La ciudad

En Santa Fe, más de 250 personas buscan recuperar su identidad

Fueron apropiadas o adoptadas antes, durante y después de la última dictadura militar. Testimonios de quienes dudaron de sus orígenes

Domingo 08 de Julio de 2018

Nueve meses pasaron desde la media sanción en la Cámara de Diputados provincial de la ley de derecho de acceso a archivos para conocer la identidad biológica o de origen hasta hoy. En ese lapso, se promulgó definitivamente la normativa, en febrero de este año, y la cantidad de personas que dudan de su origen y recurren al Area de Identidad de la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe está cerca de duplicarse: en octubre del año pasado, eran 140 personas; hoy, son más de 250 casos de apropiaciones o adopciones que no están vinculadas a la última dictadura cívico-militar.

Dos testimonios dan cuenta de cómo es rearmar una vida, cerrar círculos y la necesidad del acompañamiento frente a eventuales resultados infructuosos para seguir adelante hasta descubrir sus identidades.

"Yo llevaba una mochila, una carga en la vida y no sabía qué era. Es como una pieza del rompecabezas que está, pero no sabés dónde", grafica Leandro Ceballos, quien fue Julio David Ortiz en su primer año y medio de vida.

El hombre, de 34 años, siempre supo que era adoptado. Y asevera que sus padres adoptivos, con los que vivió en San Carlos Centro, nunca le ocultaron esa condición.

La historia de Leandro es la contracara de la de Laura Cheroni Moore, que nació como Alejandra Noemí Quintana en la Maternidad Martin hace 41 años y recorrió un largo periplo hasta encontrarse con una doble identidad.

"Soy apropiada, me anotaron como hija legítima de mis padres de crianza. Desde muy chiquita supe que mis papás eran de corazón, pero de grande descubrí otras cosas", afirma.

Su madre adoptiva, Graciela, siempre le insistió para que busque sus orígenes pero ella no quería. En 1997, Graciela falleció. Cuatro días antes, Laura le prometió que iba a buscar a su mamá biológica a pesar de que, en realidad, no estaba en sus planes.

La vencida

En 2005 y tras casarse con la madre de su único hijo, "la rebeldía" llevó a Leandro a realizar la primera averiguación. Los resultados no fueron los esperados: "Mis viejos me contaron que estuve en Casa Cuna. Fui, pero no conseguí ninguna respuesta. Medio que me frustré, lo puse abajo de la alfombra y dije «listo»".

A principios de 2010, su separación matrimonial y el viaje hacia Rosario para "probar suerte" abrieron nuevamente el cofre de la búsqueda que, latente, siempre estuvo dentro de Leandro: nuevo contacto con Casa Cuna, otra respuesta negativa y el asunto volvió debajo de la alfombra.

El padre adoptivo de Leandro falleció en enero de 2017. Eso, para el hombre que trabaja en la expedición de la imprenta de La Capital, fue el puntapié de una tercera búsqueda de sus orígenes que, al fin, resultaría exitosa.

Puerta a puerta

"Las personas apropiadas o adoptadas siempre tenemos esa necesidad de saber qué pasó, porque tiene que ver con nuestra construcción personal", afirma Laura, que comenzó recién en 2004 la búsqueda de sus orígenes.

A la mujer le dijeron que nació el 31 de enero de 1977, pero en su documento siempre figuró el 6 de marzo de ese mismo año como fecha de nacimiento.

A partir de allí, le contaron que su madre biológica era una mujer humilde que la dio en adopción luego de que su pareja, que no era el papá biológico, se negara a criar a Laura. "Era el o yo", resume.

Laura buscó su identidad, literalmente, puerta a puerta: tomó el libro de partos de la Maternidad Martin, ubicó personas que hayan dado a luz desde el 26 de enero al 5 de febrero de 1977 y, con esos datos, rastreó las direcciones de esas personas.

"Armé un listado y fui. Cada puerta era un desgaste terrible", asevera. Aunque, enseguida, aclara que las ganas "siempre vuelven, porque el tema está latente, siempre".

En 2008 creó el grupo de Facebook "Derecho a la identidad" para saber si había más gente en su situación. "Hay un montón", cuenta.

Asistencia y compañía en un proceso íntimo

El Area de Identidad de la Secretaría de Derechos Humanos provincial ya cuenta con más de 250 casos de personas que dudan de sus orígenes y buscan acompañamiento por parte del Estado para transitar el camino hacia la deconstrucción de sus historias.

   El coordinador del área, Franco Massaccesi, sostiene que esa compañía resulta fundamental para los buscadores, como los propios interesados en conocer su origen se denominan.

   "No es un proceso fácil de aceptar ni de transitar. Hay buscadores que tardan años en acercarse a la Secretaría", asegura, y agrega: "Llegan y despliegan toda su historia, su vida. No es fácil saldar cuestiones que, tal vez, creían tener saldadas".

   El Area de Identidad comenzó a funcionar en 2015 "luego de una demanda social de mujeres y varones que sospechaban de su identidad biológica, buscaban intentar reconstruirla con un apoyo del Estado que, en su momento, no habían encontrado", cuenta Massaccesi.

   Dispone de abogados y psicólogos que acompañan a quienes se acercan a la Secretaría para comenzar o continuar el proceso de búsqueda.

   Sobre el trabajo del área, Massaccesi cuenta: "A partir de los relatos que nos traen los buscadores, convocamos a actores de su entorno y a empleados que trabajen o hayan trabajado en maternidades y registros civiles. A la persona que se acerque le damos herramientas formales y contención psicológica".

   Si bien el número de personas interesadas aumenta, desde el Area de Identidad afirmaron que es muy importante que se difunda la tarea que llevan a cabo para que cada vez más personas puedan vencer sus propias barreras y puedan acercarse a consultar todas las dudas que tengan.

   "Proyectamos darle más visibilidad a la temática para que sea conocida por la mayor cantidad de personas posibles", afirma el coordinador, que aporta que una de las maneras en las que se desenvuelven es a través de la cultura: "Acompañamos distintas manifestaciones culturales para hacerlo masivo".

   "Los familiares (de quienes dudan de su identidad) también pueden acercarse, la Secretaría es de puertas abiertas. Más aún, cuando es un interés valedero como el de un ser querido que desee resolver algo que lo está afligiendo, como es el derecho a la identidad", concluye.


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