La ciudad

Hartos de los robos, en un jardín de Empalme Graneros no dan más clases

"Estamos aterrorizadas", dijo la directora y exigió la presencia permanente de un policía en la puerta hasta fin de año. En marzo un grupo de vándalos lo había destrozado y ayer un ladrón les robó a las docentes.

Miércoles 14 de Mayo de 2014

Las docentes del jardín de infantes Nº 296 de Empalme Graneros no darán más clases hasta que el Estado no asigne un policía que custodie en forma permanente el lugar. La gota que colmó el vaso fue el robo y agresión que cinco de ellas sufrieron ayer por parte de un hombre que ingresó cerca de las ocho, se llevó sus pertenencias y las manoseó. "No somos las salvadoras del mundo y estamos aterrorizadas. Nos duele que durante tres horas y media nuestros alumnos se pierdan un mundo distinto al que ven el resto del día", se lamentó ante La Capital la directora, Silvia Altavilla. Hace un mes, un grupo de vándalos ya había destrozado el lugar.

Por lo pronto, hasta que la policía garantice las condiciones de seguridad, en el jardín de Génova y Cullen, entre las 6.45 y las 18, unos 176 niños de 4 y 5 años se quedarán sin clases.

La institución había sido destrozada el 31 de marzo pasado y el robo de ayer traspasó las fronteras de lo soportable. "Habíamos empezado a funcionar gracias a la colaboración de la comunidad y de otros jardines. Pero ahora está amenazada la vida. Mis compañeras están aterrorizadas. ¿En qué condiciones les digo que vengan a trabajar, que pongan el cuerpo?", se preguntó Altavilla.

Ayer, a las 7.50, un hombre de unos 25 años ingresó al jardín con la excusa de preguntar dónde quedaba el dispensario (que se encuentra a la vuelta) y con una supuesta prescripción médica de un amoxidal.

Una vez que ganó el interior, mostró sus intenciones. Amenazó a dos auxiliares, la vicedirectora y dos docentes diciéndoles que les iba a pegar un tiro con un arma de fuego. Algunas reaccionaron y se encerraron en los salones mientras tiraban sus celulares entre las cajas de juguetes de los chicos.

Aún así, el ladrón las revisó y a una la manoseó. La pesadilla terminó cuando se llevó dos carteras con documentación de las docentes con llaves en su interior y billeteras. Huyó por el fondo del jardín hacia Sorrento.

Las víctimas entraron en crisis. Una ambulancia llegó unos minutos después y los paramédicos debieron atenderlas ya que algunas sufrieron un pico de presión.

No va más. "Esto superó la imaginación de cualquiera. No vamos a dar más clases hasta que no tengamos un policía en la puerta del jardín y nos garanticen que se quedarán hasta fin de año", advirtió Altavilla.

Luego del feroz ataque vandálico del 31 de marzo pasado, un uniformado de civil llegaba en un móvil policial o en un auto particular todos los días para aportar seguridad. Se apostaba sobre Génova, en la puerta de la escuela lindera al jardín. Pero la presencia duró una semana. "No sabemos por qué no vino más", dijo una docente. Según trascendió, el policía fue afectado a la custodia policial de la hermana María Jordán, quien realiza su labor pastoral en el mismo barrio. La zona está vigilada por Prefectura, pero tiene jurisdicción hasta una cuadra del jardín, en Cullen y José Ingenieros..

La decisión de interrumpir las clases ni siquiera pudo ser comunicada oficialmente a los padres, aunque ayer muchos de preguntaron por el estado de salud de las docentes. "Estamos aterrorizadas y compungidas. Lamentamos profundamente que los chicos no puedan recibir estas tres horas y media, donde les regalamos un mundo distinto. Acá viven una realidad diferente a la que se enfrentan el resto del día, desde que se levantan hasta que se van a dormir", reflexionó Altavilla.

Tras los minutos de terror, llegaron el jefe de la seccional 20ª, la directora general de Supervisión del Ministerio de Educación santafesino, Gladys Alvaquiaro, y el psicólogo Fernando Tavella, del gabinete socioeducativo. "¿Cómo hace una persona para venir a trabajar acá? Por más que pongan reemplazantes, será lo mismo con otras caras", finalizó la directora.

Otra escuela fue blanco de ladrones

La ola de robos a las escuelas parece no cesar. A lo ocurrido en la mañana de ayer en el Jardín de Empalme Graneros, hay que sumarle el robo sufrido en la madrugada en la Escuela Nº 3.096 Nicolás de Tolentino (Ovidio Lagos 990). Los ladrones se alzaron con electrodomésticos, artefactos de computación y dinero. Ayer se suspendieron las clases.

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