La ciudad

Entidades gremiales denuncian unos treinta ataques a silobolsas

La Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) denunció que en el último mes hubo más de 30 casos de violencia, daño o destrucción de silobolsas.

Viernes 26 de Junio de 2020

La Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) denunció que en el último mes hubo más de 30 casos de violencia, daño o destrucción de silobolsas, lo que dio cuenta ayer La Capital por un ataque vandálico ocurrido el domingo en un campo ubicado entre San Jerónimo Sud y Carcarañá, en el que rompieron uno y rociaron cien toneladas de soja con curasemillas, impidiendo que pueda comercializarse. Corrieron la misma suerte productores de Carcarañá, Bustinza, Villa María, Rojas y Gualeguaychú, entre otros.

Desde Acsoja solicitaron la identificación de los responsables porque "es de suma urgencia e importancia visibilizar la gravedad de estos actos. Ya no es la rotura o quema, sino que se sumó la alteración con productos inadecuados".

Consignaron que "no se trata de prácticas de unos contra otros, sino de un daño grave a la sociedad". Y alertaron que "en momentos como el que atravesamos es esencial entender que el fruto de la labor de los productores no representa sólo su propiedad privada sino también divisas que luego ingresan al erario público para toda la sociedad".

Ricardo Bergmann, miembro del consejo directivo de Acsoja, explicó a La Capital que "las cosechas son estacionales pero las erogaciones son anuales y la única manera que tenemos para mantener los valores, es guardar el grano y una forma muy práctica es el silobolsa".

Bergmann consideró que "ante la crisis sanitaria y económica en el país los granos son un gran recurso del Estado para recaudar fondos y los necesita ahora. Incluso están tratando de incentivar o inducir al productor a para que liquide".

"En ese conflicto de intereses aparecen sectores que son más extremistas y pueden ser violentos. Con la rotura de los silobolsas provocan miedo para que entreguemos los granos", opinó. Y aclaró que paradójicamente "lo que destruyen tiene un 50 por ciento de carga impositiva, entonces no solo pierde el productor, sino también el Estado".

"Estamos sorprendidos y preocupados, desconocemos a los autores pero hay que pararlos antes que se vuelvan más violentos", dijo.

En cuanto a la seguridad, los damnificados coinciden en que la guardia rural solo cuenta con una camioneta para vigilar cuatro departamentos geográficos, unos 1.500 kilómetros de caminos rurales.

Delcia Karamoschon

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