En Rosario no cae una lluvia abundante desde julio y la situación se agudiza
En medio de una ola de calor que no cesa, la EPE modificó tareas de sus empleados para reforzar las cuadrillas e intentar acortar tiempos de solución de cortes de luz

Viernes 17 de Marzo de 2023

En Rosario no se registran lluvias de consideración desde julio y en medio de una ola de calor que ya lleva más de dos semanas, los problemas se acrecientan. Escuelas sin clases, mayor demanda de atención médica por descompensaciones y una red energética que trabaja al límite ponen a la ciudad en alerta permanente. Es más, la Empresa Provincial de la Energía (EPE) registró cinco récords consecutivos de demanda de potencia (entre el viernes y el martes) y tuvo que modificar tareas de sus empleados para reforzar las cuadrillas en medio del malestar creciente de vecinos que se quedaron sin luz.

Así, sobrevivir en medio de este cóctel de intenso calor, demanda energética y lluvias que prácticamente desaparecieron no es tarea fácil. La observadora meteorológica Vanessa Balchunas explicó a La Capital que "la temporada de lluvias y tormentas tiene énfasis entre septiembre y diciembre. Ocurrió que no tuvimos lluvias favorables para nuestra zona en esa época porque el fenómeno de La Niña estaba en su última etapa”.

Según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) aportados a este medio, entre septiembre y diciembre llovieron apenas 147,9 mm (un promedio de 36,97 mm mensuales).

Las estadísticas indican que el 2022 fue el año más seco en casi 90 años, desde que el SMN instaló su estación en los alrededores del aeropuerto. El año pasado se acumularon apenas 565 milímetros (mm) y la escasez superó a los 593,4 mm de 2008, el segundo peor registro de la historia. En tanto, en un contexto de sequía extrema, tres de los peores cinco registros aportados por el SMN se contabilizaron en los últimos 15 años.

La medición de 2022 es la peor desde que hay registros anuales completos por parte de la estación meteorológica del SMN, que comenzó a funcionar en marzo de 1935. Fueron apenas 565 milímetros tras un 2021 con 802,7 mm y un 2020 con sólo 686,7 mm (el cuarto peor registro). La medición del año pasado superó a la de 2008, la más baja hasta ahora, cuando se contabilizaron 593,4 mm.

Balchunas remarcó que las precipitaciones que hubo "no fueron productivas” ya que no alcanzaron a abastecer lo necesario a los suelos, degradados por la deforestación y la sequía. “Venimos con esto desde mediados del año pasado, agudizado de una manera exacerbada por la gran cantidad de bloqueos que hubo con altas presiones por la gran cantidad de situaciones que afectaron a los humedales, desde las quemas hasta la continuidad de la bajante del río. Eso provocó falta de humedad en nuestra zona, que trajo como consecuencia la imposibilidad de humedecer los suelos y generar humedad para las tormentas”, detalló.

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“El año pasado tuvimos entre 500 y 600 milímetros (mm) de precipitaciones. Para dar un ejemplo, las lluvias de enero llegaron a 120 mm y si las comparamos con las de todo el año pasado son abundantes. Pero en febrero bajamos a un rango de 40, 50 mm y este mes, en la región central del país, llovió un promedio entre 5 y 30 mm. La lluvia no ha sido provechosa porque no son precipitaciones que penetren y humidifiquen el suelo”, añadió.

Similar a una tormenta

El calor y la humedad se sienten el doble tras más de dos semanas consecutivas de altas temperaturas, sin alivio a la vista. La EPE registró cinco récords consecutivos de demanda de potencia (entre el viernes y el martes) y desde la empresa remarcaron que comparando la primera quincena de marzo de este año con el mismo período del 2022, se abasteció un 53,5% más de energía. “Esto tiene un volumen de trabajo parecido a una gran tormenta que te tira abajo parte de la infraestructura de la ciudad”, aseguraron.

Voceros de la empresa señalaron que tuvo que colaborar personal de otros sectores para atender la demanda y que harán una evaluación de la temporada antes de fin de mes.

El malestar por esta situación llevó a que vecinos en distintos puntos de la ciudad a los que se les cortó la luz se manifestaran para pedir respuestas urgentes por parte de las autoridades de la empresa. A mitad de semana, cientos de ciudadanos salieron a la calle a evidenciar su malhumor por sufrir apagones; algunos llegaron a estar 48 horas sin suministro. Los principales puntos de movilización se registraron en Oroño y Córdoba, Pellegrini y España, Corrientes y Mendoza, y Presidente Roca y Mendoza.

Por su parte, frente a la alta demanda de agua que está generando la prolongada ola de calor, desde Aguas Santafesinas (Assa) indicaron que están trabajando al tope de capacidad.

En la jornada de protestas se registró una manifestación en Provincias Unidas y Amenábar en la que los vecinos pidieron por un servicio de agua potable acorde a la situación. "Hace tres meses que no tenemos una gota. La gente se levanta a la madrugada para buscar agua. Hicimos el reclamo y nos dicen que falta una válvula y que no la pueden comprar", contó una vecina.