La ciudad

Este año Rosario se quedará sin su ya tradicional Feria del Libro

Los organizadores dicen que no querían achicar el evento y que hubo problemas de tiempos y costos. Prometen que volverá en 2009 y conservará su perfil, único en su tipo en el interior del país.

Martes 13 de Mayo de 2008

Rosario se quedará este año sin la 10ª edición de la Feria del Libro, uno de los eventos culturales más participativos de la ciudad. Los organizadores de la muestra, única en su tipo del interior del país, justificaron la suspensión con varios argumentos. Entre ellos, que no les dieron los tiempos para organizarla por la fecha reservada en el Patio de la Madera y por el recambio de autoridades municipales y provinciales, que los costos se les dispararon y no quisieron "achicar" el evento y que prefieren trabajar en un "rediseño" de la muestra para 2009. Juran que la harán.

La Feria del Libro no siempre fue igual en Rosario. No tuvo las mismas dimensiones ni se organizó en el mismo sitio, tampoco convocó desde el inicio a las editoriales. Es más, entre 2001 y 2004, los peores años de la crisis, no se hizo.

Por eso cuando volvió, en 2005, lo hizo con todo. Y durante los dos años siguientes redobló sus apuestas en cuanto a sellos editoriales, cantidad de stands, programación de actividades culturales, presencia de escritores, convocatoria de público y hasta metros cubiertos de exposición.

Evolución. Algunos números ayudan a comparar las sucesivas ediciones: en 2005 hubo 62 stands en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, por donde pasaron 70 mil personas. Un año después la feria se mudó al Patio de la Madera, ocupó 3 mil metros cuadrados, albergó 80 stands y más de 100 mil personas. Ya en 2007 los sellos editoriales fueron más de 200, se distribuyeron en la misma cantidad de stands pero sobre 5 mil metros cuadrados y recibieron a unos 150 mil visitantes.

Con esos antecedentes, el desafío era seguir en ascenso. O al menos no bajar. "No es fácil armar la feria con las características por las que siempre apostamos", explicó ayer uno de los alma máter del evento, José Pérez, dueño de Homo Sapiens.

Ese perfil, recordó, implicaba "mantener una escala" no sólo en cuanto a las editoriales y librerías participantes, o la cantidad de stands, sino también por las actividades culturales propias de la muestra (presentación de libros y charlas de autores) y por la programación paralela. "No podíamos organizar una muestra menor: teníamos que mantenernos o superarnos", coincidió otro de los organizadores, Osvaldo Shcoler, de Mandrake Libros.

El problema principal, según detalló Pérez, surgió cuando desde el Patio de la Madera les confirmaron la fecha para fines de julio, inicios de agosto. Y si bien ya se habían reunido con funcionarios de Cultura municipal y Producciones e Industrias Culturales de la provincia, "no dieron los tiempos".

Para Flavio Cabral, de la Librería Técnica, a ese problema se sumó otro. Y gravitante: el "aumento de los costos globales" y en particular los de "logística y montaje".

Cuesta arriba. "Armar la feria como veníamos organizándola se hizo muy cuesta arriba", se sinceró Cabral, y explicó que de 2006 a 2007 esos costos aumentaron un 70 por ciento y del año pasado a este treparían otro 35 por ciento.

"Aun con los subsidios del municipio y la provincia habríamos estado comprometidos", admitió el librero, quien sin embargo remarcó que ambos niveles de gobierno ratificaron su "voluntad política de sostener la feria como un evento importante de la ciudad".

En materia de costos, además, hay que recordar que en la Feria del Libro porteña la entrada cuesta 7 pesos, cuando en la local es gratuita. Un espíritu que Cabral aseguró que confían en mantener "mientras sea posible" y que responde a un "criterio ciento por ciento democrático".

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