La ciudad

"En la Policía de Santa Fe se rompió la cadena de mando"

Lo aseguró el especialista en seguridad y defensa, Marcos Moloeznik, quien fue asesor del gobierno provincial durante la gestión de Hermes Binner

Domingo 03 de Diciembre de 2017

Marcos Pablo Moloeznik tiene 56 años, es rosarino y hace tres décadas que vive en México, pero mantiene una relación fluida con la ciudad. Es especialista en Seguridad y Defensa y trabaja en la Universidad de Guadalajara. Egresado de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Doctor en Derecho (Alcalá, España) y profesor invitado de universidades de una decena de países (incluyendo Alemania, Estados Unidos y Holanda), el próximo martes presentará en Rosario el libro "Fundamentos de Seguridad y Defensa".

La obra es el resultado de su posdoctoración en la UNR y versa, con anclaje en los conceptos del título, sobre los nuevos conflictos internacionales como el terrorismo, la mafia y el narcotráfico, las situaciones de violencia y disturbios modernas y la respuesta del Estado a través de las fuerzas de seguridad. En diálogo con La Capital, desgranó estos ejes de lo macro a lo micro, de la realidad del continente hasta llegar a Rosario, pasando por el país y luego por la provincia. Asesoró al gobierno municipal y provincial en temas de seguridad pública, por lo que su mirada es crítica pero con conocimiento de causa.

Centrando el análisis en Santa Fe, su visión sobre la policía provincial y su conducción civil es sombría: "La policía santafesina, como todas, es un reflejo de la sociedad, al igual que la Justicia, los políticos y los empresarios. Y esta es una sociedad que vive una decadencia general hace dos décadas, una degradación de todas las instituciones, una especie de anomia social", argumenta.

Sin embargo, cree que "la responsabilidad siempre en el fondo es política". Para el investigador, en un plano general, "la existencia y el crecimiento de la delincuencia organizada sólo se entiende si hay un nexo con la clase política". Y afirma que gran parte de los problemas que vive la fuerza es porque "se rompió la cadena de mando, hay un problema de disciplina, no hay respeto al superior".

En retrospectiva, sostiene que "Hermes Binner se perdió una oportunidad histórica para cambiar la institución policial. Los mismos agentes estaban entusiasmados y eran conscientes de que hacía falta una reforma de la institución. Pero la desperdició prometiendo cosas que sabía que no iba a poder cumplir, y no hizo los cambios que había que hacer", sentenció Moloeznik, que fue asesor ad honorem del Ministerio de Justicia durante ese gobierno.

"El gran fracaso de Santa Fe fue haber apostado a la cantidad (de efectivos, de patrulleros) en lugar de la calidad, como la recuperación de los liderazgos. No sólo se perdió el rumbo, sino que tampoco queda claro cuál es el modelo", diagnostica.

Otra de las causas de la mala situación de la policía es, para el experto, que "los agentes no vuelven a la Escuela de Policía, no hay formación. En esta provincia al policía se le violan los derechos humanos, como el de la capacitación para el trabajo. En Colombia, cuando ascienden a un uniformado lo prepara el Estado. Acá el que se quiere formar se lo tiene que pagar de su bolsillo, no hay incentivos. Y eso genera dos cosas: la desconfianza de la sociedad, que tiene una mala imagen del policía, y la baja autoestima del personal", agrega.

Plano local

"El experimento de la Guardia Urbana Municipal (GUM) demostró que no sirve, es un fracaso", responde con vehemencia al ser interrogado sobre la realidad en Rosario.

"Tener una policía municipal es un despropósito. Yo estuve en contra desde un principio. En México vi que cuando el municipio se hace cargo de la seguridad pública, que es carísima, el 50 por ciento del presupuesto se va en eso y se descuidan los otros servicios básicos, como el alumbrado, pavimento o transporte, que también contribuyen a la seguridad".

El especialista, que fue consultado por el Ejecutivo local (entonces a cargo de Miguel Lifschitz) antes de la implementación del nuevo cuerpo en 2004, asevera que "la GUM está formada por los mismos empleados municipales, casi sin formación, sin exigencia de condición física mínima, con uniformes casi militares ridículos para una fuerza de proximidad, que es la primera cara del Estado. Hoy ningún rosarino debe estar a favor de su existencia".

El magíster en Defensa afirma que "lo mejor sería hacerla desaparecer y redistribuir al personal en otras dependencias". Pero la realidad es que "como desmontar una estructura burocrática una vez creada es casi imposible, en lugar de tenerlos caminando por la peatonal los pondría 24 horas a cuidar parques y plazas, les sacaría los celulares y les daría un sistema de comunicación inmediata con la policía. Eso sería importante para recuperar la sensación de seguridad en el espacio público", pronosticó.

Moloeznik observa que "el descrédito es grande, porque no hacen nada, y como ganan el doble que un agente policial, esto genera fricciones con la fuerza. La GUM fue fabricar muletas en lugar de curar las piernas enfermas, que era el problema con la policía. Tuvo un costo muy alto y muy poco beneficio. Fue una decisión irracional de alguien que lo vio en otro país, le pareció lindo y decidió copiarlo mal, en lugar de adaptarlo", dijo. Y cierra con una anécdota: "Hubo un curso de capacitación de la Guardia Urbana, en el cual durante un receso desapareció una billetera. Un GUM le había robado a un compañero. Creo que es suficientemente ilustrativo", desliza.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario