La ciudad

Fein: "La Nación prioriza la seguridad de Buenos Aires sobre el interior"

En un extenso diálogo con La Capital, la intendenta también cruzó a sus adversarios de la interna y a los candidatos del arco opositor. "Hay poca seriedad cuando se habla de seguridad", advirtió.

Domingo 29 de Marzo de 2015

Mónica Fein retomó, con mayor dureza, sus cuestionamientos al gobierno nacional por la escasa presencia de fuerzas federales en la ciudad. “La Nación no está tomando adecuadamente el tema seguridad. Hay una cuenta pendiente tanto en la Justicia federal como en la política nacional de trabajar con seriedad sobre los delitos complejos”, lanzó para después agregar: “Evidentemente hay una idea de garantizar la seguridad en el Gran Buenos Aires, donde hay Gendarmería, Prefectura y Policía Federal porque es un distrito electoral importante. Hay una decisión de priorizar la provincia de Buenos Aires frente al interior”, opinó.

En un extenso diálogo con La Capital, la intendenta también cruzó a sus adversarios de la interna y a los candidatos del arco opositor en la campaña local.

“Hay poca seriedad cuando se habla de seguridad. Nosotros no improvisamos, estudiamos cada tema. Nadie puede plantear que la inseguridad se resuelve con cámaras, patrulleros y detector de metales. Son herramientas, que deben estar, obvio. Pero no hay que perder de vista que las condiciones de violencia se generan también a partir de situaciones de profunda inequidad”, señaló.

—La semana pasada un empleado municipal recibió un balazo en un acto donde usted hablaba a 15 metros. Muchos dirigentes volvieron a criticar su gestión en seguridad, aunque no sea competencia directa del municipio. Le piden más involucramiento en el asunto. ¿Cómo lo toma?

—No debe haber existido ningún intendente que, como yo, se haya involucrado en el tema seguridad. A diario me involucro, viendo y planificando cómo se implementan los operativos policiales y en qué barrios. También nos involucramos analizando los indicadores que registra nuestro Observatorio. Y obviamente reclamándole a la Nación su participación. Me involucré creando la Secretaría de Control. ¿En qué tema de seguridad yo no he estado? No sólo reclamando, sino consiguiendo recursos y operativos para la ciudad. Además, fortalecimos nuestro trabajo territorial, convencidos de que la seguridad tiene que ver también con procesos de conflictividad social, de inequidades. Con todo esto empezamos a disminuir los casos de muertes violentas.

—De acuerdo a los indicadores de violencia que tiene la ciudad, parece que todo eso no alcanza. ¿Por qué?

—Los procesos de este tipo requieren seriedad y tiempo. Nuestro sistema de salud que es un ejemplo en América latina, no lo construimos de un día para el otro. Nos llevó 15 años, pero sabíamos dónde queríamos llegar. Lo mismo pasó con la transformación urbana que llevamos adelante en la ciudad con la relocalización del puerto, sin barrios cerrados, integrada, con accesibilidad. Con la seguridad está pasando lo mismo, estamos en medio de un proceso, serio, como no ocurre en ninguna provincia del país, de transformación de la Justicia y la policía con un fuerte contenido social, con varios programas en marcha. La violencia no es un tema exclusivo de Rosario, sino del país y diría de América latina.

—Sin embargo las estadísticas locales superan largamente la media nacional...

—Si, porque nosotros tenemos indicadores serios. Me gustaría ver la seriedad de los indicadores de otros distritos. Leía el otro día que Mar del Plata, donde el gobernador Scioli montó un gran operativo de seguridad, con un policía por cuadra, tuvo 28 muertes violentas en lo que va del año. Si empezamos a ver, los indicadores violentos de todas las ciudades de Argentina han aumentado. Rosario tiene más casos en términos relativos por varias razones, por su ubicación geográfica, los 700 kilómetros de costa de ríos que tiene la provincia, el impacto de la crisis económica en la región, lo social. Pero, más temprano que tarde se verá que los indicadores de Rosario son una muestra del aumento que se da en todo el país.

—Usted habla de tiempo, ¿en que situación está hoy la transformación en seguridad?

—Estamos a un año y dos meses de haber cambiado el funcionamiento de la Justicia penal, la policía táctica se preparó con Gendarmería y arrancó a fines de 2014, la de Proximidad empezó en dos barrios, el Plan Abre hace dos años. Estamos encaminados en un plan serio de seguridad, a mi también me gustaría decirles a los rosarinos que se puede solucionar el problema desde una ciudad, pero obviamente necesitamos del apoyo, la coordinación y la complementariedad de la Nación.

—¿Cómo está la relación con Nación para lograr coordinación en materia de seguridad?

—Desde mi punto de vista, la Nación no está tomando adecuadamente el tema. Hay una cuenta pendiente tanto en la Justicia federal como en la política nacional de trabajar con seriedad sobre los delitos complejos. Hay una población más armada que resuelve los conflictos interpersonales con armas de fuego. Sería importante saber dónde están las 26 mil municiones que desaparecieron de Fray Luis Beltrán. Plantear pacificar la sociedad y no tener control sobre lo que se produce en una fábrica estatal de armas no cierra.

—Pero, ¿hay diálogo con funcionarios de la Casa Rosada para que vuelvan más gendarmes, después de la partida de muchos agentes a fines de 2014?    

—El diálogo existe, pero no hemos logrado mayor presencia de las fuerzas federales en Rosario. Evidentemente hay una idea de garantizar la seguridad en el Gran Buenos Aires, que tiene Gendarmería, Prefectura y Policía Federal porque es un distrito electoral importante. Si uno va a Capital Federal, está la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y la Metropolitana. Hay una decisión de priorizar la provincia de Buenos Aires, frente al interior. Vamos a insistir con la necesidad de cuidar las fronteras y reforzar aquellas provincias como Santa Fe que tiene 800 kilómetros de costa sobre el río y rutas nacionales que conectan con lugares que tienen problemas con el narcotráfico.

—¿Cómo están los indicadores locales que elabora el municipio respecto a la violencia?

—Estamos analizando los casos de heridos y muertos con arma de fuego. Los valores actuales, respecto al año pasado son similares y no empeoran. Hay una tendencia de amesetamiento con leve disminución porque veníamos con tendencia al alza. El desafío es que mejoren, estamos trabajando para disminuirlos.

—El tema seguridad hegemonizó la campaña municipal. Los candidatos, tanto los del Frente Progresista como de la oposición hablan de colocar más cámaras, detector de metales y más patrulleros. ¿Lo comparte?

—Hay poca seriedad cuando se habla de este tema. Nosotros no improvisamos, estudiamos cada tema. Nadie puede plantear que el problema de la inseguridad se resuelve con cámaras, patrulleros y detector de metales. Son herramientas, que deben estar, obvio. Pero no hay que perder de vista que las condiciones de violencia se generan también a partir de situaciones de profunda inequidad, de falta de estructura familiar, que el narcotráfico y el lavado de dinero también construyen espacios violentos. Es un tema de una enorme complejidad que requiere trabajar sobre tres ejes: inequidad, impunidad e intolerancia.

—También los gremios, el de los municipales y el que nuclea a los médicos cuestionaron al Ejecutivo por la inseguridad y pidieron colocar detector de metales en los centros de salud.

—¿De qué hablan, de poner detectores en los 52 centros de salud? Pareciera que nos están proponiendo que cerremos los centros de salud, que nos vayamos del territorio y se lo regalemos a los violentos.

—¿Pero es excluyente? ¿No se puede estar en el territorio con presencia estatal y colocar detector de metales para que no entre gente armada a los efectores?

—¿Sabe cuántos lugares del municipio tenemos en el territorio? Más de 200. Desde el gobierno municipal y provincial construimos territorialidad como ninguna ciudad del país. Es una banalización pensar que la inseguridad se resuelve con detector de metales. Puede ser una herramienta más. Pero la situación compleja de cada barrio en cuanto a la violencia se resuelve con más inclusión.

—Se entiende ese planteo a mediano plazo, pero ¿en el mientras tanto?

—Mientras tanto, estamos trabajando seriamente en cada centro de salud sobre cómo erradicar la violencia, con los médicos, con los equipos territoriales. Yo me siento con ellos. No es desde una oficina tirando títulos para los diarios que se resuelven estos temas. Hay que trabajar con los actores en el territorio. Hablar sólo de detector de metales es reduccionista, ¿qué vamos a hacer, vamos a poner detectores de metales en todos los colectivos, en los distritos, en los hospitales? ¿Y cuando el médico sale del hospital, qué pasa? Aquellos que vienen con recetas escritas deben creer que la violencia es la fiebre y se puede bajar con una medicación. Pero la enfermedad sigue avanzando. Nosotros, en cambio, estamos convencidos de que hay que atacar la fiebre y en simultáneo la enfermedad. Si no atacamos las dos cosas en paralelo, la enfermedad avanza y mata al paciente.

 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS