Hace 150 años las hermanas del Huerto llegaban a Rosario y fundaban un colegio
Desembarcaron en 1863, cuando aquí sólo había 200 casas y fundaron un colegio que fue obra educativa. Hacía una década que la villa había recibido el nombramiento de ciudad.

Domingo 01 de Diciembre de 2013

La congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto cumple 150 años en la ciudad y lo celebra mañana con un acto en el teatro El Círculo. Las hermanas llegaron como misioneras en 1863, cuando en Rosario sólo había unas 200 casas. Hacía apenas una década que la villa había recibido el nombramiento de ciudad.

Fundaron el colegio Nuestra Señora del Huerto (hoy ubicado en Juan Manuel de Rosas 1093), que fue la primera obra educativa en la ciudad.

Pero su labor se extendió mucho más allá de lo educativo. Atendieron a los niños del por entonces Hospicio de Huérfanos (ex Hogar del Huérfano). Allí recibían a un gran número de chicos. Las hermanas les proporcionaban formación y cuidados y realizaban una importante labor de caridad a favor de los desprotegidos.

También realizaron una importante tarea a favor de los ancianos en el Asilo de Mendigos, actual Hospital Geriátrico Provincial. Y trabajaron en el ex Hospital de Caridad, hoy Hospital Provincial de Rosario, y en el Hospital Carrasco atendiendo a los leprosos.

Las hermanas del Huerto atendieron a los enfermos cumpliendo su misión y proporcionándoles consuelo en lo espiritual y en la sanación de sus enfermedades físicas.

En 1926, con grandes esfuerzos, las hermanas pudieron inaugurar la capilla, construida con la ayuda de las ex alumnas. El edificio, obra del arquitecto Jaime López, se distingue por la pureza de su estilo gótico flamígero, lo que determinó que fuera declarado monumento artístico de la ciudad.

El colegio comenzó a funcionar en una casa de la calle Comercio, hoy Laprida, entre Córdoba y Rioja, y las clases se iniciaron el 1º de mayo de 1863.

Tiempo después el local quedó pequeño y debieron trasladarse a la casa Ricardone en la esquina de Rioja y Mitre. Permanecieron allí hasta 1876, año en el que se trasladaron hasta el lugar que ocupan hoy.

Diez años más tarde la congregación creó la escuela San Antonio María Gianelli, situada en 1º de Mayo 1060. Esta fue la segunda obra educativa fundada por las hermanas en la ciudad, siguiendo el mandato fundacional de brindar formación y evangelizar a niños y jóvenes según el carisma gianellino: caridad evangélica vigilante.

En 1963, cuando el colegio cumplió 100 años, la congregación con el apoyo de los padres de los alumnos creó el profesorado para la formación académica y pedagógica, que actualmente se sigue impartiendo.

Hoy, las hermanas continúan en el colegio, que cuenta con nivel inicial, primario, secundario y terciario con profesorado de educación secundaria en biología.

Si bien la institución comenzó siendo exclusivamente para mujeres, en 1996, respondiendo a las necesidades de las familias, incorporó varones.

El fundador. La congregación Hijas de María Santísima del Huerto fue fundada por Antonio María Gianelli, un sacerdote que fue proclamado santo por la Iglesia católica en 1829, en la ciudad de Chiavari, Italia.

Su carisma se basa en la caridad evangélica vigilante. El fundador señalaba la importancia de expresar la caridad mediante gestos capaces de mostrar atención y cuidado hacia las personas

Al poco tiempo de su fundación, la congregación comenzó a expandirse por todo el mundo.

Actualmente, sus obras están presentes en doce países: Italia, España, Palestina, India, República Democrática del Congo, Estados Unidos, Brasil, Bolivia, Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina.

Al país llegaron en 1859 extendiéndose por gran parte de su territorio.

Hacia 1860 se hacían sentir las consecuencias de la guerra; numerosos heridos eran depositados en galpones pobremente provistos y entregados al cuidado de caritativas e ilustres damas.

Sin embargo, las obligaciones las llamaban a su hogar y era necesaria la presencia de alguien que pudiera prestarles toda su atención. En tales circunstancias, el comerciante rosarino Carlos Grognet, en sus repetidos viajes a Buenos Aires había tenido ocasión de conocer y apreciar los múltiples servicios que las hermanas del Huerto prestaban a las poblaciones y propuso traerlas a esta ciudad, con el objetivo de que se hiciesen cargo de sus enfermos y heridos. Así fue como desembarcaron las primeras nueve hermanas de la congregación en Rosario, donde desplegaron una obra que continúa hasta hoy.