Geolocalización: "Google puede saber casi siempre dónde estás"
El experto en seguridad informática Martínez Cagnazzo advierte sobre las ventajas y desventajas del avance de internet y los teléfonos celulares.

Domingo 30 de Septiembre de 2018

La geolocalización es un conjunto de técnicas con el cual se intenta referenciar un dispositivo a un punto sobre la tierra, ya sean coordenadas de latitud y longitud o la dirección de una casa. Hay formas antiguas de obtener esos datos, como el sextante que se usaba en la navegación, y modernas como el GPS. Pero la suma de internet y los teléfonos celulares hicieron aparecer complejidades adicionales. ¿Sabe alguien dónde estamos todo el tiempo? ¿Qué hacen con esa información?

Carlos Martínez Cagnazzo (46) es uruguayo y se desempeña como Gerente de Area Técnica de Lacnic, el Registro Latinoamericano de Direcciones de Internet. Es ingeniero eléctrico y su especialidad es la seguridad informática y de redes. El experto visitó Rosario para participar de la edición número 30 de la convención Lacnic, uno de los eventos de internet más importantes de Latinoamérica (ver aparte), que se realizó por primera vez en la ciudad. En esta oportunidad, uno de los tópicos más destacados tenía que ver con la geolocalización, sus oportunidades y sus riesgos.

"El servidor al que se conecta un dispositivo no suele conocer su ubicación por diversas razones, como que no tenga GPS o no esté prendido, pero siempre sabe cuál es su IP (un número único que tiene cada aparato que está conectado, una suerte de DNI digital) que es público. Mediante el IP se puede inferir la localización, porque cada una está registrada en Lacnic con un domicilio físico", explica.

Sin embargo, aclara que "el problema es que esto a veces puede ser poco preciso, y con la entrada de los dispositivos móviles se sumó otra dificultad, porque están en movimiento. Así, aparecieron poco a poco empresas que se dedican especialmente a construir bases de datos de correspondencia entre direcciones IP y localizaciones geográficas. Pero el uso de esta información a los usuarios puede resultarnos antipático", señala. Y agrega: "Por ejemplo: si yo abro Netflix en Rosario no voy a tener el mismo catálogo que en Miami".

Martínez Cagnazzo indica que la técnica tiene diversos usos. Muchos países lo aplican al denominado gobierno electrónico, como el pago de impuestos on line o tramitar el pasaporte, para limitar el acceso a esos servicios a los que no son habitantes del país. También la geolocalización es utilizada por la policía en determinados casos, por ejemplo en secuestros o para desbaratar redes de pedofilia. Además están los sistemas de recomendaciones, como la búsqueda de restaurantes, la ubicación de farmacias de turno o cajeros automáticos.

Pero como casi todo en la era digital, también tiene sus desventajas, y la más importante es la pérdida de privacidad. El ingeniero cuenta, en ese sentido, que "Google tiene su propia base de datos de localización, y son bastante celosos en revelar cómo la arman. Al tener el sistema operativo de los celulares (Android) y la aplicación de los mapas, tienen una posición única para localizarte casi siempre. Ellos pueden inferir donde estás por la red wi-fi a la que estás conectado, sólo basta que alguna vez haya sido utilizada por un dispositivo con el GPS activado, aunque tu teléfono lo tenga apagado en ese momento", revela.

De hecho, el especialista comenta que lo único que detiene al gigante de internet de saber todo sobre los usuarios es el hecho de que entre el teléfono celular y la compañía existe la intermediación de un proveedor del servicio, la empresa de telefonía, que tiene intereses contrapuestos. "Hay una gran pelea entre Google y las firmas de telecomunicaciones, porque éstas creen que les corresponde una parte del dinero que genera. Y es una suerte, porque si en algún momento Google compra una de las proveedoras va a tener un montón de datos más sobre nosotros que hoy no sabe, y eso sería jodido", dice el CTO de Lacnic.

Esta distancia respecto del dispositivo, sostiene el técnico, es lo único que evita que Google sepa todo y se convierta en una suerte de Gran Hermano digital. "En países latinoamericanos esto puede sólo tener un uso comercial, de venta de nuestra información a empresas, pero en estados como Arabia Saudita, Yemen, Corea del Norte o China podría servir para detectar activistas políticos opositores. Dar servicios como los que da Google cuesta dinero, y nadie paga por ellos. En realidad sí estamos pagando, dándole datos sobre nosotros, nuestros gustos y consumos", argumenta.

Por ello, Martínez Cagnazzo afirma que "hay toda una familia de riesgos nuevos del procesamiento de la información que vienen de la mano de internet, los teléfonos móviles y la prestación de servicios que maneja tus datos", los famosos permisos que las aplicaciones piden al usuario al ser instaladas. Y el riesgo es que la información contenida en nuestros dispositivos se haga pública, siendo la localización una de las más sensibles.

"Vos no andás diciéndole tu número de documento, dirección o hasta tu número de celular a cualquiera. Pero el problema es que en este caso no está bajo tu control cuidar tus datos", refiere. Es que si alguien logra disponer de ellos puede utilizarlos para cometer un delito, como un secuestro virtual, "pero es un riesgo teórico, es más común que se haga ingeniería social, es decir, extraer datos de lo que publicamos en las redes". Un caso repetido es cuando alguien pone fotos en un lugar turístico, y delincuentes que investigan los pasos de la víctima aprovechan para desvalijar su casa. Para obtener esa información no hizo falta utilizar la geolocalización.

Ventajas    

En la vereda de enfrente, hay un montón de aplicaciones que suponen beneficios para el usuario. "Por ejemplo, si estoy tirado en la calle en una emergencia, poder llamar una ambulancia a través de un botón de pánico que toco y ya sepan dónde estoy. En algunos países donde existe riesgo sísmico hay apps de este estilo. Si estás enterrado abajo de una pila de escombros, podés dar tu localización", enumera. En ese sentido, cuenta que en el último gran terremoto en México, del que hace días se cumplió un año, las empresas de telefonía liberaron las redes durante dos semanas para que todo el mundo hable y use datos de manera gratuita. "Imaginate qué feo hubiese sido que alguien haya estado atrapado y se termine muriendo por no tener crédito para avisar dónde estaba", acota.

Los usos del estilo "SOS" son para Martínez la tendencia a desarrollar en este momento. También se incluyen en esta categoría los programas que envían a otra persona un seguimiento del propio recorrido por la calle, en boga en la actualidad por cuestiones de seguridad. La geolocalización es utilizada además por aplicaciones para llamar un taxi o coche de alquiler, como la oficial del municipio Movi Taxi, o las privadas Easy Taxi, Cabify o Uber. Esto comprende servicios como ¿Cuándo Llega?, que informan sobre el transporte público, o Waze, que muestra cómo llegar desde un punto a otro y hasta informa sobre el estado del tráfico.

Una vez más, la tecnología muestra que es un arma de doble filo, con usos adecuados y beneficiosos, pero abriendo la puerta a su vez a que se monte un aparato de control como nunca se ha conocido en la historia. La balanza se inclinará de un lado o del otro dependiendo de la existencia de regulaciones, pero también de la actitud de los usuarios.

Cinco días y más de 600 personas
El último viernes culminó en Rosario la edición número 30 de Lacnic, el Registro de Direcciones de Internet de América latina y el Caribe, cuya función más importante es la asignación de dominios de internet para la región. Tiene presencia en 33 países y es uno de los cinco registros regionales de la web en el mundo.
A lo largo de cinco días de actividades, asistieron más de 600 personas de una gran cantidad de países de la región, entre instituciones gubernamentales, proveedores de internet, redes académicas, sociedad civil, operadores, empresarios y referentes de empresas de servicios, software y hardware.
Durante el encuentro se llevaron a cabo tutoriales, paneles y presentaciones que abordan temas como la transición entre protocolos de comunicación de datos digitales en la región, ciberseguridad, geolocalización y desafíos y oportunidades de lo que se conoce como "internet de las cosas", la interconexión de objetos cotidianos, como electrodomésticos, con la red.