El frenesí para llenar el álbum atraviesa edades y géneros. Quiebre de stock, jornadas masivas de intercambio y la escuela como escenario ¿Oportunidad para acercar generaciones o sed de consumo?
06:30 hs - Domingo 24 de Mayo de 2026
La fiebre por las figuritas del Mundial volvió a instalarse con fuerza en Rosario y la región. En colegios, plazas y zonas cercanas a kioscos, chicos y chicas se reúnen todos los días para intercambiar los stickers que se pegan en el álbum, en un fenómeno que atraviesa edades, géneros y hasta intereses deportivos: hay niños que ni siquiera están interesados en el fútbol y, sin embargo, están cambiando figuritas.
El fenómeno también impacta de lleno en los negocios que las venden, especialmente en los ubicados cerca de escuelas. En muchos kioscos aparecen carteles de “No tenemos figuritas” o “Llegan mañana”, debido a la alta demanda y las dificultades para reponer stock.
"Nosotros estamos recibiendo con normalidad de parte de Panini (la empresa fabricante). Hay una demanda importante, no sólo de padres que hacen compras pequeñas para los chicos, sino de gente adulta que se entera que un lugar tiene y quiere llevarse 100 o 200 de un saque. Entonces, los kioscos están priorizando a sus clientes y venden de a 10 sobres para poder cumplir con todos", cuenta Marcos Difilippo, presidente de la Cámara de Kiosqueros de Rosario.
En cuanto a los faltantes, el dirigente apunta que hay un montón de rubros "exóticos", como peluquerías, ferreterías, negocios de lotería y supermercados que las están vendiendo con sobreprecio. "Si caminás la ciudad, ves un montón de comercios que no tienen nada que ver históricamente con el kiosco, que siempre vendió figuritas, y que no sabemos quién los está abasteciendo; quieren cobrar 2.500 o 3.000 pesos cuando el precio oficial es 2.000 pesos por paquete".
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Chicos y grandes
Mientras tanto, en grupos de WhatsApp de padres y madres la temática se volvió cotidiana. Todos los días circulan mensajes para coordinar cambios, buscar figuritas difíciles (la de Messi es la más preciada) o enterarse de nuevos puntos de venta. "Antes los pibes iban con las pilas de figuritas para todos lados, hoy no sé si tienen esa dinámica tan integrada, entonces los padres también hacemos esa gestión entre nosotros", comenta Daniel (42), padre de dos niños de 10 y 11 años que pujan por llenar el álbum antes del inicio del certamen de la Fifa el próximo 5 de junio.
Tal es la masividad que en algunos lugares comenzaron a organizarse jornadas específicas de intercambio, organizadas de manera espontánea mediante las redes sociales. Un punto de reunión periódica los fines de semana es el Mercado del Patio (el último domingo había unas 150 personas, muchas de ellas adultas), otros son el hiper Libertad, de zona sur (pronto La Anónima) y el complejo Cinépolis (ex Village).
También aparecieron otras jornadas expresamente propuestas por comercios o instituciones, como las que tuvieron lugar este sábado en el Centro Cultural Fontanarrosa o el hipermercado Carrefour, de Pueyrredón al 700. En pueblos de la región, la escena se repite en las plazas principales, muchas veces frente al único kiosco que vende paquetes.
Es que, teniendo en cuenta que hay un involucramiento de los padres, también se abre un canal intergeneracional en el que el juego permite un diálogo entre tradiciones y experiencias entre adultos y niños: "Un papá, un tío o una abuela, por 2.000 pesos se acerca a un chico e interactúa con emoción. Llenar el álbum requiere participación y cierta complicidad, por más de que tengas dinero siempre hay difíciles y se necesita ayuda", aporta Mariano (32), otro padre que se involucra en la colección con sus hijos.
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La escuela
Pero, sin dudas, es la escuela la que volvió a convertirse en el principal espacio de encuentro e intercambio. Desde el Ministerio de Educación provincial explicaron que el auge de las figuritas también abrió interrogantes sobre lo que ocurre dentro de los establecimientos y las posibles oportunidades pedagógicas que puede generar el Mundial.
“Se está trabajando sobre algunas propuestas para abordar el Mundial desde las escuelas como experiencias de aprendizaje. Sobre las figuritas en sí no hay nada puntual, pero sí tenemos un material pedagógico integral vinculado al torneo”, indicaron. La referencia es a textos presentados en el marco de los Juegos Suramericanos: unos cuadernillos con información sobre deportes, dentro de los cuales figura el Mundial.
Según detallaron, el material fue desarrollado por distintas áreas de la Secretaría de Educación y estará destinado tanto a primaria como a secundaria. “Por ejemplo, hay actividades en cinco idiomas (alemán, francés, inglés, italiano y portugués) vinculadas al Mundial. Son propuestas muy lúdicas que ya se están empezando a bajar a las escuelas”, explicaron.
Los materiales fomentan la participación activa de los estudiantes en la construcción de conocimientos a través de la vinculación con el deporte, los principios mundialistas, el juego limpio, el intercambio cultural y el trabajo en equipo, entre otras temáticas. Las actividades están pensadas de modo interdisciplinario con foco en las características de la copa de la Fifa, los países participantes, sus equipos y jugadores referentes.
Respecto a posibles situaciones problemáticas alrededor del intercambio de figuritas, como la venta o el manejo de dinero, operadores territoriales de la cartera educativa que recorren escuelas todos los días aseguraron que no se detectaron conflictos generalizados. “Los chicos intercambian figuritas, hacen las clásicas ‘tapaditas’ con la mano, pero no hemos tenido planteos importantes. Sí puede haber casos aislados de chicos que venden figuritas porque compraron paquetes o porque les salió una repetida difícil, pero es algo ínfimo”, afirmaron.
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Vuelta a lo analógico
Es que más allá de esos episodios aislados, el fenómeno deja otra postal llamativa: el regreso del juego físico y presencial entre los niños. Muchos padres destacan que en tiempos dominados por las pantallas, las figuritas volvieron a generar encuentros cara a cara. “Antes se juntaban a buscar Pokémon en el celular, ahora se reúnen para cambiar figuritas”, resume Gabriela (36), mamá de una nena de 10 que se enganchó con la movida junto a sus compañeritos a pesar de tener poco interés en el fútbol.
"Es una oportunidad para la vuelta a lo analógico, el intercambio, el juego , la 'tapadita', el 'chupi', como decíamos nosotros, 'late- nola', y coleccionar algo que es un objeto y que no queda ahí en lo digital", analiza el médico psiquiatra Lucas Raspall, que aborda en forma habitual temas vinculados a la crianza y la salud mental.
Sin embargo, también marca un peligro: "Hay un gesto de consumo que es distinto al de nuestra época. Se ve en la sed que tienen por intercambiar, por tener, por comprar y por llenar. No sé si era exactamente igual en aquella época, creo que había otra paciencia, otra espera en la construcción del álbum hasta que finalmente se diera, si es que se daba", explica.
Con el Mundial cada vez más cerca, la fiebre no deja de crecer. Y mientras aumenta las búsquedas de paquetes y figuritas difíciles, también se multiplica algo que parecía en retroceso: las rondas de intercambio, las charlas en los recreos y la emoción de completar el álbum entre amigos.
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