Viernes 04 de Junio de 2021
La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, aseguró que los contagios de coronavirus bajaron un ocho por ciento en la Argentina tras las últimas restricciones, si se compara la semana que va del 17 al 23 de mayo con la siguiente, cuando rigió la cuarentena estricta dictada por el presidente, Alberto Fernández. En el mismo período los casos en la provincia y en Rosario siguieron aumentando; no tanto como venían haciéndolo aunque sí crecieron en un dos y un seis por ciento, respectivamente, según los datos oficiales. No hay una respuesta única a la expansión de la enfermedad en la región: especialistas coinciden en que los indicadores epidemiológicos estaban y continúan en niveles críticos como para descender fácilmente o de manera abrupta. Señalaron además que la tendencia en el corto plazo pasa más por una desaceleración y un amesetamiento en las alturas que por una declinación franca de la curva.
“Hoy el centro del país está con un elevado número de casos, inmediatamente después de ciudad y provincia de Buenos Aires. En Santa Fe y Córdoba, que son provincias muy interconectadas, no notamos aún una reducción sino una alta circulación viral de acuerdo a los indicadores”, dijo la infectóloga Carolina Subirá en alusión a la cantidad de casos acumulados y nuevos, el porcentaje de positividad, la capacidad de reproducción del virus y las internaciones en terapia intensiva. Hay que considerar que en Córdoba las restricciones han sido más laxas, aunque la ocupación de las camas críticas y la multiplicación de contagios en ese territorio encendieron por estas horas las alarmas, con la consiguiente interrupción de actividades.
“El centro y el sur de Santa Fe siempre fueron muy álgidos, pero ahora vemos que esto se va expandiendo hacia el norte de la provincia, que tiene otra realidad sanitaria”, continuó Subirá sobre la situación local. La profesional pidió aguardar a que se conozcan los indicadores correspondientes a este viernes 4 de junio, cuando se cumplan 14 días de las medidas dispuestas por el presidente, lo que a su vez equivale a un ciclo viral completo. Y recordó que el interior del país demostró desde el inicio de la pandemia estar desfasado algunas semanas respecto de la realidad epidemiológica del Amba y la ciudad de Buenos Aires, por la movilización de las personas entre otros factores.
“Los números están muy altos, para que empiecen a bajar habrá que esperar, siempre y cuando no haya movilizaciones y encuentros masivos ni se utilicen las medidas de protección”, sentenció la infectóloga, que se desempeña en el sector privado. “Las personas quieren saber cuándo termina esto, pero la única certeza es la incertidumbre: estamos muy arriba en la curva para empezar a bajar de la noche a la mañana y que se sostenga, como mínimo debemos esperar un ciclo viral y en lo posible dos”, concluyó.
Menos veloz
Por su parte, el doctor en Ingeniería e investigador del Conicet, Ernesto Kofman, coincidió en que “en Santa Fe hay más retardo entre que se aplican las medidas y éstas se ven en la curva de contagios”. En ese sentido, señaló que en la provincia se esperaban 72 horas para hisopar desde la aparición de síntomas (el Ministerio de Salud modificó este criterio el martes 1º de junio y ahora el análisis se efectúa por protocolo Covid a las 24 horas a los fines de garantizar un diagnóstico y un aislamiento más precoces).
“Todavía no hay suficientes días para evaluar cuánto se redujo la tasa de contagios en la provincia, pero sí podemos decir que hubo cierta reducción en la velocidad”, continuó el experto. “Santa Fe venía creciendo a mucha velocidad y eso pareciera haber cambiado, sobre todo en Rosario. En el Amba no crecía tan rápido y parece haber empezado a bajar”, agregó el ingeniero que en 2020 predijo el pico de la primera ola a partir de un modelo matemático.
En la Municipalidad de Rosario, en tanto, observan que el sistema de salud sigue tensionado, si bien advirtieron en los últimos días una baja de siniestralidad y de personas accidentadas, lo que repercutió en una menor ocupación de camas.
En la Secretaría de Salud Pública prefieren esperar a la semana que viene para evaluar el impacto de las restricciones nacionales y provinciales en la curva de contagios.
El horizonte a corto plazo es bajar de los mil casos diarios en la ciudad, y lograr en todo caso una meseta aunque sea en cifras altísimas, mientras avanza la vacunación contrarreloj. En estos días una de las pocas esperanzas para cercar el virus.