La ciudad

En la Intendencia las rampas también están ausentes

   

Sábado 26 de Julio de 2008

El emblemático edificio de la Intendencia (Buenos Aires entre Córdoba y Santa Fe) es un claro ejemplo del incumplimiento de la ordenanza 3.745, que obliga a que "todo edificio público adopte diseños que permitan un fácil acceso a quienes padezcan discapacidad". Paradójicamente, la norma firmada por el Ejecutivo local empieza por incumplirse en el mismo edificio en el que se rubricó.

Las escaleras de acceso al Palacio de los Leones impiden que una persona con discapacidad física acceda a las oficinas. Y ni pensar en las peripecias que debería afrontar un funcionario que tuviera una discapacidad física como la vicejefa de Gobierno porteño, Gabriela Michetti. "Tendría que trabajar en otro lugar", deslizaron algunas voces.

Una justificación que se ensayó ayer fue que "habría que derribar alguno de los leones para poder hacer una rampa". Por ahora, las rampas de acceso brillan por su ausencia.

El Concejo. En el Palacio Vasallo, el lugar donde se estudian las ordenanzas, se debaten y se aprueban, sí hay una rampa de acceso para las personas con discapacidad motora. No obstante, el titular de la Asociación Mutual Familiares y Amigos del Discapacitado e Incapacitado (Amufadi), Mario Buss aconseja: "Si alguien quiere ir con silla de ruedas al Concejo, que lo piense bien antes". Según detalla, para entrar al palacio habrá que primero acceder a la vereda desde el cordón de la esquina de Córdoba y 1º de Mayo y luego ascender (por una pendiente) hasta un largo pasillo que se encuentra detrás del edificio municipal. Allí después de un tramo estará la rampa de acceso. Recién entonces quienes tienen alguna discapacidad habrán entrado a un lugar donde los ediles aprobaron la ordenanza como un "sistema de protección integral de las personas discapacitadas".

"Y eso que no hablamos de los baños", señala Buss. En el Concejo se hizo uno adaptado, "pero las medidas están mal y no hay ventilación", asegura.

Sólo poniéndose en el lugar de una persona con dificultades físicas se descubren las miles de barreras arquitectónicas que impiden una vida similar a la de quien camina sin dificultades. Largas o cortas escaleras suponen un grave obstáculo para llegar a una oficina pública y los altos cordones también implican desafíos. Mientras tanto, la legislación que apunta a rever estas cuestiones, sigue sin cumplirse.

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