Pandemia

En pleno aislamiento, los jubilados hicieron largas colas en los bancos

El acceso al interior era restringido, pero ellos se apiñaron afuera. El centro, en tanto, estuvo muy despoblado durante todo el día de ayer.

Martes 17 de Marzo de 2020

Ingresos restringidos a las sucursales bancarias, colas en la vereda frente a las oficinas estatales o empresas de servicios públicos, casamientos sin presencia de gente a excepción de los testigos y el centro desierto; esas fueron algunas de las nuevas costumbres que las medidas para la contención de la pandemia de coronavirus impusieron a los rosarinos. Aún así, en algunos casos, fue imposible evitar el amontonamiento de personas, sea en la vereda o en salas de espera.

   Ya desde el viernes pasado en las oficinas públicas se recomendaba realizar los trámites on line y no asistir a los espacios de atención, a excepción de que sea imprescindible, como forma de mantener la condición de aislamiento social para limitar la circulación del Covid-19. Aún así, el primer día hábil de la semana mostró los límites de esas medidas: colas de jubilados esperando apiñados en la vereda de algunos bancos o jóvenes, algunos con barbijos, esperando afuera en la Dirección de Migraciones para tramitar sus permisos de estadía o estudio; fueron apenas algunas de las postales de ayer por la mañana.

   En el centro de la ciudad fue una jornada atípica, ya que la suspensión por 14 días de las clases redujo el movimiento de personas que genera la actividad escolar. De todas formas, comercios y bancos se mostraron activos, sobre todo en las entidades donde ayer se pagaron jubilaciones y pensiones.

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Soledad. Así lucía ayer por la tarde la peatonal. La mayor parte de la gente se quedó en su casa.

Soledad. Así lucía ayer por la tarde la peatonal. La mayor parte de la gente se quedó en su casa.

   En la sucursal del banco Supervielle, de Sarmiento y San Lorenzo, la cola alcanzaba una cuadra. “Esto es una vergüenza”, repetía una mujer que llevaba más de tres horas en la puerta esperando cobrar su pensión. Había llegado al banco a las 8 de la mañana y le habían otorgado un número para la atención cercano a las tres cifras. Eran las once y aún estaba en la vereda. En la cola, poblada mayormente de personas mayores, respetar la distancia de dos metros para evitar la transmisión del virus de humano a humano parecía una quimera.

   Por eso, la pensionada se quejaba de que el banco dispusiera de un solo puesto de atención, justo un día de cobro de jubilados. “Nos van llamando y dejándonos entrar de a poco para evitar apretujarnos adentro, pero nadie parece ver lo que está pasando en la vereda”, cuestionaba.

   En la puerta de la oficina de Migraciones un cartel advertía que desde ayer, la dirección dispondría de “nuevos canales no presenciales para la gestión de informes y renovación de precarias” y ponía un mail a disposición del público (del.rosario@migraciones.gov.ar). La medida había tomado por sorpresa a decenas de personas que habían llegado temprano hasta la oficina de Urquiza al 1700.

   “No entiendo que dice el cartel”, se quejaba un joven estudiante brasilero en un portuñol básico, mientras esperaba a la empleada de Migraciones que cada tanto se asomaba a la puerta de la oficina para dar algunas indicaciones o asistir consultas. “Lo que tratamos es atender por tandas, para que se pueda respetar el aislamiento en las oficinas”, explicaba y advertía que algunas de las personas de las que se acercan a hacer trámites “tienen antecedentes de viajes recientes”.

De a uno

En las oficinas del Registro Civil la consigna era que quienes se acercaban a realizar un trámite entraran de a uno por vez “para evitar aglomeraciones de gente en espacios cerrados”. Los casamientos no fueron excepción: sólo se permitió el acceso de la pareja y los testigos, familiares y amigos debieron abstenerse. Personal policial se encargaba de hacer cumplir a rajatabla la disposición, pese a que en el Distrito Centro, por ejemplo, la gente que no lograba ingresar a las oficinas se amontonaba en un pequeño hall de la antigua estación de trenes.

   La Empresa Provincial de la Energía (EPE) seguía la misma limitación de acceso para sus clientes que hacían cola en la puerta de las oficinas de Oroño al 1200. Algunos pedían prioridad de atención para las personas de más de 60 años, pero hasta ayer el personal sólo tenía instrucciones de adelantar el paso de personas discapacitadas. Los clientes mostraban paciencia, intentaban mantener una distancia adecuada en la cola y advertían que aún hay muchos trámites que no se pueden realizar a través de la web, entre ellos, los convenios de pago.

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