La ciudad

"Están esperando que les lleve un hijo muerto para hacer algo"

Una mujer acosada por su ex marido suplica contención a la Justicia. María del Carmen Silvero es hostigada por su marido pese a la exclusión del hogar y la prohibición de acercamiento.

Jueves 06 de Diciembre de 2012

"Están esperando que les lleve un hijo muerto para hacer algo". María del Carmen Silvero, una mujer de 37 años afincada en el corazón del periférico barrio Santa Lucía, lanza el trágico presagio apuntando a resortes del Estado que hasta el momento no estuvieron a la altura de una situación de extrema violencia familiar. A pesar de la exclusión del hogar y la prohibición de acercamiento ordenada por un juez, su ex marido la hostiga y amenaza de muerte incluso a los hijos que ambos concibieron. El sábado pasado, una ráfaga de balas se incrustó en la casa de la mujer.

Separada hace siete años y domiciliada en pasaje 1.752 al 2260, Silvero vive horas desesperantes junto a sus cuatro hijos y clama por respuestas que no aparecen.

Es que Juan Marcelo C., con quien tuvo tres hijos (Marcela de 15 años, Luz de 14 y Leonardo de 10), no cesa con los violentos acosos que, en los últimos días, incluyeron hasta balazos a la vivienda y amenazas de muerte a los niños.

Al límite. "Ya no sé qué hacer. ¿Están esperando que les lleve un hijo muerto para hacer algo"?, pregunta dirigiéndose a la Justicia, aunque bien podría hacerlo hacia otros organismos de la estructura estatal.

Lo que quedó efectivamente demostrado es que, tras la denuncia de violencia familiar realizda por la mujer, el juzgado de Familia Nº 5 dispuso en abril de 2007 la exclusión del hogar de Juan Marcelo y la prohibición de acercamiento hacia el núcleoW familiar por 200 metros, algo que el destinatario nunca cumplió ni tuvo un efectivo control.

Hace pocos días todo se precipitó. El actual compañero de María del Carmen, Julio Pereyra, salió en defensa de su familia cuando una vez más Juan Marcelo se paró frente a la casa y, empuñando una pistola, dijo que iba a matar a sus propios hijos porque no se los dejaban ver.

El hecho terminó con Julio detenido acusado de provocar las heridas de bala que tras un forcejeo recibió el ex marido de la mujer en las piernas.

En defensa. "Por defendernos, al final el gordo (por su actual pareja) es el victimario y el otro la víctima", Lamentó María del Carmen la situación tras el incidente.

Mientras acompañaban a su madre, tres hijos de la denunciante concebidos con su ex marido y un cuarto que nació de la relación con Julio dejaron en LaCapital una nota elocuente: "Todos somos hijos de Julio, él nos dio su apellido y nos hizo el DNI. Juan Marcelo siempre nos maltrató, se iba sin pensar si teníamos para comer. Ahora estamos inseguros, con miedo".

"Esto no tendría que haber pasado si la Justicia hubiera actuado desde un principio. Todo el mundo me dice que me tengo que ir de mi casa, pero eso es injusto. Resulta que ahora nosotros somos los culpables y él (por su ex marido) está libre y junto a sus familiares nos sigue amenazando y presentándose en la vereda para causarles temor a los chicos", refirió la mujer.

En ese contexto, siente que el drama puede desencadenarse en cualquier momento e implora ayuda.

Ante el riesgo latente, el 12 de noviembre el juzgado de Familia que entiende en el caso reiteró la orden de exclusión del hogar y prohibición de acercamiento, dirigida puntualmente al jefe de la seccional del barrio. Pero el 27 de noviembre Juan Marcelo la violó y, junto a otras personas, se presentó nuevamente en la casa de María del Carmen. Según la denuncia policial también radicada en el juzgado Correccional Nº 2, insistieron con las amenazas. "Te voy a matar por botona", le advirtieron mientras exhibían armas de fuego delante de los niños.

El sábado 1º de diciembre los ataques no cesaron. Esta vez también sobrevolaron la casa las balas de plomo, una de las cuales se incrustó en la chapa de una habitación.

El caso puso una vez más en evidencia la incongruencia de criterios del Poder Judicial para perseguir a quien incumple una orden judicial (ver aparte)y la ausencia de resortes para dar asistencia rápida.

Diez denuncias

De acuerdo a datos recogidos por La Capital, en las oficinas de violencia de los juzgados de Familia de Rosario se reciben unas diez denuncias de violencia familiar por día. Las víctimas son mujeres, ancianos y niños. Muchas tienen fundamentos ciertos, pero otras son falsas estrategias empleadas por una de las partes para perjudicar a sus ex concubinos. En septiembre pasado Rosario fue declarada en emergencia por violencia de género. La iniciativa llegó luego de que Concejo Municipal aprobara una ordenanza para que el Ejecutivo local destine y genere recursos destinados a impulsar programas que atiendan esa problemática.

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