La ciudad

"Hay que elegir qué pagar; una ingeniería para seguir abiertos"

Gabriela Jaureguizar tiene desde hace diez años un autoservicio en el centro. El impacto de los aumentos y cómo hacer para no cerrar. "Hasta octubre del año pasado el negocio era rentable", confiesa.

Domingo 10 de Abril de 2016

Uno de sus cuatro empleados decidió irse y no buscó reemplazo. En el verano, el aire acondicionado del local se prendió sólo cuando el termómetro instalado especialmente para eso superó los 30 grados. Ya devolvió uno de los freezer y dejará de vender helados durante el invierno, para tener así otro artefacto menos en funcionamiento. Y la góndola con energía trifásica que utilizaba para las verduras la reemplazará por una estándar. Gabriela Jaureguizar se las viene ingeniando desde fines del año pasado para poder "resistir" en el autoservicio que tiene en Mitre 350. Así y todo, pagar los 18 mil pesos que le llegaron en la factura de luz la obligará a no abonarles a algunos proveedores. "La única forma de llegar es elegir qué pagar, toda una ingeniería para poder seguir abiertos", admitió.

Gabriela se instaló en la cuadra hace una década. Primero fue su marido con un maxiquiosco y al poco tiempo ella dejó la empresa de monitoreo de alarmas donde trabaja para instalar el autoservicio que todavía mantienen abierto.

"Hasta octubre del año pasado el negocio era rentable, crecía, nos permitía mantener los empleados e irnos de vacaciones, lo que a cualquier familia tipo; pero la cosa empezó a complicarse con la caída de las ventas y los aumentos", recordó la mujer y recordó los últimos meses de 2015, cuando la renovación del contrato de alquiler en diciembre le costó un 30 por ciento más. Pasó de pagar 6.300 pesos a 8.200 por los 90 metros cuadrados que tiene el negocio.

A cargo. Los empleados que tiene son una de sus principales preocupaciones. "No quiero sacar gente, pero la verdad es que una de las chicas se fue y no buscamos reemplazo, fue una forma de achicarnos", contó.

El costo laboral también se le incrementó ya el año pasado: de 16 mil pesos pasó a pagar más de 19 mil sólo en sueldos, además de los aumentos en aportes sociales para sus empleados, que se incrementaron un 25 por ciento, pasando de pagar 11.300 pesos a 14.200. Todo en alza.

A eso se suma que ella, como responsable inscripta, también pasó a pagar casi 1.300 pesos mensuales, un 15 por ciento más de lo que pagó en diciembre.

Tarifazo. Aunque las subas en los costos empezaron a fines de 2015, como la TGI (30 por ciento) y el servicio diferencial de recolección de residuos (15 por ciento), sin dudas el mayor impacto y lo que los obliga a agudizar el ingenio fue el incremento del 70 por ciento que sufrieron en el servicio de energía eléctrica, con una factura que se vence en los próximos días de 18 mil pesos.

"No sólo subió el kilowatts, sino todos los ítems e impuestos que conforman la factura", bramó Gabriela, y explicó: "Hice la cuenta a partir de todos los puntos que componen la boleta y así por kilowatts consumido antes pagaba 93 centavos, mientras que ahora tengo que pagar 1,56 peso; eso da una suba del 70 por ciento".

Para pagar esa factura, la mujer aseguró que "no hay más salida que dejar de pagar otras cosas, como los proveedores, entonces hay menos mercadería", y recalcó además que "la recaudación en efectivo en números absolutos es la misma que hace un año, lo que teniendo en cuenta el proceso inflacionario, significa que estamos vendiendo un 30 por ciento menos".

La mercadería, en paralelo, sigue subiendo, incluso en estos días. "Los productos de panificación, gaseosas y cervezas, fiambres y el café ya llegaron con listas nuevas y una remarcación de un 8 por ciento", indicó, y aclaró: "Si yo traslado esos costos otra vez al producto, tengo que cerrar, porque no entra un alma al negocio".

Con ese escenario, para Gabriela la única alternativa "es resistir, esperar, ver qué pasa y pensar todos los días en cómo mantener el local abierto; no sólo por mi, sino también porque hay gente que depende de este negocio y no podemos dejar a nadie en la calle".

Un negocio de heladeras encendidas las 24 horas

No tener las heladeras encendidas para abaratar costos y ahorrar energía no es una opción. Con esa condición, los heladeros —fabricantes y mostradores— enfrentan una situación "complicada" de cara al aumento de las facturas de la luz.

Sólo como un ejemplo de la situación que deberán atravesar comerciantes y también pequeños productores, tanto la fábrica como los locales comerciales de la marca Bajo Cero deberán afrontar boletas con un 100 por ciento de aumento. "Es un porcentaje impactante, todo de golpe", planteó Cristian Cacciabue, quien junto con su hermano Ciro lleva adelante la empresa familiar que ya tiene casi cinco décadas.

La fábrica de helados Bajo Cero y sus dos locales propios en pleno centro rosarino viene campeando los vaivenes económicos desde hace 45 años. Así lo cuenta Cristian, que de los hermanos Cacciabue es el encargado de estar al frente de los puntos de venta de Córdoba y España, y Pte. Roca y Santa Fe.

Sobre los últimos tiempos, asegura que "la inflación y las devaluaciones vienen pegando fuerte, pero en los últimos meses la situación se agudizó rápidamente", y plantea que "la única forma en que se puede hacer frente es achicando cada vez más los márgenes de ganancias para poder mantener las cuentas ordenadas".

El doble y más. Los impactos de los costos y, fundamentalmente, de la luz, golpean fuerte.

"La luz llegó sólo a los dos locales con aumentos de más del cien por ciento, en una temporada donde además hubo una retracción en las ventas que ronda el 20 por ciento", detalla Cristian, y hace hincapié en que se trata de un negocio que funciona sobre todo en la temporada alta, en los seis meses que van de octubre a marzo.

El impacto de la factura de la energía es duro: en los locales comerciales las boletas que rondaban los diez mil pesos pasaron a superar los 20 mil. "Las heladeras tienen que estar prendidas las 24 horas, es imposible apagarlas", agrega.

Y en los costos de producción en la fábrica, que funciona en Vélez Sársfield al 200, la energía también es un factor clave.

Allí la factura de diciembre de 2015 fue de 22 mil pesos, mientras que la que deberán pagar este mes, trepó a 48 mil.

Boletas que obligarán a las empresas rosarinos a reacomodar las cuentas.

 

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