Un hombre arrojó una bomba casera en la habitación de la pensión donde vivían dos parejas de lesbianas. Sólo sobrevivió una de las mujeres, que permanece internada
Lunes 13 de Mayo de 2024
El ataque a las dos parejas de lesbianas en el barrio porteño de Barracas, que ya se cobró la vida de tres de ellas, conmociona al país. Este lunes se llevaron adelante movilizaciones en repudio al criminal ataque en distintas ciudades, y Rosario no fue la excepción. La concentración local fue en avenida Illia y Sarmiento, frente al mural Rosario Libre de Lesboodio. Al grito de "justicia" y con la bandera del orgullo como estandarte, mujeres y disidencias se encontraron para hacer escuchar su voz.
Tras la confirmación del fallecimiento de Andrea Amarante -la tercera mujer fallecida en el ataque-, la comunidad LGBT+ y movimientos feministas se organizaron para pedir justicia para las víctimas del ataque lesboodiante.
"Nos están matando en ataques brutales, que deberían sacudir a toda la sociedad, y la política y los medios apenas lo nombran, y el Estado se regocija de desprotegernos. Pero nuestra comunidad sabe de acompañarnos frente al odio y de rebelarnos contra la injusticia, es toda nuestra historia", expresó la cuenta oficial de Orgullo Rosario, la coordinadora que organiza la marcha en la ciudad, antes de la convocatoria.
Rosario también pide justicia
En avenida Illia y Sarmiento, mujeres y disidencias se reunieron para reclamar justicia por el triple crimen de Barracas, señalar la responsabilidad estatal y remarcar las implicancias de los discursos de odio hacia el colectivo LGTB+.
La manifestación no solamente fue escenario de reclamos y repudios sino también el momento de encuentro y contención colectiva. La sensación de desamparo y desprotección atraviesan a miles de mujeres y disidencias que consideran que el gobierno no está allí para ellas y sólo profundiza la brecha de la desigualdad y marginalidad.
"El Estado es responsable" y "El odio nos mata" dejan entrever una idea que atraviesa al colectivo: que el gobierno es responsable porque avala y promueve discursos de odio y porque, además, no genera políticas de cuidado y contención.
El ataque
El lunes de la semana pasada, en horas de la madrugada, un hombre arrojó una bomba molotov a dos parejas de lesbianas que vivían en una habitación del primer piso de una pensión ubicada en el barrio porteño de Barracas. Este domingo falleció Andrea Amarante, la tercera víctima fatal del ataque. El miércoles se había confirmado el deceso de Pamela Cobos, de 52 años de edad, y el jueves el de Mercedes Roxana Figueroa.
Las cuatro víctimas del ataque tenían entre 40 y 50 años y convivían en la misma habitación de un hotel familiar. Amarante sufrió graves lesiones por el impacto de la bomba casera, tenía el 75% de su cuerpo quemado y se encontraba bajo tratamiento médico en el Instituto del Quemado en la Ciudad de Buenos Aires. Sólo sobrevivió Sofía Castroriglos, quien también está internada en el Instituto del Quemado con quemaduras en rostro y manos.
Según las declaraciones de los habitantes del inmueble, la cronología fue la siguiente: un vecino del barrio, de 68 años de edad, lanzó este lunes por la madrugada una bomba casera a la habitación del primer piso donde dormían las dos parejas, pensión ubicada en Olavarría al 1600, en el barrio porteño de Barracas.
“Prendió fuego otra habitación donde viven cuatro chicas. Tiró una bomba molotov”, dijo uno de los vecinos este martes por la mañana en diálogo con Crónica TV. También agregó que tras el ataque, el detenido se autolesionó. “Yo tuve problemas con él, varios tuvieron problemas con él”, aseguró. Varias personas debieron ser evacuadas a raíz del incendio que afectó al hotel. Otro vecino, Miguel Ángel, dijo a C5N que cuando abrió la puerta se encontró con “las dos mujeres encendidas fuego”.
Como resultado del ataque, seis personas heridas con quemaduras graves fueron trasladadas a los hospitales Argerich, del Quemado y Penna en la Ciudad de Buenos Aires. No obstante, las que terminaron en un estado de mayor gravedad fueron las dos parejas de mujeres lesbianas, incluso con dos víctimas fatales dentro de este grupo. Esto no es mera casualidad, activistas y funcionarios públicos señalaron a este ataque como un crimen homoodiante.
Según el informe anual del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, gestionado por la Defensoría LGBT de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Nación junto a la Federación Argentina LGBT, se conoció que durante 2023, en Argentina hubo 133 crímenes de odio en donde la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de todas las víctimas fueron utilizadas como pretexto para los ataques. La cifra significa un aumento respecto de 2022, donde hubo 129 crímenes de odio y del año anterior, en el que se registraron 120.
La respuesta del gobierno
El vocero presidencial, Manuel Adorni, habló tras la muerte de Andrea Amarante, la tercera de las mujeres fallecidas tras el ataque de Justo Fernando Barrientos, por su condición de lesbianas, en el barrio porteño de Barracas. “No me gusta definirlo como un atentado a determinado colectivo”, planteó el funcionario en conferencia de prensa.
Al ser consultado por el episodio, Adorni sostuvo que "es injusto hablar solo de este episodio cuando la violencia es más abarcativa" y agregó: "Está mal, sea a quien sea".
“Las condolencias a la familia, a la de todos las víctimas, en particular al episodio del que te referís, y le reflexión cae por su propio peso: estas cosas no pueden seguir pasando. Ni acá ni en ninguna otra parte del mundo”, planteó al respecto el vocero.
Asimismo, condenó “cualquier atentando que haya”, aunque evitó definirlo como un crimen contra la comunidad LGBT: “No me gusta definirlo como un atentado hacia un determinado grupo, colectivo, está mal, es terrible, repudiable, sea contra quien sea”, afirmó.
“Que alguien tire una bomba Molotov en este caso contra estas cuatro personas que podrían haber sido más… es repudiable”, continuó el funcionario, y agregó: “Lo que se puede hacer, bueno, nuestra política de seguridad es un tema integral que pasa tanto por el episodio como por cualquier otra cosa”.