La ciudad

"Hay que desmitificar la idea de que el abusador de niños está escondido en una calle oscura"

Mariel Arévalo, del Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexual, manifestó que en el 97 por ciento de los casos, los agresores son personas que están cerca de los chicos. Hoy declara en Tribunales la niñera rosarina acusada de abuso y corrupción de menores.

Viernes 09 de Septiembre de 2011

La niñera acusada de abuso y corrupción de menores estaba a punto de ser indagada en los Tribunales provinciales. La ex empleada de una familia que la había contratado para cuidar a dos hermanos deberá explicar si en, al menos una oportunidad, propuso o incentivó a esos menores y a dos amiguitos más a participar de actividades como el “juego de la botella”.

Por su parte, Mariel Arévalo, del Centro de Atención a las Víctimas de Delitos Sexuales, sostuvo esta mañana que la mayoría de casos de abusos contra niños son cometidos por personas allegadas o del círculo íntimo de las víctimas.

“Tenemos que desmitificar la idea de que el abusador de niños está escondido detrás de un árbol en una calle oscura. En el 97 por ciento de los casos, los agresores son personas que están cerca de los chicos”, remarcó la jefe del organismo conocido también como la Comisaría de la Mujer, que interviene en ese tipo de episodios de violencia sexual.

La funcionaria policial está a cargo de las actuaciones abiertas por el caso de la niñera que fue acusada de abusar de cuatro chicos de 7 a 10 años. La mujer iba a ser indagada este mediodía por el juez de Instrucción Nº 8 Juan José Pazos por los delitos de abuso sexual y corrupción de menores.

Arévalo también llamó a entrar en psicosis colectiva “de que todas las niñeras pueden tener una conducta de este tipo. Eso es fundamental, básico y tengo la responsabilidad de decirlo. Entonces hablamos del acercamiento y diálogo que los padres deben tener con los chicos al momento de conocer qué juegos realizan por ejemplo”.

“Si chiquitos de diez años hacen el “juego de la botella”, los padres sabrán cómo manejarlo. Deberán conocer con quién juega a la botella, si es que la familia lo acepta, porque cada grupo familiar tiene sus reglas”, consignó Arévalo.

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