La ciudad

Fiscales versus jueces por los espacios para circular en el Centro de Justicia Penal

En el Ministerio Público de la Acusación dicen que los obligan a cruzarse con personas a las que tienen que acusar, a pesar de que podría evitarse.

Jueves 24 de Mayo de 2018

El impedimento a que los fiscales circulen por espacios reservados a funcionarios judiciales cuando van hacia las audiencias, de modo de evitar la tensión de cruzarse con personas a las que tienen que acusar, genera un conflicto notorio en el Nuevo Centro de Justicia Penal. El malestar de los fiscales se produce porque el único espacio interno en el edificio que permite acceder a las salas está ocupado por jueces de manera exclusiva. Eso implica que los fiscales llegan a las salas a la par de los imputados y sus allegados, lo que ya ha sido factor de incidentes.

Lo curioso es que desde el anuncio de su construcción las autoridades hicieron explícito que el edificio de Virasoro y Sarmiento respondía a un diseño inteligente, que aseguraría una división de espacios bien delimitados entre funcionarios, empleados, personas detenidas y público, con el objetivo de evitar los problemas propios de lugares donde se tratan, justamente, los conflictos que plantea el delito.

Hoy esto no se está dando. ¿Por qué? Según los fiscales, porque los espacios concebidos para brindarles precauciones cuando van a litigar los monopolizan los jueces. Por esta razón la Asociación de Fiscales requerirá al fiscal general de la provincia, Jorge Baclini, y al fiscal regional de Rosario, Patricio Serjal, que gestionen ante el Colegio de Jueces o la Secretaría de la Corte Suprema la garantía de que ellos puedan utilizar los llamados corredores seguros para llegar a las salas de audiencia ubicadas en el primer y segundo piso del nuevo predio.

Bandera

El tema de la circulación de personas por espacios no comunes en los nuevos tribunales penales fue una de las banderas del cambio del sistema penal. A tal punto se enfatizó en eso que en una misión de una comitiva de 30 legisladores y funcionarios judiciales en 2010 a Santiago de Chile, durante la gestión de Hermes Binner, se visitó el Centro de Justicia Penal de esa ciudad para demostrar cómo los corredores dentro del complejo de edificios aseguraba que imputados, fiscales, magistrados y público se vieran las caras por primera vez inevitablemente en las salas de audiencia. Ya entonces se anunció que eso pasaría en el edificio de Rosario. Cuando las obras se inauguraron el año pasado ese planteo se reiteró hasta en los soportes de prensa del Ministerio de Justicia provincial.

Pero hoy en el edificio flamante eso no pasa. Los magistrados, que ingresan por una puerta por calle Mitre, acceden con una tarjeta magnética a un ámbito exclusivo, que es el único espacio desde donde pueden llegar a las salas de litigación sin encontrarse con el público general, que incluye a los familiares de los imputados. Los fiscales no tienen credenciales para pasar por allí. Varios de ellos señalaron a este diario que las solicitaron pero se las negaron.

La situación es inexplicable en tanto contraviene el espíritu del mismo edificio. "La circulación del edificio es vertical, ya que permite que público, imputados y personal circulen por espacios independientes", decía el comunicado institucional de apertura del Nuevo Centro de Justicia Penal en julio del año pasado. Esto no es así para todos. Los detenidos llegan por un ascensor que los lleva del lugar transitorio de detención en el subsuelo a las salas. Los magistrados también tienen su acceso exclusivo. Los fiscales deben entrar por la puerta de la sala junto con el público.

"Es un edificio inteligente pero manejado por bobos", dijo un fiscal con menos intención de demostrar sentido del humor que enojo. Las tensiones entre fiscales y allegados a imputados fuera de la sala son reiteradas. El último incidente recordado fue durante las audiencias de acusación contra integrantes de la familia Funes y un fiscal de Homicidios tras allanamientos masivos de abril pasado. No carece de lógica que haya enconos entre los fiscales y los entornos de quienes aquellos pueden mandar a la cárcel. Pero para minimizar riesgos se pensaron los corredores que hoy, advierten los fiscales, no se utilizan de manera congruente con el diseño del edificio.

Exclusividad

"Esto expresa manejos de poder. El cambio del sistema penal modificó el estatus de los jueces pero en algunos de ellos perduran resistencias y deseos de exclusividad. Hay privilegios que no se dejan así nomás", dijo un funcionario del Ministerio Público de la Acusación (MPA), la institución que contiene a los fiscales.

El asunto ya ha merecido reuniones de la Fiscalía Regional y la Defensoría Penal de Rosario y el Colegio de Jueces. El tema apenas está expuesto.

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