Fabián, el playero que predica a diario en la estación de servicios
Fabián acude a la parroquia Natividad del Señor desde que hace diez años, después de una operación brava de derrame de pleura, de la que salió con una normalidad insólita. La
15 de abril 2017 · 00:00hs
Con varias bolsas y un termo, Fabián Alonso (45) convidó unos pancitos y se prestó ayer al diálogo con La Capital. Había llegado en micro a las cinco de la mañana a Rosario desde Capital Federal, y en la Terminal había abordado un colectivo urbano hasta barrio Rucci. El regreso será en sentido inverso, después de la media noche, para llegar a destino a las 10, justo a tiempo para su trabajo en una estación de servicio.
Fabián acude a la parroquia Natividad del Señor desde que hace diez años, después de una operación brava de derrame de pleura, de la que salió con una normalidad insólita. La experiencia lo colmó de tal manera que difunde la fe en su trabajo. "Acá traigo fotos de varios clientes que vienen a cargar nafta y por mi parte vengo a dar gracias", dijo conteniendo las lágrimas.
Para él, el cristianismo es coherencia. "Rezo por las mañanas cuando voy al trabajo, dando gracias, pidiendo por los que más necesitan o están en dificultades más graves, así como rezaron por mi cuando me sentía sólo en la enfermedad", explicó. Y dijo que en la estación de servicio tiene agua bendita que lleva del Padre Ignacio.
"Cuando los clientes me cuentan que tienen alguna enfermedad grave, les doy agua y les digo «te ayudará, te dará fuerzas y después tenés que dar gracias a Dios»", contó y dijo que lo hace como función de cristiano, dar fuerza a quien está débil en la desesperación.
"Este es el sacerdocio que yo quiero"
"Una noche estaba en el centro, me sentí muy mal y vine, recuerdo que hacía frío, me senté en el tercer banco, veía al Padre Ignacio que se detenía con la gente, abrazaba, les sonreí y dije: «Este es el sacerdocio que yo quiero»". El testimonio es del Padre Emanuel, encargado de un turno de las confesiones. "Vengo agradecido", afirmó. Y aún se emociona al recordar el momento de la fila de las bendiciones cuando Ignacio lo abrazó. "Creo que me largué a llorar, salvó mi vocación", dijo y aseguró que desea hacer el mismo "ministerio sacerdotal, como dijo el Papa Francisco, sean pastores con olor a ovejas, no se encierren en la sacristía, salgan al encuentro, eso es lo que quiero", comentó el sacerdote.