubes, Jeremías Salvo, pero advierte que "aún no se le ha podido dar respuesta a la situación del club, a la realidad social que vive el barrio aún no se le ha terminado de encontrar la vuelta".

Salvo está al frente del club Suderland (Camilo Aldao al 500). "Como dirigentes de clubes sabemos el esfuerzo que hay que hacer para estar al frente de estas entidades y nos duele que pasen estas cosas. Los clubes funcionan como integradores sociales dentro del barrio, pero hay cuestiones que no podemos atender, que nos exceden", advierte y concluye que "es lamentable que instituciones como los clubes, que hacen un laburo tan importante dentro de los barrios, sufran estas cuestiones, es muy doloroso".

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