La ciudad

Entre Ríos admite que no tiene recursos ni decisión para combatir el fuego en las islas

Para paliar las quemas de pastizales, en Victoria cuentan con una lancha que está rota y un avión hidrante que hasta ayer no había derramado una gota de agua sobre los focos de incendio.

Domingo 02 de Septiembre de 2018

Una lancha en reparación, un avión hidrante que no hizo ninguna descarga de agua, ninguna multa ni sanción hasta el momento ni tampoco información certera sobre quienes son los dueños de los campos que, de manera ilegal en todos los casos, llevan adelante las quemas de pastizales en la zona de islas frente a Rosario que pertenece a Entre Ríos. Ese es el panorama real de las herramientas con las que cuenta el Estado entrerriano para solucionar el recurrente problema de los focos de incendios de pastizales en el Humedal, una situación crónica que este año se ve agravada por una bajante persistente y pasto muy seco producto de las heladas que trajo un invierno frío y prolongado.

Aunque es obligatorio pedir autorización antes de quemar, hasta esta semana un solo productor había hecho el trámite ante la Delegación de Islas de Victoria y sus campos están a 60 kilómetros del cauce principal del Paraná, por lo que no es responsable de ninguno de los incendios que en los últimos días (antes de la lluvia) se multiplicaron frente a los ojos de los rosarinos.

Todos los focos son ilegales y, al no ser controlados ni estar previstos, ponen en riesgo al ambiente, la seguridad de los automovilistas que utilizan la ruta y la salud respiratoria de los habitantes de esta orilla del río según como sople el viento.

Si bien desde hace una semana hay un avión hidrante a disposición del Plan de Manejo de Fuego de la Secretaria de Medioambiente de Entre Ríos, el aparato (cuya carga de agua es de apenas 2.500 litros para cubrir un área total del departamento Victoria de 360.000 hectáreas de islas) sólo realizó cuatro incursiones de observación pero ninguna descarga, ya que —según explicaron tanto el piloto de la máquina como el intendente de Victoria, Domingo Maiocco— desde el gobierno de esa provincia no consideraron que los focos fueran los suficientemente importantes para ser extinguidos.

Victoria

Maiocco explicó que la combinación de bajante pronunciada y pasto muy seco por las heladas que dejó un invierno frío eleva las chances de quemas, una práctica a la que calificó como "ancestral". También ratificó que desde hace algunos años esas quemas deben ser programadas, lo que requiere que los dueños pidan previamente un permiso y determinen dónde se va a quemar.

Esa primera regla fue incumplida en todos los casos, según contó el propio intendente. "Un solo productor ha pedido autorización y no es de la zona de Rosario, nadie hace el trámite, aunque lo publicitamos. Además, controlarlo de nuestra parte es imposible, son 270 mil hectáreas y no tenemos medios". admitió.

"La superficie es inmensa y nuestros recursos locales son limitados, se limitan a una embarcación. Tenemos personal muy bien preparado para la fiscalización, pero además de eso tenemos que fiscalizar la pesca comercial también", agregó el jefe de gobierno de esa localidad de 45 mil habitantes.

Maiocco señaló que una vez que se enteran de alguna quema, la Municipalidad eleva la denuncia a la secretaria de Medioambiente provincial "que es la que tiene las herramientas para poder actuar".

También dijo que el avión hidrante "no actúa si los focos no son importantes". "Si son pequeños focos, como los de los últimos días, no actúa. El avión sobrevoló para reconocer la zona, ya que desde la provincia ven por satélite si hay focos. Si ven algún foco grande tiran agua, pero hasta ahora; eso no pasó" detalló.

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>>> Sin medios, multas ni soluciones

Los recursos escasos con los que cuenta Victoria para fiscalizar una extensión enorme de territorio no siempre funcionan. Hasta la semana pasada, al menos la única embarcación que posee la Delegación de Islas no funcionaba y estaba en reparación, según contó el intendente, Domingo Maiocco, y ratificó Mario Alonso, el coordinador de esa repartición que emplea a alrededor de 15 personas.

Tampoco se sabe a ciencia cierta cuántos focos ha habido en el último mes. “A veces hay pequeños focos que no se contabilizan porque se apagan en el mismo día, que es lo que ha pasado últimamente, se extinguen solos”, subrayó el intendente.

Otro dato que no se conoce es el nombre de los dueños de los campos que llevan adelante las quemas, ni tampoco la cantidad de denuncias realizadas desde la Municipalidad de Victoria hacia la Secretaría de Medioambiente de la provincia.

Desde el gobierno provincial de Entre Ríos la única comunicación oficial sobre el tema fue un comunicado emitido el 21 de agosto que tampoco brindó precisiones sobre cantidad de focos detectados.

Ese comunicado recuerda que en Entre Ríos “está prohibido quemar sin autorización” y que —hasta esa fecha— “no se habían emitido autorizaciones para esa zona”. También se menciona que si se detecta un foco ilegal “se realiza un acta de infracción que puede derivar en una multa”.

Sin embargo, según relató el intendente Maiocco, al menos hasta esta semana no se había labrado ninguna multa.

La multiplicación de la práctica de las quemas de pastos secos está atada a los emprendimientos ganaderos que hay en zona de islas. Tras la inauguración del puente en 2003 y de la mano del corrimiento de la frontera agrícola pampeana en los 90 y los 2000 (que destinó todos sus campos a la soja) las islas se poblaron de vacas. El pico de ganado fue hace unos 10 años, cuando llegó a haber unas 160 mil cabezas en las islas. Hoy son la mitad, según detalló el intendente de Victoria, que además es productor agropecuario.

Las razones para la merma de la cantidad de ganado tienen que ver con costos en alzas e inconvenientes relacionados a las características del territorio isleño, que de forma lógica se inunda periódicamente obligando a evacuar los animales a tierra firme.


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