La ciudad

"Hay que dar solidariamente en el marco del principio del amor"

El secretario general de Luz y Fuerza y presidente de la Fundación Con la Gente, Alberto Botto, destacó el valor de la solidaridad.

Lunes 30 de Diciembre de 2019

El año próximo a dejarnos, ha sido prolífico en situaciones adversas que debió atravesar buena parte de la humanidad y, por supuesto, de la sociedad argentina. Situaciones críticas, dolorosas, que muchas veces podrían haberse evitado si algunos seres humanos y sectores con poder hubieran pensado y ejecutado políticas sustentadas y basadas en el principio del amor. Debemos expresar también, y afortunadamente, que muchas personas y grupos reunidos en instituciones privadas altruistas, han comprendido la angustiosa realidad de la gente y han actuado de manera encomiable ante esa realidad.

Desde el Sindicato de Luz y Fuerza de Rosario y la Fundación Con La Gente, con humildad, pero con compromiso y convicción, hemos continuado este año con la “Campaña Solidaria Permanente”, que no es otra cosa que ayudar al prójimo en situación de abandono, de necesidad, de vulnerabilidad. De esta acción solidaria fueron destinatarias personas, instituciones de la ciudad y de la región, y ello ha sido posible por la voluntad y disposición de ánimo de nuestras compañeras y compañeros, trabajadores afiliados y de todas aquellas personas que, generosamente, se han sumado a nuestra propuesta. Nos sentimos satisfechos e inmensamente agradecidos. Hacer solidaridad también es resistir a modelos que promueven la meritocracia y el individualismo. Hicimos y hacemos solidaridad como mandato moral y de amor al prójimo, pero además como forma de revelarnos contra esas acciones injustas que generan exclusión, pobreza y violencia entre otros males.

Cooperadores y voluntarios de hospitales, comedores barriales, instituciones de bien y personas que la han pasado y pasan mal, entre otros, han encontrado en el Sindicato y en la Fundación, es decir en el grupo de personas que llevan adelante esta tarea, compañeros de ruta dispuestos a aliviar el dolor. Nuestro trabajo, hay que decirlo, es un pequeño grano de arena en esa inmensa y plausible labor que desde el anonimato realiza tanta gente noble en esta ciudad, esta provincia y en el país y a la cual hay que reconocerla y agradecer. Sin ellos, los afligidos estarían mucho más solos, tendrían menos esperanza.

Hoy, la realidad nos dice que hay muchos chicos que no tienen las oportunidades para desarrollarse como personas, padres que viven la angustia de la pobreza, agravada por la imposibilidad de darles a sus hijos aquello que necesitan.

Por otra parte, podemos observar a diario a hombres y mujeres de la tercera edad que penan para sobrevivir. Un vacío existencial signado por personas que, más allá de clases sociales, se sienten desprotegidas, en soledad, es el escenario común. Permanecen en medio de grupos humanos o una sociedad que se muestra a veces indiferente ante sus circunstancias.

En este mundo individualista y brutalmente competitivo en el que vivimos, la solidaridad como valor, como virtud fundamental del ser humano, debe ser reflotada, rescatada. Solidaridad es pensar en el otro y actuar por el otro, siempre, en todo momento. El concepto genuino de solidaridad se está perdiendo muchas veces y esto es peligroso. Solidaridad en el hogar, en la familia, en el trabajo, con los compañeros. Solidaridad en la calle, en la vida cotidiana. La solidaridad es fundamental para el desarrollo humano.

Es bueno en el marco de estas fiestas, reflexionar sobre el valor del dar. Dar entendido no solo como el ofrecer una suma de dinero a un indigente, un alimento o un objeto al pobre para que resuelva momentáneamente su aflicción, sino dar de aquello que se tiene y que no necesariamente es de orden material. Dar sin excluir o discriminar según la clase social, la raza, creencia o circunstancia. Dar compañía, aunque sea en silencio; dar de la propia presencia acompañando al otro; dar un buen deseo; una palabra; dar una sonrisa, un perdón; dar tolerancia, comprensión, respeto, cortesía.

En el orden social, debemos decir que el problema argentino, como el de la humanidad, no es de naturaleza política, ni económica, es de orden cultural, moral, ético. Hasta tanto no tengamos los ciudadanos comunes representantes que entiendan lo que significa dar y darse y actúen en consonancia con tal significado, vanos serán los planes políticos, económicos y sociales. Lo único que puede remediar los males sociales y en consecuencia de la persona, es el “dar políticas de Estado serias, responsables basadas en el principio del amor”.

Es de esperar que el año próximo a iniciarse, que este nuevo ciclo nos encuentre a todos en el camino de comprender que sin empatía, sin amor, sin unidad en puntos comunes, aun con ideas diferentes, no será posible el logro de un grupo humano o una sociedad mejor.

Es de aguardar, asimismo, que más seres humanos se sumen a la tarea silenciosa de dar, entendiendo que es por ese sendero que se alcanza la felicidad del otro y de uno mismo.

Desde el Sindicato de Luz y Fuerza y la Fundación Con la Gente deseamos a todos un año pleno de buena ventura.

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