La ciudad

Especialistas dicen que "aumentará la temperatura si siguen construyendo"

El ingeniero agrónomo Luis Blotta, con más de 25 años de experiencia, aseguró que  "el que cambió no fue el clima, fue la ciudad, está más urbanizada y concentra más calor".

Domingo 28 de Octubre de 2012

"Tiempo loco", dice el vecino que aún sigue quejándose de que algo en el clima local parece haber cambiado. La tormenta del pasado domingo, que afectó mayormente al Gran Rosario pero que provocó anegamientos importantes y la generación de pánico colectivo, volvió a poner sobre el tapete la situación climatológica de la ciudad. Para Luis Blotta, ingeniero agrónomo especialista en el tema, "el que cambió no fue el clima, fue la ciudad, está más urbanizada y concentra más calor".

Blotta tiene más de 25 años de experiencia trabajando en diversos organismos, dando charlas sobre clima y plantea que "Rosario no es una ciudad ambientalmente mejorada. En el momento en que comenzó la gran urbanización se sustrajo al clima regional y transmutó en un clima artificial, negativo. Se constituyeron las islas de calor (fenómeno que se da en ciudades de más de 100 mil habitantes y propiciado por el crecimiento de la población, de edificios y de gases contaminantes) y que hace que tanto en verano como en invierno la temperatura crezca. No es malo tener una diferencia de 5 grados más en invierno, pero el conflicto se da en el verano. Porque en lugar de haber 25 grados a la noche se registran 31. Y cuando la se supera la marca de 30 grados, se da una mayor mortandad de ancianos".

Más calor. Por eso Blotta aclara: "Si esta ciudad sigue creciendo va a seguir modificándose el clima interno de la isla y va a hacer más calor tanto en verano como en invierno". Y pone como ejemplo la nevada que se produjo en la región en 2008: "En Soldini cayó nieve y aquí no. El fenómeno, al encontrarse con la isla de calor, se derritió y se convirtió en lluvia".

Plantea que en el desarrollo ambiental de la ciudad "está totalmente negado lo climático. No hay verde, faltan árboles, no se piensa en los centros de manzana. Tampoco hay edificios verdes, con criterio ecológico, donde se incorpora la botánica a la estructura. El ejemplo más claro en esta ciudad es el edificio de la Fundación Libertad, en Mitre y Salta. Tiene parámetros arquitectónicos de edificio sostenible. Los que se construyen ahora son altísimos, sin parámetros de consumo de energía ni de contaminación. Es todo un gran negocio".

También expone la necesidad de repensar el uso de ropa de colores oscuros y cita como ejemplo a las fuerzas de seguridad, al igual que de los automóviles.

Por otra parte, Blotta hace un análisis de la gran tormenta del pasado fin de semana y asegura que "hoy la gente se sorprende de este meteorito y provoca que, por ejemplo, un vecino de Roldán diga que en 35 años nunca vio nada parecido. Pero en 1974 hubo un tornado en Villa Constitución, otro en 1981 en Pavón Arriba. Pero ese vecino no se enteró. O sea que los hidrometeoros o termometeoros, que están latentes y se producen de manera azarosa y caótica, hacen que la población no sienta que se vive en una situación preocupante o permanente".

Alertas. Explica que la presencia desde hace más de 10 años de las alertas meteorológicas son un buen síntoma, aunque en muchas ocasiones dice no ser partidario de comunicarlos a la población por que existe "mucha inconsistencia. Hoy el Servicio Meteorológico (SMN) pone en situación de alerta a un millón de hectáreas y el fenómeno cae sobre apenas mil. Lo que no se puede prevenir es qué va a provocar la tormenta, se desconoce absolutamente la potencia de un meteorito. Lo que se puede advertir es que se avecina una tormenta y las notificaciones lógicas del caso".

El profesional también aclara que existe una muy baja probabilidad de que fenómenos como el del domingo se repitan en San Lorenzo. "A lo mejor dentro de dos años a 20 kilómetros de allí se produzca una situación igual o peor. Pero en el mismo lugar no", aclara.

Información. Blotta por momentos parece enviarle un mensaje a la población: "Falta información para la gente, falta contar la historia del clima en Rosario, falta que desde el Ministerio de Educación se bajen lineamientos de cómo hacer una evacuación, entre otras cosas. Las alertas están bien, pero la población debería saber que estamos atravesando un período húmedo, que dura 50 años y se extiende hasta 2020. En el período húmedo anterior (1870-1920) llovieron 2.010 milímetros en 1899, un récord impresionante que nunca fue superado. Pero dentro de ese período, en 1910, llovieron 498, una catástrofe de cultivos horrorosa. Lo que estamos tratando de decirle a la población es que el período húmedo anterior fue más espantoso y que este es más bondadoso. Hay una increíble disparidad en los datos año tras año. La gente se vuelve loca entonces". A pesar del pánico que provocan estas tormentas, el especialista asegura que con el avance de la tecnología "el área de catástrofe se irá reduciendo. El futuro es mucho más promisorio en cuanto a prevención y así mucho menos gente entrará en pánico y no se generará la angustia que provocan estas situaciones".

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