La ciudad

Golpe al bolsillo: en Rosario un kilo de manzana ya se vende a 320 pesos

La unión de almaceneros advierte incrementos especulativos y "desmedidos". Un kilo de carne para milanesas puede superar los 500 pesos

Domingo 24 de Enero de 2021

Los valores distorsionados de los precios de alimentos y productos de primera necesidad hacen tambalear la economía familiar. Frutas y carnes llevan el podio de los incrementos que, según las últimas mediciones, impulsaron la canasta básica para una familia tipo a casi 76 mil pesos al finalizar el 2020. Los almaceneros de Rosario dicen que están presos de las grandes corporaciones, que aplicaron aumentos en las listas de productos en pleno enero.

Un kilo de manzanas 320 pesos; un kilo de pulpa para milanesas, según el corte y comercios, cuesta entre 550 y 750 pesos; la carne picada entre 400 y 500 pesos; la leche, de 80 a 100 pesos; un kilo de yerba 370 pesos; media docena de huevos, entre 70 y 90 pesos; un litro y medio de aceite 250 pesos; un kilo de arroz de tercera marca, entre 80 y 100 pesos.

Este es un repaso con un recorte acotado de La Capital por algunos comercios rosarinos, no incluye otros productos, y tampoco los precios de las distribuidoras mayoristas o venta on line que puede ofrecer buenos descuentos por cantidad.

El cimbronazo al bolsillo se sintió fuerte en enero, como lo reflejó ayer un informe de este diario, que marca un 37 por ciento de incremento de la canasta de alimentos impulsada por frutas y carne, según un estudio de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Los productos de programas como Precios Cuidados, Precios Santafesinos o Precios Justos no terminan de imponerse en las góndolas. Incluso se nota desabastecimiento en rubros puntuales, y la especulación en la cadena productiva y comercial está a la orden del día.

Menos inflación, pero precios nueve puntos arriba

Desde el Centro Unión de Almaceneros de Rosario advirtieron que se transita un enero caliente en materia de precios. “La inflación de 2020 cerró varios puntos por debajo en relación a 2019, pero hay un escenario de aumentos de alimentos, bebidas y limpieza que estuvieron 9 puntos por encima de los que marca el Indec, y eso es preocupante”, dijo Juan Milito, referente de la entidad.

El dirigente entiende que “no hay razones” para que se produzcan esos incrementos. “Parece más una actitud de las empresas formadoras de precios para tener de rehén a la ciudad. Rosario siempre muestra en enero una calma en los precios por la falta de demanda, pero este año no ocurrió lo mismo”.

>> Leer más: En Rosario, la canasta de alimentos subió 37% empujada por aumentos en frutas y carne

Explicó que tanto “Arcor como Unilever (multinacionales que monopolizan las marcas) aumentaron sus precios. Y lo mismo hicieron las aceiteras y yerbateras. Incluso hay faltantes de marcas, una escasez que no llega al desabastecimiento pero se nota”, advirtió Milito.

De acuerdo a su análisis, este escenario sin precios de referencia “descoloca a los consumidores. Hay una incertidumbre generalizada; la gente y los comerciantes salen en busca de mercadería y se producen aumentos desmedidos. Se genera el teatro de operaciones para la concentración económica y extranjerización de las empresas que establecen los precios”.

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Por la experiencia que acumula Milito, aunque no es su rubro, cree que en relación a las frutas se trata de “una especulación de cabotaje” que se da en los mercados de frutas y hortalizas de 27 de Febrero y Constitución, y en el de Fisherton. Igualmente insiste con “alinear variables, porque hay sectores como el transporte que tiene sus costos”.

Según Milito, cada rubro alimentario tiene sus componentes. En relación a la leche, graficó que “traerla del tambo al comercio implica un 18 por ciento por gastos, y que incluso ahora se paga un 3 por ciento del flete. Eso se va multiplicando en toda la cadena y tiene un impacto en el costo final. Por eso se habla de alinear variables, de achicar los márgenes para controlar la cadena en cada instancia”, señaló.

Viene la manzana “caliente”

En relación a las frutas, los valores de manzanas y bananas se dispararon. Según Leonardo Pilagatto, titular de una verdulería en Salta al 1900, influyeron cuestiones estacionales en esos dos productos.

“La manzana está fuera de estación, se terminaron las que se conservaban en las cámaras frigoríficas hace nueve meses, y aumenta por la escasez. El precio tiende a bajar porque ahora se empieza vender las que llamamos «caliente», que viene directamente de la cosecha, no está procesada, tal vez dura menos pero es más barata”, aclaró el comerciante.

En un rubro donde los precios pendulan por la oferta y la demanda que regulan los mercados mayoristas que abastecen a las verdulerías, para Leonardo “ese ámbito es lo más parecido a la bolsa de comercio. Cuando hay faltante, te la dan en el cuello”, graficó.

En relación a la banana, que puede venir de Ecuador, Brasil o Bolivia, lo vinculó a la disponibilidad para importarlas, y a los costos que eso implica. “Hay mucha especulación, es constante. Como pasó con el tomate, que costaba 200 o 300 pesos más cada cajón de 20 kilos hace unos meses, y ahí no gana nadie, ni el verdulero. Ahora hay muchísimo, y los tomateros de Mar del Plata o Balcarce no saben qué hacer para venderlo”.

Para Pilagatto, el secreto es adelantarse a algunas cuestiones económicas y estacionales que le permiten sostener su negocio, con productos de calidad a un precio razonable, y al menos todos los días mantener dos o tres productos con ofertas tentadoras. “La mejor publicidad es el boca a boca”, resumió.

Cortes invisibles

La Secretaría de Comercio Interior de la Nación cerró un acuerdo con frigoríficos privados para ofrecer cortes de carne (vacío, matambre y asado) a precios accesibles en las fiestas de fin de año, pero en Santa Fe no se notó. La lista marcaba que el kilo de asado debía venderse a 349 pesos, el de vacío, a 459, y el de matambre, a 479 pesos. Y prometieron 1.600 bocas de expendio.

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