Pandemia

En Rosario bajaron los contagios de Covid pero el sistema de salud sigue en rojo

A pesar de que en las últimas semanas mejoraron algunos indicadores y el descenso de casos supera el 30 por ciento, la alta ocupación de camas tanto en el sector público como en el privado mantiene las alarmas encendidas.

Sábado 12 de Junio de 2021

La foto de la situación sanitaria en relación a la pandemia por coronavirus en la ciudad marca por estas horas algunos indicadores auspiciosos: bajaron los contagios más de un 30 por ciento, la positividad en los testeos y el número de reproducción de casos. Como contrapartida, persiste una ocupación de camas por encima del 90 por ciento tanto en el sector público como en el privado y una tasa de incidencia de 1.218, cuando se considera de alto riesgo a partir de 150 por cada 100 mil habitantes, lo que mantiene las alarmas encendidas. Así lo planteó la subsecretaria de Salud Pública del municipio, Silvia Marmiroli.

Como lo habían señalado expertos consultados la semana pasada por este diario, la curva de contagios decrece levemente y eso derivó en un amesetamiento en cifras altas, con un promedio de 700 casos diarios en Rosario (cuando hace pocos días ese guarismo superaba los mil por jornada). El máximo de contagios notificados en la segunda ola tuvo lugar durante la semana epidemiológica Nº 20, del 16 al 22 de mayo, cuando se reportaron 8.653. A partir de allí, la tendencia fue en baja.

“En la semana 21 y 22 (entre el domingo 23 de mayo y el sábado 5 de junio) vimos un descenso sostenido: de la 20 a la 21 de un 13,8 por ciento y de la 21 a la 22 de un 13,4 por ciento. Ahora estamos cursando la semana 23, que no terminó, o sea que el descenso supera el 30 por ciento con respecto al número de casos”, explicó Marmiroli.

Si el corte se hace al día jueves, es decir que se incluyen algunos días de la semana epidemiológica 23, la reducción llega al 35 por ciento en la ciudad, al 27 en la provincia y al 18 en el país (como lo indica la infografía que compara los períodos que van del 28 de mayo al 3 de junio y del 4 de junio hasta ayer).

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“Tenemos un RT o número de reproducción de casos que en estos últimos días está por debajo de uno, lo cual es bueno porque quiere decir que cada persona que se contagia no llega a contagiar a otro. La razón de casos también ha descendido a 0,99 (la alarma aparece cuando ese cociente supera el 1,20), a lo que se suma que bajó la positividad en los testeos del 50 al 38 por ciento”, continuó la subsecretaria de Salud.

“Pero seguimos muy preocupados por el alto estrés sanitario, esto significa un alto porcentaje de ocupación de camas generales y críticas. Tener más del 80 por ciento de las camas ocupadas y una tasa de incidencia mayor a 150 por cada 100 mil habitantes son indicadores que el Ministerio de Salud de la Nación nos marca como de alerta o alarma”, aclaró, y valoró que “la disminución de la movilidad, el aumento de la vacunación y el cumplimiento de los protocolos son factores que seguramente van incidiendo positivamente en la evolución de la pandemia, aunque estamos lejos de decir que ya pasó”.

A no relajarse

“No podemos relajarnos, tenemos que ser prudentes”, repitió la funcionaria como un mantra a solo diez días del inicio del invierno, cuando ya se sabe que aumentarán las consultas y la ocupación de camas por otras patologías respiratorias y será más difícil cumplir con la premisa de la ventilación cruzada.

“Veníamos en una curva ascendente de casos y a pesar de los cierres y aislamientos intermitentes el impacto en el sistema de salud no se refleja de inmediato. Además, las complicaciones de los cuadros se dan en la etapa inflamatoria de la enfermedad, varios días después de los primeros síntomas”, explicó.

Marmiroli pidió cautela ya que para recuperar algo de tranquilidad en relación a la pandemia es necesario que la ocupación de camas baje del 80 por ciento, se produzca un franco descenso del número de casos y se avance con la vacunación, sobre todo de la población con factores de riesgo. Pero no todo es tan lineal, porque para sumarle complejidad al panorama, cuando este escenario por fin se verifique habrá que ver cómo se comportan otras variantes del virus.

“Nos llama la atención la aparición de nuevas cepas y variantes genómicas, observamos mucha contagiosidad y agresividad en esta segunda ola. Tenemos que ver cómo se comportan las cepas, de allí que no podemos ser categóricos”, concluyó.

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