La ciudad

En nombre de Graciela

Desde hoy una calle de Rosario llevará el nombre de Graciela Lo Tufo, la maestra desaparecida el 14 de abril de 1977 por la dictadura cívico- militar.

Martes 11 de Septiembre de 2018

Desde hoy una calle de Rosario llevará el nombre de Graciela Lo Tufo, la maestra desaparecida el 14 de abril de 1977 por la dictadura cívico- militar. Graciela militaba en el gremio docente, lo hacía para reivindicar mejores condiciones laborales, lo que se traduce en mejores enseñanzas y aprendizajes. Unas van de las manos de las otras. También quería con su militancia que los sindicatos que representan a la docencia pública y privada se unieran en sus luchas.


Desde el primer minuto del 24 de marzo de 1976 el magisterio argentino fue blanco predilecto del terrorismo de Estado. La primera víctima de la dictadura fue el maestro Isauro Arancibia (fundador de la Ctera) y su hermano Arturo, asesinados en el local del gremio tucumano la noche en que se inició el terror en la Argentina. Más de 100 balas se contaron en el cuerpo de Isauro. Más de 600 docentes se cuentan entre las víctimas de la dictadura, entre ellas Graciela Lo Tufo, de apenas 26 años cuando se la llevaron y desaparecieron de su casa.

Graciela era una maestra de una sonrisa enorme, infinita —así la recuerdan quienes la conocieron—, daba clases en el Colegio Nuestra Señora de la Asunción de Rosario. Luchaba por aquellos derechos que la docencia conquistó al regreso de la democracia, tras marchas y huelgas históricas. Derechos que ahora debe defender del ataque sistemático y planificado del gobierno de Cambiemos.

Con el discurso de "la revolución educativa" o que "la enseñanza es clave para el desarrollo de las naciones", las políticas educativas nacionales avanzan en la destrucción del sistema público de educación. La intención real es convertir a la educación argentina en un bien comerciable, transable, como demandan las corporaciones internacionales, como lo pide el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una prueba reciente de este avance es la reunión de ministros de Educación del G20 realizada la semana pasada en Mendoza, donde acordaron una agenda común en materia educativa.

En ese punteado de acuerdos se discurre sobre la importancia de la educación para el crecimiento de los países y se establece "promover la educación en las áreas STEAM" (ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemática, por su sigla en inglés). Sin embargo ese discurso no va en el mismo sentido de quienes defienden la educación pública como derecho humano y bien social, porque lo real es que el gobierno de Mauricio Macri subejecuta el presupuesto educativo, no cumple con las mínimas promesas electorales en la materia, planifica el cierre de instituciones de educación superior, habla de diálogo y no reconoce la ley de paritarias docentes, y se empacha con palabras como "desarrollo, innovaciones o crecimiento" y cierra el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

También este gobierno pondera la informática y la programación en las escuelas, pero aniquiló el Programa Conectar Igualdad, de verdadera justicia educativa, y por el que más de 5 millones de pibas y pibes accedieron a las netbooks. Y mientras tanto se les abre las puertas a los amigos empresarios. En esa reunión del G20, la secretaria de Innovación Educativa de la Nación, Mercedes Miguel, "presentó a los ministros del área a Hadi Partovi, CEO y fundador de Code.org, una organización sin fines de lucro dedicada a expandir el acceso a la informática en las escuelas" (Infobae, 5/9/18).

La otra cara de esta realidad se ve todos los días en las escuelas, donde las infancias vuelven a poblar los comedores escolares y el trabajo docente se reparte cada vez más entre atender las penurias de las familias sin trabajo y no abandonar ni por un instante la enseñanza. Y otra en la represión y palos al magisterio cuando sale a las calles a defender sus derechos, bajo una campaña de aprobación mediática orientada a descalificar a este colectivo de trabajadoras.

"La educación pública está en peligro". Con esta consigna las educadoras y los educadores reunidos por la Ctera y el Sadop, y a quienes se unen también los universitarios, pararán el próximo jueves en todo el país. El mismo día que el Congreso de la Nación trata el presupuesto 2019, que contempla más ajustes y recortes para el sector.

Que desde hoy una calle de Rosario (Casiano Casas al 2200) lleve el nombre de Graciela Lo Tufo —por iniciativa del Sadop Rosario y aprobación del Concejo Municipal— es una manera hermosa de recordar el Día del Maestro, de mantener en alto las luchas históricas encabezadas y que encabeza el magisterio argentino. También de hacer valer esa pedagogía de verdad, memoria y justicia de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

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