Salta 2141, el juicio

Fuerte entredicho frente al Centro de Justicia Penal tras la lectura de la sentencia

El nerviosismo que generó la lectura del fallo aumentó la tensión entre los familiares de las víctimas agolpadas frente a la sede judicial.  

Martes 02 de Julio de 2019

A a la tristeza y desconcierto que le causó la lectura del fallo a los familiares de las víctimas de Salta 2141 le siguió un pelea entre los familiares de la joven Débora Ginanángelo, únicos querellantes de la causa, y otro de los allegados que también había presenciado la audiencia en el Centro de Justicia Penal (CJP).

Sucedió que Hernán Gianángelo, hermano de la joven estudiante, discutió con la hermana de otra de las víctimas que habían seguido las alternativas de la lectura del fallo en la pantalla gigante ubicada en la puerta del tribunal. Al parecer, uno acusó a otro de "vender la sangre" de las víctimas, lo cual generó una inmediata y desencajada respuesta.

Automáticamente los gritos, corridas y empujones se apoderaron de la escena, mientra la policía intervenía para sostener a Gianángelo, indignado y totalmente enfurecido con quien se topara en su camino, propio de la situación que vivía la familia, que no encontraba consuelo como el resto de los familiares tras la decisión del tribunal.

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La atmósfera en los alrededores de la sede judicial se fue tornando espesa una vez que se concretó la lectura del fallo que consideró responsable penal solo al gasista Carlos García por la explosión que provocó 22 muertes el pasado 6 de agosto de 2013, mientras el resto de los acusados quedó absuelto.

Los llantos, el desconsuelo, la impotencia componían un cuadro desconcertante en una tarde en la que los familiares habían llegado con la esperanza de que se hiciera justicia y terminaron presas de una profunda angustia.

>> Leer más: Condenaron al gasista Carlos García a cuatro años de prisión y el resto de los acusados fueron absueltos

"Yo no vendí la sangre de mi hijo, a mi me vendió mi propio abogado. Por eso desistí de ser querellante en la causa", sostuvo Claudia Vaio, mamá de Santiago Laguia, quien fue la última víctima hallada entre los escombros del edificio.

Asimismo, recordó: "Nosotros no pedimos ningún cargo político ni nada, la peleamos solos y a pulmón. No hicimos como la gente del Observatorio de Víctimas, que nunca nos dio una mano, y ahora están tomando mates con el presidente".

En tanto, dentro de un marco por demás desolador y desangelado, hubo una familiar que tuvo que ser atendido por el servicio de emergencias que allí se encontraba. En síntesis, un día en el que las familias de víctimas, sean querellantes o no, sintieron que no hubo justicia. O como lo definió dentro de la sala la mamá de Estefanía Magaz: "No explotó nadie".

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