La ciudad

En julio entregarán 38 viviendas en Juan José Paso y Travesía

Es en el marco del proyecto que había iniciado la Fundación Madres de Plaza de Mayo, que estuvo más de un año paralizado.

Martes 25 de Junio de 2013

Tras más de un año de obras paradas y con unas 180 familias de la comunidad qom empleadas en la construcción de sus propias viviendas que quedaron sin trabajo, el proyecto "Misión sueños compartidos", que se había puesto en marcha a mediados de 2010, logró reconvertirse y avanzar desde mediados de 2012 con fondos nacionales. En julio próximo se entregarán 38 nuevas viviendas —el segundo grupo que se termina— , el centro de salud y el salón comunitario en los terrenos de Juan José Paso y Travesía y se continuará avanzado en el edificio donde funcionará la Escuela Nº 1485 San Juan Diego y otros dos grupos de 28 viviendas cada uno, el playón polideportivo, la comisaría y la iglesia. En tanto, 112 personas que trabajaron en el proyecto desde su inicio con la Fundación Madres de Plaza de Mayo, casi en su totalidad mujeres, conformaron ocho cooperativas que impulsan talleres de capacitación y realizan tareas de mantenimiento en el barrio (ver aparte).

"Lo más importante es que el proyecto recomenzó y tiene continuidad", aseguró la coordinadora de Programas y Proyectos en el Servicio Público de la Vivienda (SPV) municipal, Viviana Salomón, y señaló que avanzar con las obras requiere de "un trabajo con la comunidad porque, para ir avanzando, hay que ir liberando terrenos y es un rompecabezas".

El proyecto original contempla 500 viviendas, de las cuales y con un presupuesto de 175 millones de pesos, se están ejecutando 258 de dos y tres dormitorios distribuidas 128 en Juan José Paso y Travesía (incluyen los espacios comunitarios) y otras 128 en un predio de Sorrento y Travesía, donde ya hay trabajos de movimiento de suelo. A las 244 restantes prevén levantarlas entre 2014 y 2015.

"El objetivo principal siempre fue que se terminaran las casitas. Esa es nuestra lucha desde que empezamos a cortar calles hace dos años porque parecía que nos quedábamos sin nada", dijo Celia Medina, una de las mujeres de la comunidad que participaban de la iniciativa y que ahora forma parte de una cooperativa de trabajo.

Las obras habían comenzaron en junio de 2010 y con un proyecto ambicioso que proponía que las propias familias construyeran sus casas.

Pero un año más tarde, las denuncias contra el apoderado de la fundación, Sergio Schoklender, por manejo irregular de fondos llegaron a la Justicia y el emprendimiento local quedó en manos de la Federación de Cooperativas Todos Unidos, ligada al Movimiento Evita. La entidad recibió el obrador paralizado por la falta de recursos para pagarles a los obreros, la mayoría de la comunidad qom, y a proveedores de materiales. No obstante, pudieron entregar las primeras 36 viviendas.

Ahora, tras las negociaciones realizadas entre el municipio y el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, con fondos nacionales y con la aprobación del Concejo, las obras pasaron a manos de Pecam y continuarán avanzando. La asignación de las nuevas 38 casas se dará de acuerdo a un orden territorial. Aunque priorizarán a las familias con ancianos y discapacitados.

Historias. Javier Barrento tiene 35 años y seis hijos que todos los días le preguntan cuándo se mudan "a la casita nueva". Es albañil, trabajó en la primera etapa de construcción del barrio y un problema en la cadera le impidió ingresar como empleado de la empresa que ahora hace las obras.

"No vemos la hora de que nos entreguen la casa nueva", dice sin ocultar ansiedad y recuerda que llegó de Chaco en la década del 90 y, desde entonces, vivieron en villas de emergencia.

Valeria Valvasoni espera mucho más que una casa. La directora de la Escuela Particular Nº 1485 San Juan Diego tiene 360 chicos en el primario y otros 120 en el secundario y hace verdaderos malabares con el espacio y los recursos: los alumnos casi no tienen patio, hay turnos para salir al recreo y también hubo que implementar un sistema de cinco turnos en el comedor. Además, las maestras hacen un aporte mensual para el mantenimiento del edificio. La nueva institución tiene 2.400 metros cuadrados y un patio para cada nivel.

Entre los que ya ocuparon las primeras casas está Aníbal Ramos, que la comparte con su hija y su hermano. "Es importante que todos tengamos una vivienda digna", dice, parado frente al barrio. A pocas puertas ya viven Cipriano y Mirta, una pareja que también llegó de Chaco hace ya varios años. "Estamos contentos y agradecidos", afirma el hombre, que hace changas de albañil.

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