La ciudad

Expuso en Rosario la argentina que diseña las joyas para la realeza europea

Lisi Fracchia, la joyera preferida por la reina consorte Letizia de España y Máxima Zorreguieta, participó de un evento solidario.

Jueves 08 de Agosto de 2019

"Nunca usé joyas, te digo la verdad, de los viajes traía valijas llenas de kilos de libros, por esos días nunca me hubiera comprado una joya", asegura con una amplia sonrisa Lisi Fracchia, mientras recorre con la vista las vitrinas del Salón de Joyas & Arte Rosario que, por esas cosas del destino, la tiene como su expositora destacada. La diseñadora argentina llegó con los pendientes, collares y brazaletes que usa gran parte de la realeza española, creados en el taller de una mujer, mamá de dos niñas y nacida en Catriel (Río Negro), que hasta hace algunos años apenas usaba los aritos de perla que le habían regalado para la comunión.

El nombre de "la joyera argentina que enamoró a Letizia" comenzó a sonar con fuerza el año pasado, sobre todo después de la gira que Felipe y Letizia de España realizaran por Estados Unidos. Allí, la reina consorte española lució unos pendientes de esfaleritas, una gema de origen español que Fracchia rescata en sus diseños.

"Esa elección para mi fue un honor, un orgullo, es también una forma de agradecer lo bien que me han tratado en España. Aún no lo puedo creer", señala la diseñadora.

Fracchia nació en Catriel y vivió toda su infancia en Cippoletti (Río Negro), a excepción de los veranos que pasaba en Rosario, en la casa de sus abuelos paternos. En la Patagonia argentina se recibió de profesora de inglés y dirigió un colegio bilingüe. Actualmente vive en Madrid, donde tiene su showroom, ubicado en la Gran Vía.

Hasta el lugar llegan personalidades como la reina Letizia y Sofía de España, la reina de Holanda Máxima Zorreguieta y varias condesas, biscondesas y marquesas. "Lo que más me gusta, cuando entrego una pieza, es ver la sonrisa de las personas, ahí sé que es un trabajo que les ha gustado y por suerte hasta ahora lo logro", señala.

Los comienzos

Cuando llegó a Madrid acompañando el traslado de su marido contratado por una empresa petrolera, Lisi se desempeñaba como profesora de inglés. Eran los días en que sus valijas sólo estaban llenas de libros. Pero, casi por casualidad, se anotó en un curso del Instituto Gemológico Español, donde empezó a familiarizarse con gemas y piedras preciosas.

Lo que siguió fue una primera colección que en febrero de 2014 ganó el primer premio en Iberjoyas, el Salón Internacional de Joyería, Platería, Relojería e Industrias; y expuso en numerosos eventos internacionales en Brasil, Italia y Estados Unidos.

"Todavía siento que tengo que seguir capacitándome. Mis colecciones están inspiradas en lugares emblemáticos de Argentina y de España. También de Brasil, donde viví un tiempo, allí realicé la colección Bahianas, con una pieza que son unos pendientes que tienen 40 gemas de un lado y 40 del otro —que van del granate al peridot—, se pueden usar de cuatro formas distintas y representan el movimiento de las bahianas en el carnaval, el color, el baile y la alegría que tiene Brasil", cuenta.

En cuanto a los paisajes argentinos, "están reflejados en la colección glaciares patagónicos, atardecer en el fin del mundo y, la última, destellos del Colón, inspirada en el maravilloso edifico que es el teatro Colón y todos los artistas que pasan por allí". Parte de esas piezas son las que expuso en el Salón Rosario, la más destacada fue un brazalete donde esta representado el mapa del país.

Con el tiempo confiesa que ahora sí utiliza joyas. "Mis amigas me obligan. Pero además me gusta hacer joyas que te puedas poner muchas veces y sean divertidas. Por ejemplo, esta sortija que tengo puesta tiene una gema que se desenrolla y la podés ir cambiando. Además, siempre me gusta usar gemas naturales, me gustan las cosas naturales", asegura.

Sobre el final, admite que le gustaría diseñar una joya para la primera dama, Juliana Awada. "Me encanta su elegancia, la sonrisa que tiene. Igual, como veo que no es de lucir muchas piezas, le ofrecería unos pendientes pequeñitos en forma de flor, con diamantes que he usado en mi colección Amancay, que le quedarían fantásticos", afirma.

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