En Rosario hay cada vez más hormigas y no desaparecen con sólo fumigarlas
No puede hablarse de plaga, pero son cada vez más frecuentes las invasiones súbitas. Pueden aparecer adentro de electrodomésticos, brotar como enjambres al retirar la tapa de una llave de luz...

Domingo 20 de Febrero de 2011

No puede hablarse de plaga, pero son cada vez más frecuentes las invasiones súbitas. Pueden aparecer adentro de electrodomésticos, brotar como enjambres al retirar la tapa de una llave de luz o marchando en sus clásicas y voraces formaciones en hilera. Generalmente son coloradas y pequeñas —con variedad de tamaño y tono— y tal vez no estén haciendo más que adaptarse a los cambios que va experimentando la ciudad.

Los relatos, conjeturas y versiones sobre el aumento de las hormigas en Rosario son dispares, pero coinciden en dos cosas: hay cada vez más pedidos para contrarrestarlas y no vendría mal realizar un estudio sobre su comportamiento. Sin embargo, desde el municipio no se hallaron —más allá de algunas quejas que el año pasado incluso llegaron al Concejo— indicadores lo suficientemente preocupantes para encararlo.

En este marco, quienes se dedican al control de plagas sostienen que no alcanza sólo con echar veneno para deshacerse de estos insectos que, por otra parte, también cumplen con su función en el marco del equilibrio ecológico.

De cimientos. Si bien las hormigas no tienen pretensiones inmobiliarias, diversas fuentes consultadas por La Capital coincidieron en señalar al sector delimitado por Oroño, Pellegrini, Ovidio Lagos y Córdoba como la zona desde la cual más llamados reciben las empresas de fumigación por este tema.

Así, podría relacionarse la aparición masiva de hormiguitas con la gran cantidad de obras edilicias que se vienen haciendo en esta zona en los últimos años. "Donde hubo movimientos importantes a raíz de edificaciones, las colonias que están bajo tierra migran", comentó la directora de Parques y Paseos del municipio, Angela Villademoros, quien padeció en su domicilio "una invasión" que relacionó con una construcción aledaña.

"Hay muchos más llamados sobre hormigas coloradas chiquitas, de difícil combate. Nosotros las bautizamos «hormigas de los cimientos». Las que se ven se matan con cualquier cosa, pero el problema es lo que no se ve; muchas veces se complica llegar al hormiguero", comentó Juan Kruse, titular de Millenium Fumigaciones.

En esto coincidió con Juan Trucco, de Rosario Plagas, que también dio cuenta de un aumento de llamados para combatir hormigas, sobre todo de la especie "hanta" (coloradas chiquitas). "El problema suele estar en los cimientos de las casas y no alcanza con las fumigaciones convencionales. Hay que hacer tratamientos con cebo”, sostuvo el especialista.

Algo más. Este tipo de tratamientos se basa en la alimentación de las hormigas, ya que se colocan cebos —se utiliza un gel especial— para que las obreras lleven hasta el nido y cuando regurgitan la comida para el resto de la población, todas se contaminan.

Otro especialista, René Basabilbaso, de FKM Servicios, también sostuvo que no conviene emplear fumigaciones tradicionales contra las hormigas ya que cuando las exploradoras mueren y no regresan al nido, la reina pone más huevos para compensar.

“Así, se duplica o triplica la población”, indicó, y en este sentido añadió que “en el último año se duplicó la cantidad de consorcios” con este tipo de problemas que “tienen que tomar servicios más específicos porque con sólo con fumigar no alcanza”.

A estudiar. Si bien los pedidos para combatir las hormigas han aumentado en el mencionado sector del macrocentro —que para algunos incluso llega hasta el río— tampoco se puede circunscribir el fenómeno a una zona en particular. Tampoco a una causa única o determinada, ya que no sólo la remoción de tierra para cavar cimientos causa la migración de los nidos, que a veces viajan en las camionadas de tierra que se llevan para hacer rellenado de terrenos.

“Hormigas siempre hubo pero esto es nuevo. Se ve que hay grandes hormigueros bajo tierra y están aflorando, no sé si tendrá que ver con el calor o la falta de agua”, se interrogó Kruse mientras arriesgaba a vincular la cuestión con el cambio climático.

“Debería hacerse un estudio que determine qué tipo de hormigas son las que más aparecen, cómo se reproducen, si sus picaduras son riesgosas, en fin, monitorearlas para ver cómo se las puede controlar”, consideró el ex director de Control de Vectores de la Municipalidad, Jorge Dañil.

Sin embargo, a pesar de que admitió un “pequeño incremento de reclamos en el área central” de la ciudad, la directora de Medio Ambiente municipal, Daniela Mastrángelo, indicó que por el momento no hay indicadores que ameriten un trabajo así.

“Es difícil diagnosticar la situación porque se trata de procesos biológicos relacionados con cuestiones climáticas. Para una conclusión determinante habría que hacer un estudio, pero no hay indicadores preocupantes para ello”, dijo la funcionaria en virtud de un relevamiento que se realizó en las calles y que “no arrojó datos preocupantes”.

Convivir. No por nada las hormigas llevan millones de años en la tierra. Villademoros recordó que estos insectos son “habitantes naturales” de la ciudad y que su proliferación suele estar normalmente relacionada con la actividad del ser humano. “Alcanza con dejar comida a la vista para que aparezcan y también lo hacen a partir de los movimientos o traslados de tierra”, sostuvo.

Al parecer, y como sucede con casi todos los insectos, la higiene es una de las formas de contrarrestar a las hormigas (ver aparte). Y pueden ser los propios bichos los que tengan la última palabra sobre la limpieza. “La hormiga limpia nuestras viviendas llevándose todo lo que creemos haber limpiado pero en realidad se va acumulando, como grasa o miguitas”, explicó Basabilbaso, capaz de encontrar un costado positivo a la invasión.