Ataque mafioso

Entre la generación del caos y el circulante de dinero de dudosa procedencia

El 29 de mayo pasado, cuando fueron baleadas dos propiedades que pertenecieron al juez Ismael Manfrín, quien presidió el tribunal que en la provincia condenó al núcleo duro de la banda de Los Monos, la violencia en Rosario comenzó a escribir una nueva página: la de los ataques a balazos sobre edificios o viviendas donde habitaron funcionarios judiciales ligados a la investigación, el juzgamiento y la condena al grupo nacido en el barrio 17 de Agosto.

Viernes 21 de Diciembre de 2018

El 29 de mayo pasado, cuando fueron baleadas dos propiedades que pertenecieron al juez Ismael Manfrín, quien presidió el tribunal que en la provincia condenó al núcleo duro de la banda de Los Monos, la violencia en Rosario comenzó a escribir una nueva página: la de los ataques a balazos sobre edificios o viviendas donde habitaron funcionarios judiciales ligados a la investigación, el juzgamiento y la condena al grupo nacido en el barrio 17 de Agosto. Y también sobre las instituciones. En total fueron 18 ataques en dos sagas bien delimitadas. Una primera etapa, de 15 hechos, donde en el tramo final apareció el cartel reivindicatorio de "con la mafia no se jode". En el marco de esa seguidilla, los fiscales de la Unidad de Gravedad Institucional imputaron a Ariel Máximo "Guille" Cantero como autor intelectual en la menos siete hechos que coordinaba desde la cárcel de Piñero, donde está detenido.


Otras diez personas también fueron imputadas por diferentes episodios, como Daniel "Teletubi" Delgado (instigador en dos), Matías Nicolás César (instigador en cinco episodios) y Lucía Uberti, a quien le atribuyen haber planeado y coordinando "la faz operativa" de al menos ocho hechos, organizando a los tiradores que concretaban los ataques.

La segunda saga de ataques se abrió la madrugada del 10 de diciembre pasado, cuando en un lapso de 24 minutos fueron baleados los Tribunales provinciales y el CJP. Desde ese momento se acumularon ataques, con idénticas mecánicas, contra un edificio de España y Montevideo, donde tiene su estudio Marcelo Piercechi (el 15 de diciembre), abogado defensor de Mariano "Gordo" Salomón, sindicado miembro de Los Monos; el Concejo (el miércoles) y la Fiscalía Regional, ayer de madrugada.

Esta última secuencia es la que está bajo la lupa en estos momentos y que, algunos en la calle, ven más ligada a la generación de caos que a una criminalidad organizada detrás de un objetivo único, aunque en el fondo puede percibirse un circulante de dinero de dudosa procedencia. En este capítulo abundan las definiciones y posicionamientos políticos por sobre los avances de las investigaciones judiciales. Y en ese juego hay ganadores y perdedores.

Sobre estos ataques, hay múltiples lecturas para todos los gustos. Tras las balaceras contra los Tribunales y el CJP ordenaron una serie de allanamientos que tocaron a un hombre investigado como agente económico de grupos delictivos y domicilios del barra brava de Newell's Nelson "Chivo" S. y sus hermanos. Esos operativos, en manos de las Tropas de Operaciones Especiales, se dieron horas después de la clausura del boliche "Fire".

En el oscuro ataque contra el edificio en el que tiene su estudio el abogado Piercechi, el letrado dijo que no sentía ser el blanco del ataque.

Tras el atentado al Concejo, el fiscal Edery indicó que se pidieron informes al órgano deliberativo respecto a los temas "calientes" que se trataron en el recinto. Antes de llegar ese informe surgió que el pasado 6 de diciembre "se trataron diversos temas que tienen que ver con remises o taxis, pero son muchas las líneas a investigar".

Edery se refirió así al expediente Nº 246.263 del Concejo, que actualizó multas a los llamados "remises truchos", que generalmente actúan en la zona del Casino. El fiscal conjeturó que "varias organizaciones delictivas son dueñas de esos vehículos". Y ayer, horas después del ataque a la Fiscalía Regional, en los Tribunales se celebró una audiencia de revisión de medida cautelar de ocho policías condenados en el juicio de la banda de Los Monos.

Lecturas para todos los gustos en un marco de hipótesis abiertas en la investigación de las balaceras contra instituciones.

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