Sábado 05 de Diciembre de 2020
A esa primera marcha de agosto de 2003, cuando por primera vez las mujeres marcharon en Rosario identificadas con los pañuelos verdes y las consignas de "aborto legal para no morir” que se articularon en 2005 en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Luciano Fabbri llegó solo para acompañar a una amiga. Era la marcha que cerraba el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres y que con 15 mil personas fue toda una demostración de fuerza en la toma del espacio público en un contexto histórico donde a poco del estallido de 2001 las mujeres piqueteras y las mujeres inundadas de Santa Fe _un hecho trágico de abril de ese mismo año_ tuvieron un fuerte protagonismo. Sin embargo, “Lucho” _como todos lo conocen_ no sólo recibió por primera vez el pañuelo, sino que encontró también allí un espejo donde mirarse.
“Es paradójico porque no soy un sujeto gestante y no tengo relaciones con sujetos gestantes por lo cual difícilmente vaya a ser parte de un embarazo no deseado, pero de algún modo las consignas en relación a la autodeterminación de los cuerpos, las desobediencias de los mandatos de género, a escindir sexualidad de reproducción y reivindicar el placer sexual sentía que también me hablaban”, recuerda, y se contextualiza como un joven de apenas 20 años que “recién comenzaba a politizar su homosexualidad y que encontró en los feminismos un espejo donde verse”.
Militante, docente e investigador de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), coordinador del Area de Género y Sexualidades de la UNR, e integrante del Instituto de Masculinidades y Cambio Social sitúa en ese momento _ese encuentro de mujeres donde por primera vez se llevó adelante el taller “estrategias para la legalización del aborto”_ la intersección entre su experiencia, su propio cuerpo y la lucha política por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.
“Fue ahí que empiezo a conocer esa lucha, esa genealogía de consignas de la movilización y empiezo a identificarme”, rememora, para avanzar después hacia lo que fue la conformación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, su acercamiento a ese espacio, el llevar los esténciles con el logotipo de la campaña a la facultad para poner el aborto en la agenda del movimiento estudiantil universitario que “todavía no estaba tan transversalizada como ahora”, aclara.
Cuando integró el Colectivo de Varones Antipatriarcales en La Plata fue parte de las plenarias nacionales de la organización y fue por esos años que se sintió “activista de la campaña y con la posibilidad de ir pensando en los aportes específicos que los varones cis pueden hacer a esa lucha, sobre todo pensando en la necesidad de asumir una responsabilidad más activa en el cuidado de la salud sexual y reproductiva, y en discutir la reivindicación de políticas de salud destinadas a los varones, como puede ser la vasectomía”.
Este artículo forma parte de la serie "Aborto: 15 años, 15 voces" que publica La Capital en el marco de los 15 años de la articulación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y en el escenario actual de debate en el Congreso de la Nación de los proyectos de ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).