La ciudad

En la frontera de Concordia reina el silencio sobre la fuga de Natalia

“Nadie va a hablar por el tema de esta chica, está todo muy sensible”. Así de rotunda fue la respuesta de un segundo comandante de Gendarmería cuando La Capital intentó entrevistar al jefe de la unidad apostada en Concordia. Es que las noticias sobre la fuga de la menor de 13 años Natalia Narváez...

Lunes 07 de Abril de 2008

“Nadie va a hablar por el tema de esta chica, está todo muy sensible”. Así de rotunda fue la respuesta de un segundo comandante de Gendarmería cuando La Capital intentó entrevistar al jefe de la unidad apostada en Concordia. Es que las noticias sobre la fuga de la menor de 13 años Natalia Narváez, quien habría cruzado este paso sin documentos ni autorización de sus padres para llegar a Uruguay, puso en la mira de todos la falta de controles en esa frontera. Tanto que el tema ya está siendo investigado por Cancillería y el Ministerio del Interior.
  Esa fue, justamente, la explicación del gendarme sobre el silencio de sus superiores. Según el soldado, no hacer declaraciones a la prensa “era la orden, porque el tema ya se maneja a nivel de Cancillería y Ministerio de Interior”, indicó. Y amablemente remitió a la Región II de Gendarmería Nacional, con asiento en Rosario y a la cual obedece el destacamento fronterizo.
  Las evasivas sobre el caso que el sábado pasado reinaban entre los responsables de los controles fronterizos eran llamativas. Más aún cuando se las contrastaba con lo que sucedía en el sitio de internet donde Natalia conoció a “Mark”, supuestamente un uruguayo de 26 años con quien chateaba y, desde hacía 9 meses, se había puesto de novia. En el foro, tanto la menor como el joven habrían reconocido que estuvieron juntos los seis días que la chica faltó de su hogar, y que atravesaron la frontera con la ayuda “de algunos amigos” (ver “Una versión...”).

Los pasos. Concordia-Salto, a diferencia de Colón-Paysandú y Gualeguaychú-Fray Bentos, es el único control migratorio donde el chequeo se hace en territorio argentino. Allí conviven Migraciones, Aduana (Afip) y el poder de policía de Gendarmería. Otra diferencia con el resto de las fronteras con Uruguay es que la tarea de registro y control de identidad está a cargo de uniformados, mientras que en las otras queda en manos de funcionarios civiles de Migraciones.
  El paso internacional se levanta a 15 kilómetros del centro de Concordia, sobre la represa hidroeléctrica Salto Grande. Diariamente por allí pasan miles de personas.
  La normas indican que todos los ocupantes de un auto deben bajar para realizar el trámite con su DNI personalmente. Pero esto no sucede siempre, porque transportistas, remiseros y taxistas realizan el trámite portando dos o tres documentos sin necesidad de que bajen todos los ocupantes del vehículo.
  Este diario fue testigo. “Si vas y venís, pasá nomás”, le dijo un gendarme a un joven que había hecho el registro de identidad en Migraciones argentina, pero le faltaba el trámite en el organismo uruguayo.
  Mientras los vehículos para ir a Salto eran escasos el sábado por la mañana, los uruguayos que pasaban a Concordia formaban filas y tocaban bocina para apurar a los inspectores de la Afip. Los funcionarios paraban y revisaban cada auto charrúa.
  
Sospechas. “Es probable que (Natalia) haya pasado por acá. Si esto es todo lo mismo y nos conocemos, tal vez alguien abusó de esa situación”, dijo un periodista del diario “El Heraldo”, al ser consultado acerca de los frágiles controles fronterizos. “Siempre fuimos hermanos con los uruguayos. Por lo de Botnia, en Gualeguaychú ahora son argentinos y uruguayos. Acá seguimos siendo hermanos”, enfatizó.
  Y parece cierto. A tal punto se nota la mancomunión entre concordienses y salteños que hay matrimonios formados desde las dos orillas, jóvenes que cruzan el puente para trabajar en Argentina e inversionistas uruguayos que levantan fideicomisos en zonas residenciales de Concordia.
  Más aún, el cambio monetario —por un peso uruguayo se pagan 6,5 argentinos— hace que cada fin de semana supermercados, comercios de todos los rubros y estaciones de servicio estén repletos de la blanca chapa patente que identifica a los vehículos orientales.

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