Martes 14 de Noviembre de 2023
Los centros de salud barriales, como las escuelas, son enclaves territoriales que desde hace rato alertan y padecen puertas afueras y puertas adentro las consecuencias de la violencia urbana. La muerte de los propios vecinos y pacientes (ver página 21), balaceras y tiroteos, asistencia a cada vez mayores sufrimientos como consecuencias de esas violencias y severos cuadros de salud mental en las infancias. Lo que pasó desde el viernes en el barrio Stella Maris, donde se produjeron dos homicidios, además de múltiples tiroteos en la zona, y que empujó a los trabajadores del Centro de Salud Ceferino Namuncurá a cerrar sus puertas el viernes y volver a hacerlo este martes no es sólo una decisión tomada desde el miedo y en reclamo de protección, sino también una forma "de marcar un límite". Así lo señalaron desde el espacio, uno de los pocos enclaves estatales en ese barrio junto a tres establecimientos escolares escuelas.
"No están dadas las condiciones de seguridad", decía el cartel que el viernes, a las 11 de la mañana, se colocó en la puerta del edificio de José Ingenieros al 8590, bien en la esquina. Ese mismo día, el propio secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, había dicho la medida se tomaba ante una “situación límite”.
Si bien este lunes reabrió, pero lo hizo con patrullaje entre las 9 y las 17, este martes volverá a permanecer cerrado. "Está muy difícil mantenerlo abierto", dijo el director de Centros de Salud de la Municipalidad, Fernando Vignoni, y desagregó la situación: "Hay compañeros muy angustiados que no están en condiciones de trabajar, además el patrullaje hoy garantiza cierta seguridad al centro de salud, pero no al resto del barrio y eso plantea una dicotomía con los vecinos que queremos evitar, y con el cambio de horario hay cuestiones operativas de atención que necesitamos revisar".
Vignoni se refirió a las situaciones que se atravesaron en el barrio en las últimas horas como "hechos traumáticos" y más allá de la presencia del patrullero, dijo: "La situación era muy crítica la semana pasada y ese escenario no cambió salvo por la presencia del móvil que no alcanza para todo lo que implica la situación en el barrio".
Tanto es así que, como ya sucedió en Empalme Granero o en Ludueña, el funcionario señaló que son necesarios "dispositivos multiagenciales", es decir, la intervención de diferentes áreas del Estado en el territorio. "Se necesitan la fuerzas de seguridad, pero también la intervención otros organismos y también un trabajo con los fiscales para que tomen sus responsabilidades y que nosotros podamos desarrollar nuestro trabajo", indicó.
"Un límite" a la violencia
Las alarmas de que la situación de violencia se agravaba y el pedido de patrullajes ya se habían planteado en varias oportunidades por parte del centro de salud, fundamentalmente de situaciones violentas que se corrían desde Empalme y Ludueña hacia Fisherton. Por eso, la medida de cerrar directamente el espacio de atención no sólo para proteger la seguridad de los propios trabajadores, sino para marcar "un límite".
Dejar de atender, a esos pacientes que son las mismas víctimas de la violencia en el barrio, "es una forma de poder abrir de otra manera" señalaron también puertas adentro y, por qué no, una manera de visibilizar eso que vienen diciendo y que no se escucha: que la situación "es grave", que la situación es "aún más grave con las infancias", que hay situaciones de violencias en las escuelas muy complejas y que son cada vez más los chicos con ataques de pánico.
Cerrar las instituciones es "un límite" también para que intentar una vez más que "todo eso que no se escucha, se escuche".
Walter Warner, delegado del Sindicato de Trabajadores Municipales de Rosario, reconoció este martes que más allá de la presencia del móvil "la gente tiene mucho miedo" y agregó: "La atención se hace difícil y hasta hay una merma en la cantidad de vecinos que se acercan al lugar para pedir turnos”.
“Hay una situación compleja en el barrio. Estamos gestionando para que el patrullero esté más tiempo frente al centro de salud -continuó-. Por lo menos, en el ingreso y egreso del personal habrá custodia. La idea es que permanezca el patrullero en la puerta del centro de salud más tiempo”, comentó.