En pleno verano, sigue sin funcionar el ascensor de Costa Alta
Está roto desde hace 8 meses y repararlo cuesta 2 millones de pesos. El municipio admite que será muy difícil que se habilite esta temporada

Viernes 05 de Enero de 2018

Comenzó el calor y una vez más, el ascensor de Costa Alta (Carrasco 3650) no funciona. El dato no es menor para ancianos, mujeres con bebés o niños y discapacitados que deben descender hasta el embarcadero por una escalera o bien aventurarse a pasar entre los autos de las calles de acceso. El último desperfecto que lo dejó fuera de servicio fue al menos hace ocho meses. El municipio promete llamar a licitación por más de 2 millones de pesos para recambiar toda su propulsión, una reparación que no estará lista para este verano.

Temperaturas extremas. Tres de la tarde. Estela y Mónica esperan a una amiga en la poca sombra que da la barranca que se recorta sobre el Paraná, a metros del puente Rosario-Victoria.

Son mujeres con cierta edad como para estar preocupadas por lo que les espera una vez que vuelvan de un paseo en la isla. "Ahora no fue nada, el problema viene después, cuando tengamos que subir", dice una de ellas a LaCapital.

Ambas son rosarinas y aprovecharon las vacaciones para disfrutar el río. Como ellas, otras mujeres bajan con pausa y en tandas por la escalinata con varios descansos. La estructura de metal está montada al lado del ascensor.

A quienes llegan al nivel del Paseo del Caminante, y sobre la puerta de acceso, los recibe un cartel. "Estimados usuarios: les informamos que el ascensor mirador de Costa Alta se encuentra en reparación. Rogamos sepan disculpar las molestias ocasionadas".

Según uno de los cuidacoches de la bajada, el ascensor está roto hace más de dos años. "La gente se tiene que mandar por la pendiente entre los autos o por la escalera, otra no queda. Antes había una empleada, que al tiempo que no tenía nada que hacer, la mandaron a La Florida", confió el hombre.

El problema se intensifica los fines de semana, cuando la zona se satura de vehículos y hay más afluencia de público. "Acá viene gente con criaturas, bolsos, sillas, reposeras y hace malabares", comentó el cuidadores.

La empleada de las lanchas que corta los tickets también confiesa que quienes desean cruzar vienen con las quejas. "Preguntan y preguntan qué pasó y por qué no funciona", comenta.

El ascensor tiene capacidad para 30 personas.

El subsecretario de Obras Públicas, Marcelo Gallione, explicó a LaCapital cómo se llegó a la actual situación. "El ascensor era de difícil mantenimiento debido al tiempo transcurrido de su instalación (2012). Encima, la empresa que se dedicaba a su mantenimiento dejó de prestar servicios, dejó de existir", recordó el funcionario para agregar: "Se contactó a otra firma que detectó un problema de obsolescencia tecnológica, fundamentalmente en los comandos y partes operativas".

Frente a este diagnóstico, desde el área se elaboró un pliego licitatorio de cara a una convocatoria para renovar todo el "corazón" del elevador. El presupuesto es superior a los 2 millones de pesos y si bien no existen plazos, Gallione estimó que "será muy difícil" que se repare para el verano.

"No tiene sentido repararlo, hay que hacerlo todo de nuevo; bombas, cables, reparar la cabina, tecnologías de comando. Preferimos tenerlo en buenas condiciones que seguir con algo deficitario. Y para ello también requerirá un mantenimiento de lo que se instale", puntualizó Gallione.

Hace exactamente un año, el Concejo Municipal se hizo eco del reclamo de los veraneantes que asistían a Costa Alta.

Se había aprobado un pedido de informes presentado por el PRO para conocer los motivos en su momento por los cuales el elevador en el extremo norte había dejado de prestar servicio en Costa Alta.

En el verano pasado, además de reclamar por el ascensor con desperfectos también se hacía mención al deterioro generalizado, "con falta de mantenimiento, deficiencia de higiene diaria, luces descompuestas y otros inconvenientes".

En paralelo, los lectores de esta diario denunciaban en la zona "el descontrol no es solamente de picadas de motos y automóviles, sino también de música en altísimos decibeles y el alcohol que se toma allí en grandes cantidades; y un boliche a cielo abierto" en el estacionamiento.