La ciudad

Fein: "Dejo el cargo de intendenta con la misma casa y auto con los que asumí"

Confesiones de una intendenta que se va. Fein concluye en 30 días sus ocho años al frente del gobierno de Rosario. Hace un balance de su gestión y asegura que le entregará a Javkin "una Municipalidad equilibrada".

Domingo 10 de Noviembre de 2019

"La oposición dice: «El municipio está mal económicamente», y sí, vivimos en un país que está mal económicamente. Sin embargo, dejo una Municipalidad realmente equilibrada". La intendenta Mónica Fein está en la recta final de una gestión que duró ocho años, reelección mediante, y a sólo 30 días de dejar el cargo, el próximo 10 de diciembre, defiende la situación económico-financiera que le dejará a su sucesor, Pablo Javkin. En diálogo con La Capital, Fein admitió que no pudo cumplir con la promesa de que haya cloacas en el cien por ciento de Rosario, pero dijo que "igual hay que brindar porque llegamos a cubrir con este servicio el 95 por ciento de la ciudad, cuando en Córdoba apenas alcanza al 45 por ciento". Rechazó las críticas al sistema de transporte y destacó los "avances" ("Es el mejor de todo el país"), descartó de plano la posibilidad de ampliar la alianza electoral en la provincia al macrismo ("con el PRO no tenemos nada que ver") y aseguró que su gobierno fue honesto y transparente ("dejo el cargo de intendenta con la misma casa y auto con los que asumí").

Palacio de los Leones, viernes 8 de noviembre, 10.30 de la mañana. El despacho de la intendenta es un espacio cómodo, de techos altos y muy luminoso gracias a dos grandes ventanales verticales que miran a calle Santa Fe. El día está soleado, no hay ni una nube y desde allí se ve al fondo el río y las islas. Alrededor de su oficina se respira silencio. Un puñado de estrechos colaboradores trabaja en una sala vecina donde se desparraman varias computadoras. Detrás del escritorio de Fein hay un llamativo cuadro que domina toda la escena: una réplica de "El cuarto Estado", una obra de 1901 del pintor italiano Giuseppe Pelliza da Volpedo, que refleja con su arte realista a un grupo de trabajadores en huelga. "Me lo regaló mi esposo y el 10 de diciembre es lo único que me llevaré a mi casa", dice. Sobre una repisa hay exhibidos cuatro fotos en portarretratos: una imagen donde se la ve muy joven teniendo en brazos a uno de sus hijos cuando era bebé, otra es un perfil de Guillermo Estévez Boero, en la tercera está junto a Lionel Messi y en la cuarta posa sonriente junto a Miguel Lifschitz dejando en claro de qué lado de la interna socialista se ubica.

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En el despacho de la intendenta, en el primer piso del palacio municipal, hay tres amplias butacas de color crema que invitan a sentarse. Ella lo hace sin dejar de mirar al entrevistador. Se la ve distendida, en su ambiente, quizá la tranquilidad de quien sabe que en cuatro semanas más se sacará de sus espaldas la enorme responsabilidad que significa gobernar Rosario. Durante más de una hora contestará a las preguntas con largueza, muy reflexiva, aplomada. Su voz suena de tono bajo, pero firme. Si hay alguna pregunta que la incomoda, no replica con aspereza, sino que opta por responder con calma. Una destreza que adquirió tras ocho años como intendenta.

-Comienza a transitar los últimos días como intendenta, ¿cómo lo está viviendo en lo personal?

--Es una mezcla de sensaciones. Por un lado, está bueno que se termine esta etapa, que fue hermosa pero muy intensa. Son 365 días al año de 24 horas, y cada cosa que pasa en la ciudad me tiene preocupada o ocupada. Entonces es como que uno tiene una vida muy dependiente de la ciudad. Y por el otro lado, a veces me da nostalgia de pensar que algo que me gustó tanto, que es tan lindo, se termina. Una mezcla de sensaciones, a veces de alivio y alegría, "terminé, ya está, misión cumplida", y por el otro voy a extrañar este lugar, mis compañeros.

-¿El ejercicio del poder afecta la salud, como se dice?

-Sí, se siente en el cuerpo. De distinta manera. El cuerpo se cobra el estrés de alguna manera. Siempre es importante hacer alguna cuestión que equilibre tu vida. Para mí, mi familia, caminar y un buen libro son momentos en que logro despegarme un poquito de lo que es la responsabilidad del poder.

-¿Se psicoanaliza?

-No, no hice nunca psicoanálisis. Pero sí me hago chequeos permanentes. Ahora es muy gracioso, porque todo mi gabinete se está haciendo controles médicos. En este final de la gestión es el momento en el que todos estamos preocupados por la salud.

-¿Cómo se llevó con los poderes fácticos de la ciudad que sin duda pueden condicionar la gestión de un intendente?

-Tengo una concepción ideológica, venimos gobernando esta ciudad hace muchos años y todos me conocen. Saben cuáles son nuestros límites, creo que nadie ha puesto en tela de juicio nuestra honestidad, podemos discutir los procesos de la ciudad y ponernos de acuerdo, y siempre lo hacemos con mucho respeto. Siempre he escuchado, pero también he llevado adelante las ideas que creo que son necesarias para la ciudad, y eso me parece que termina generando un respeto, un límite cierto de lo que uno es capaz de aceptar o no en las reglas de juego de una sociedad.

-Usted es la primera mujer intendenta de Rosario. ¿Sintió que a veces se le hizo cuesta arriba por ser mujer?

-Siendo mujer se hace más difícil ser intendenta, porque también es lógico y natural que habiendo pocas mujeres en estos cargos la sociedad también se pregunte cómo es el liderazgo de una mujer en este proceso. Estamos muy acostumbrados a liderazgos masculinos. A veces me han preguntado si yo tomaba las decisiones, como que pensaban que hay varones detrás tomándolas. De todos modos, no me he sentido discriminada, en todo caso sí mirada, observaba, cuestionada, con comentarios que tienen que ver con eso, con una sociedad que se debe acostumbrar a que estos lugares también los podemos ocupar la mujeres, y que tenemos otras características. Ni mejores ni peores, diferentes. Pero sí, se nos hace más cuesta arriba a las mujeres.

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-Al inaugurar el período de sesiones ordinarias del Concejo en 2018 usted prometió: “A fin de 2019 brindaremos por haber dado agua y cloacas a todo Rosario”. ¿Todos los rosarinos tienen hoy cloacas y agua potable?

-Creo que hay que brindar porque llegamos al 95% de cloacas en la ciudad. En mi gestión hice cloacas en 39 barrios, faltaron algunos. A mí me hubiera gustado llegar al ciento por ciento pero se explica por la realidad de un país muy complejo. Cuando hay menos dinero vamos más lentos en algunas cosas. No hay ninguna ciudad Argentina que llegue al 95% de redes cloacales, posiblemente solo Capital Federal. Córdoba anda en el 45%, para tener una dimensión. La ciudad tiene agua potable en todos lados. No hay ningún asentamiento irregular que no tenga agua.

-Donde evidentemente hay una asignatura pendiente es en el nuevo sistema de transporte de colectivos. Desde la gestión de Binner que se lo viene anunciando, pero nunca se termina de implementar. ¿Es el talón de Aquiles de las gestiones socialistas en la Municipalidad?

-Para nada. Acepto la visión y la crítica de la oposición y de los ciudadanos. Pero reafirmo que es el mejor sistema de transporte del país. Y lo digo con mucha humildad, pero con mucho conocimiento. Nos propusimos algo que si se quiere era muy ambicioso, que era cambiar la totalidad de la flota, incorporar una empresa privada, no despedir a ningún trabajador e ir transformando los recorridos para llegar a una concesión como la que licitamos. Estamos a mitad de camino de eso. Ahora falta una etapa que obliga a incorporar cien unidades nuevas para cubrir las redes troncales. Pero bueno, en el medio nos sacaron todos los subsidios, cambiaron las reglas de juego.

-¿Qué hay de cierto sobre los rumores de que la nueva concesionaria El Cacique se va a retirar del servicio en Rosario?

-Escuché ese rumor. La empresa El Cacique no nos transmitió eso. Sí nos hemos reunidos mucho. Las empresas de transporte del país están pasando la peor crisis de la historia. El Cacique es una firma mendocina, y compró todas unidades nuevas para prestar el servicio en Rosario. Esta adquisición lo hizo con créditos UVA. Obvio, a la empresa le cambiaron las reglas de juego, pasó por momentos muy complicados. Están pagando las unidades, les está costando mucho, pero están saliendo adelante y se van a quedar en la ciudad.

-¿Concuerda con que su segunda gestión fue mejor que la primera?

-Diría que fue distinta. La primera fue para mí compleja. Creció la violencia en Rosario, teníamos pocas herramientas y entendíamos poco de ese tema. También teníamos escasos recursos, comenzaba la recesión en el país. Y la verdad que teníamos pocas respuestas en ese momento del gobierno nacional para asumir muchas de las dificultades que teníamos. En la segunda gestión tuvimos más recursos porque la provincia recuperó el 15% de la coparticipación que significó un poco más de dinero para la Municipalidad. Y también porque la provincia decidió que ese 15% se afecte a obras en municipios y comunas. Creo que en el segundo mandato pude realizar muchas más cosas. Enfrentamos el problema de la violencia urbana de otra manera, con más herramientas, estructura y conocimiento de esa realidad.

-Hay una explosión del uso de las bicicletas. ¿ No le parece que el municipio no acompañó este fenómeno con la construcción de una vasta red de ciclovías seguras?

-Hice las primeras bicisendas en los lugares donde nadie se las esperaba. Fui criticada en mi primera gestión por eso. Por ejemplo, la de Pellegrini, que la mayoría decía que era imposible de implementar. A mí me alegra este proceso que se da, porque nosotros lo impulsamos, con la Calle Recreativa, las bicis públicas... Sí creo que la Municipalidad va más lento que el fenómeno y hay una responsabilidad nuestra de responder al uso masivo que se da de la bicicleta. La ciudad se debe adaptar mucho más. Bueno, este tema se lo dejo a Pablo (Javkin) como uno de los desafíos que deberá encarar.

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-¿Cómo calificaría al empresariado rosarino, no le parece que es un poco mezquino con la ciudad? ¿Dónde están los Vasallo, Deliot, Estévez, Martin, Castagnino de la actualidad, todas familias ricas que en la primera mitad del siglo pasado dejaron marcas en Rosario con sus donaciones y legados?

-Rosario tuvo una burguesía que donaba a la ciudad cuestiones materiales increíbles. Imposible de imaginar que alguien haga desde el Museo Castagnino hasta la Maternidad Martin. Era una burguesía que donaba parte de su riqueza material y la compartía con la sociedad. Creo que hoy tenemos un empresariado comprometido de otra manera, que quizá hay que comprometerlo más. No hay organización social que no tenga un empresario que no esté participando.

-¿Pero la ciudad no se merece una burguesía con más sentido de la trascendencia?

-Siempre es importante un empresario que se involucre activamente en la realidad que está. Hay muchos que lo hacen, a veces anónimamente. Otros, como nos pasa a todos, han dejado estas prácticas más compartidas y colectivas. Siempre hay que pedirles que se involucren más, porque las sociedades fragmentadas, como las nuestras latinoamericanas, son ciudades donde la desigualdad se profundiza y la convivencia se torna muy difícil. Y es muy importante que todos entiendan eso. Hay que achicar esas desigualdades.

-El socialismo perdió en las últimas elecciones la conducción de la provincia tras 12 años y la Intendencia a manos de un aliado tras 30 años. ¿Por qué cree que la gente decidió terminar con este ciclo político?

-Son muchas las variables.

-¿Considera que el evidente déficit de gestión que tuvieron respecto de la seguridad pública fue la principal razón de la pérdida de apoyo electoral?

-El tema de la seguridad fue central. Fue un problema que nos atravesó, y la sociedad quería mayores respuestas. Y obviamente que el que vive en una sociedad con violencia espera que las respuestas sean más rápidas. Es uno de los temas que incidió en la elección, pero también hubo otros.

-¿Cuáles?

-La gente quiere probar cosas nuevas. De hecho Rosario nos dio un doble mensaje: “Me gustaría cambiar, pero dentro del marco del Frente Progresista”. Pablo Javkin es un representante claro. Fue mi secretario general. Es bueno que Pablo pueda liderar este nuevo proceso, y nosotros acompañaremos desde otro lugar. Seremos parte del gabinete y estaremos en el Concejo.

-Javkin dijo en su reciente presentación del gabinete que ahora con su gobierno “habrá controles en serio”. ¿Lo sintió como una crítica a su gestión en esta área? Es como que hubiera dicho que ahora los controles son en broma.

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-Hemos hablado mucho con Pablo. Creo que esta ciudad con mayor presencia del Estado debería cambiar conductas que tenemos naturalizadas. Desde ruidos a cualquier hora, parar el auto en cualquier lado, creer que las normas están para el otro y no para mí... Pablo tiene razón en eso. Nosotros hicimos mucho en algunas áreas de control. La alcoholemia redujo la cantidad de gente que conduce en ebriedad. Hemos mejorado el control de excesos de velocidad, pero en otros aspectos no hemos podido avanzar porque el Concejo no nos autorizó a utilizar tecnología para controlar. Coincido con Pablo que hay que seguir mejorando los mecanismos de control. Decir “en serio” quiere decir profundizar lo que no se pudo hacer y hacer lo que no se hizo. No soy tan susceptible de lo que dice el que viene porque pienso que lo hace desde la convicción de lo que quiere hacer más que de la crítica.

-Sectores de la oposición afirman que la Municipalidad está en una grave situación financiera. ¿Le deja a Javkin un municipio al rojo vivo desde el punto de vista de los recursos?

-No, para nada. No sé qué oposición dice eso.

-El peronismo y el PRO.

-Ambos son parte de gobiernos nacionales que desfinanciaron a la ciudad. Incluso no nos permitieron tomar financiamiento a corto plazo. Te dicen: “El municipio está mal económicamente”, y sí, vivimos en un país que está mal económicamente. Sin embargo, dejo una Municipalidad realmente equilibrada. Me voy con el mismo número de trabajadores con que entré después de ocho años. Obviamente, la inflación no es la que ninguno pensaba y vivimos en un país que está en crisis económica, y los municipios somos parte de este país.

-Pero sí es verdad que hoy el municipio depende de las transfusiones monetarias de la provincia para realizar obra pública.

-Sí, todos los municipios del país no pueden hacer prácticamente ninguna obra pública con recursos propios. Realizan el mantenimiento de la ciudad y algún trabajo menor. Pero las grandes obras se realizan con recursos provinciales o nacionales. Aun así, Rosario con su transparencia y eficiencia en los gastos es un municipio equilibrado.

-¿Qué consejo le daría Javkin?

-Con Pablo nos reunimos periódicamente, y le digo que no hay que creérsela en los mejores momentos, ahí cuando todo el mundo te aplaude. No hay que pensar que eso es para siempre. Hay que disfrutarlo, es una palmada de los ciudadanos. Pero a los pocos días te das cuenta que te falta mucho por hacer. Y en ese momento tampoco uno tiene que sentir que no hizo nada. Estoy segura que a Pablo le va a ir muy bien. Voy a estar a su lado cuando lo necesite, cuando me llame, cuando crea que puedo ayudarlo en algo. Y por supuesto, lo voy a dejar en absoluta libertad porque creo que tiene que cambiar muchas cosas.

-Hagamos futurología: ¿cree que dentro de cuatro años el socialismo volverá a tener en Rosario un intendente de sus propias filas?

-Puede ser. No lo considero como un hecho indiscutible. Ojalá así sea, para mí. O si no, que Pablo haya hecho una excelente gestión y pueda continuar. Tampoco me parece que lo más importante sea si es socialista o no. Lo más importante es que sea progresista y gobierne esta ciudad con valores de igualdad. Mientras siga ese camino estará en buenas manos.

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La intendenta Mónica Fein charló a solas con La Capital a poco de finalizar su mandato.
La intendenta Mónica Fein charló a solas con La Capital a poco de finalizar su mandato.

-¿Usted estaría de acuerdo con que el socialismo arme en la provincia y en Rosario un polo con todas las fuerzas no peronistas, incluido el PRO, para enfrentar al justicialismo?

-Los socialistas no tenemos nada que ver con los valores que tiene el PRO, con sus ideales, con sus prácticas. Ya lo vimos gobernar el país estos cuatro años. No tenemos nada que ver con las ideas del PRO. Obviamente que hay personas muy valiosas en esa fuerza como en todas. Hay gente del Frente Progresista que decidió irse a Cambiemos, y que puede reflexionar y ver que fue un mal gobierno nacional. Un polo progresista debe centrarse en algunos valores que son claves en una sociedad, y que incluyen la honestidad y la transparencia. Me voy de la Intendencia, y quiero decirlo aunque no me lo preguntes, con la misma casa y el mismo auto con el que llegué. Y ese es un valor. Vivo austeramente, porque la austeridad en la política te da claridad para el resto.

-¿Tuvo en estos años alguna denuncia judicial o causa abierta?

-Ninguna. Hice licitaciones millonarias, y nada. Y ese es un valor del progresismo. La política se debe entender como un lugar donde se ejerce el poder para mejorarle la vida a la gente, y no para mejorar en lo personal o beneficiar a un sector político.

-En las recientes elecciones presidenciales, una parte del socialismo porteño fue en alianza con el macrismo, otro sector en Santa Fe respaldó a Alberto Fernández y la cúpula partidaria impulsó la fórmula Lavagna-Urtubey. Lavagna se expresó en contra del aborto y Urtubey, gobernador de Salta, hasta implementa en su provincia educación religiosa en las escuelas públicas. ¿El socialismo está extraviado ideológicamente?

-No creo eso. Hoy todos los partidos están en un momento de debates y cambios. Y el socialismo no deja de ser un partido que está en este mundo lleno de contradicciones y nuevos desafíos. El socialismo eligió orgánicamente y decidimos a nivel nacional crear una tercera alternativa.

-¿Pero no le hacía ruido llevar en la fórmula presidencial a un dirigente que representa al peronismo más conservador?

-Sí, por supuesto que no coincido con Urtubey en muchas cuestiones. Pero los partidos nos hablan a nosotros de diferencias cuando a veces esas fuerzas tienen contradicciones similares a las que discutimos.

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El sillón.
El sillón. "Estaré al lado de Javkin cuando lo necesite y crea que puedo ayudarlo", dice.

-El próximo 10 de diciembre deja de ser intendenta. ¿Qué piensa hacer a partir de ese día?

-No tengo ningún cargo político. Me voy de la Municipalidad. Y después de tomarme algún tiempo de descanso con mi familia, buscaré cómo impulsar mi decisión de vida de hacer política.

-No se retira de la política.

-No, que no significa tener un cargo, significa la vocación de transformar la realidad, y eso no se pierde nunca y se puede hacer desde múltiples lugares. La política para mí es una vocación. Y esa vocación no la voy a perder nunca.

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