La ciudad

"Esto muestra que no pudieron hacer desaparecer a los chicos"

Lo aseguraron familiares de Guillermo White tras el hallazgo del cuerpo del joven, que fue secuestrado por la dictadura en 1977.

Jueves 31 de Mayo de 2018

Procesando la información y muy conmocionados. Los estados de ánimo en la familia de Guillermo White, un joven rosarino desaparecido durante la última dictadura militar, varían entre esas expresiones luego de que se conociera la noticia de que el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf) identificó sus restos en el cementerio La Piedad, tras más de 41 años desaparecido.

Guillermo fue secuestrado por una patota del Ejército el 10 de febrero de 1977 y estuvo cautivo en el centro clandestino de detención y tormentos La Calamita (Granadero Baigorria), donde fue visto con vida por última vez.

Desde Mendoza, la hermana de Guillermo, María Rosa White, dialogó con LaCapital y afirmó que aún están "procesando" los acontecimientos entre llamados de familiares de todo el mundo.

"El teléfono arde", comentó, "es una cuestión muy conmocionante para toda la familia. Encima, somos muy pegoteados: ya me llamaron de España, de Brasil, de Chipre".

Una parte de su familia que está en Rosario es su sobrino, Juan Emilio Basso. El hombre, que milita en Hijos Rosario, contó: "El trabajo es muy meticuloso y complejo porque hay fosas con cuerpos mezclados, que sufrieron distintos deterioros. Es un tema duro, porque tenés varios cuerpos en un conjunto óseo".

La madre de Basso era prima de Guillermo. Su padre fue secuestrado junto a White y, a raíz de ello, un día después nació él: "Por lo que pasó, mi mamá comienza los trabajos de parto y se interna en el hospital San Roque, en Santa Fe. En ese momento, por un retén militar, queda detenida; cuando yo nazco, quedamos los dos en calidad de detenidos desaparecidos".

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Seguir buscando

María Rosa vive hace más de 40 años en la provincia cuyana y aseguró que la familia esperaba esto "hace mucho tiempo. Es como que lo estábamos esperando. Como si fuera un broche final", admitió.

Si bien la noticia del hallazgo de los restos de Guillermo cierra un círculo, "Marro", como conocen a María Rosa, confió que "se abren otros, porque esto continúa".

"Son muchos los que faltan y hay que seguir buscando. Esto demuestra que no pudieron con los chicos; no pudieron hacerlos desaparecer", dijo.

Una buena parte de la familia se dispersó por el mundo, por obligación: el exilio, a causa de la dictadura, golpeó a las puertas de varios integrantes.

A pesar de ello, la mujer recalcó la unión de la familia: "Siempre hablamos. Formamos un colectivo para gozar, sufrir y soñar. El imposible, a veces llega".

Recuerdos

Vacaciones en Tanti y partidas de ajedrez son algunas de las cosas que María Rosa no pudo volver a disfrutar junto a su hermano. "Pasábamos horas peleando por una torre", rememoró con gracia, a la vez de destacar que era "muy vital y muy familiero".

Por su parte, la narración de Juan Emilio deja ver recuerdos de dolor y despojo: "En los tormentos, a mi mamá la amenazaban conmigo. Vivimos seis meses en la unidad penal de Paraná, de ahí a ella la trasladaron a Devoto y yo viví con mis abuelos casi hasta los seis años, cuando mi mamá recupera la libertad".

Los restos de Guillermo fueron hallados en el marco de una investigación iniciada por la Unidad Fiscal de Derechos Humanos, el Eaaf y la Secretaría de Derechos Humanos provincial, en 2010.

Marro White contó que cuando le entreguen los restos de su hermano, toda la familia, incluidos los que viven en el exterior, se juntará "en algún lugar del país" para poder cerrar un doloroso círculo que, a su vez, abre otras oportunidades de seguir luchando por la memoria, la verdad y la justicia.


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