La Ciudad

"Hay 158 personas en aislamiento preventivo por unos pocos casos positivos"

El secretario de Salud, Leonardo Caruana, advirtió que "las restricciones pueden volver y eso no debe leerse como un fracaso".

Domingo 28 de Junio de 2020

El escenario epidemiológico nacional y en determinados puntos de la provincia, donde hay un alto número de casos de coronavirus confirmados, además del movimiento de la ciudad que llega casi al 80 por ciento y el arribo del invierno, potencian las complejidades y los riesgos que el sistema de salud rosarino debe sortear en esta etapa. “Hoy, ante cada caso, el riesgo es mayor”, deja en claro el secretario de Salud Pública municipal, Leonardo Caruana, y lo pone en números: Rosario tiene 158 personas en aislamiento preventivo por haber estado en contacto con pacientes confirmados con Covid-19. “Ese dato responde apenas unos pocos casos positivos”, aclara el funcionario, quien deja en claro además que “la ocupación de camas de terapia intensiva por otras patologías es importante”.

   Para Caruana, “la persona que por su trabajo esencial entra y sale de la ciudad hacia zonas con alta circulación, no debe mantener actividades sociales y recreativas al volver; debe estar en fase uno social y recreativa, y hacer su trabajo con todas las medidas de prevención porque existe un factor de riesgo mucho mayor”.

   El funcionario busca dejar un mensaje claro respecto al avance en materia de apertura de nuevas actividades. “Flexibilización no es relajación”, dice al insistir, además, en que “las restricciones pueden volver y eso no debe leerse como un fracaso”.

   —¿Cómo analiza hoy el escenario, sobre todo teniendo en cuenta que definitivamente entramos en la temporada de invierno y alta demanda de los servicios de salud?

   —Es un escenario complejo donde hay por lo menos tres dimensiones que lo hacen muy distinto al de hace dos meses. Un factor es el aumento importante de los casos en Capital y el Gran Buenos Aires, y una realidad provincial diferente porque hay varias localidades que tienen un denominador poblacional chico y un alto número de casos positivos. Además, está la propia dimensión de la ciudad que funciona ya casi en un 80 por ciento, con gran cantidad actividades permitidas, como encuentros sociales, familiares y recreativos; y por otro lado, un escenario climático donde, con las bajas temperaturas, aumenta la posibilidad de contraer otras patologías. Ante ese escenario, debemos ver cómo transitamos las próximas semanas y analizamos la curva epidemiológica que, si bien sigue teniendo una evolución favorable, se ve afectada por modificaciones. Ahora el riesgo aumenta aún más ya que, por cada confirmado, es necesario aislar a muchas personas.

   —¿El riesgo de dispersión del virus con cada caso es hoy mucho mayor?    

   —Nunca previmos un escenario de caso cero, pero lo que está claro es que con varias actividades permitidas, la circulación de una persona infectada es mayor y entonces la ampliación de aislamientos también es mucho mayor. Hoy tenemos 158 personas en aislamiento preventivo, y no es a partir de una gran cantidad de pacientes confirmados, sino de algunos pocos. Por eso insistimos en que flexibilización para nada es relajación de las medidas de prevención.

   —Mayor responsabilidad...    

   —Venimos aprendiendo desde la primera etapa en la que hablamos de la construcción de confianza entre la población y el Estado y los servicios de salud para hacer cada uno lo que le correspondía, incluso con tensiones porque fue un momento difícil; aprendimos del intercambio a la hora de generar protocolos y ahora que todos estamos más en el espacio público tenemos que ser coherentes y no podemos relajar las medidas. Porque el gobierno puede definir criterios, pero la responsabilidad la tenemos todos y más aún cuando el riesgo de propagación es mayor. Es cierto que no todos estamos en las mismas condiciones para atravesar la pandemia debido a las desigualdades que existen. No es lo mismo el que no comprendió bien el riesgo o no tuvo alternativa que el que con conciencia desafía la regla de manera caprichosa poniéndose en riesgo él mismo, pero también a la salud de otros. Lo que viene será consecuencia de las acciones, prácticas y decisiones que tomemos hoy como comunidad. Y para eso hay que trabajar juntos y salir de la perspectiva éxito o fracaso, y de la mirada lineal de que vamos evolucionando hacia adelante y un retroceso es un fracaso.

   —¿Es decir que pueden volver las restricciones?

   Hay que entender que no llegamos al final y no se trata de un esfuerzo más, y listo. Las etapas son flexibles, las restricciones pueden volver, así como los momentos más rígidos y los límites a determinadas actividades; es parte del proceso porque no estamos en la etapa final. Y mientras no haya vacuna ni tratamiento específico vamos a tener movimientos, un ir y venir, que tenemos que entender como parte del proceso.

   —¿Cómo están hoy los servicios y la ocupación de camas de cuidados intensivos?

   —En patologías respiratorias y sindromes febriles relacionados estaríamos entrando en la semana del pico epidemiológico, pero eso no se ve reflejado en las consultas a centros de salud ni hospitales porque las medidas de prevención del Covid-19 previenen estos cuadros en general. Pero con el resto del funcionamiento de la ciudad se incorporan otros factores, como accidentes de tránsito, y patologías que fueron reprogramadas y que hacen que la ocupación de camas hoy sea importante y varíe entre un 60 y un 75 por ciento, aunque tenemos sectores con preservación de camas para casos de coronavirus.

   —¿Ayudan las medidas anunciadas y el cierre de Capital y Gran Buenos Aires?    

   —Todo lo que aumente la sensibilidad y el cuidado donde hay mayor circulación del virus pone en otra dimensión las realidades provinciales. Eso implica seguir mirando los controles y sobre todo a los trabajadores esenciales que van y vienen por trabajo de la ciudad. Esas personas deben saber que al volver a Rosario no pueden tener la misma dinámica que el que no sale de la ciudad. Por eso deben hacer su trabajo esencial con riguroso cuidado, y no mantener encuentros familiares ni actividades recreativas, sino permanecer en fase uno en lo social, y hacer sólo lo indispensable y siempre cumpliendo con las medidas de higiene.

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