Viernes 21 de Abril de 2023
Después de dos años de pandemia, la reactivación de proyectos inmobiliarios empieza a transformar distintas zonas de la ciudad. Los bordes del área central son algunos de esos espacios donde la actividad constructiva está creciendo, sobre todo en las avenidas donde la última modificación del Código Urbano permite más altura. Ovidio Lagos es una de las calles que saca provecho de estos nuevos emprendimientos: desde Pellegrini hasta la costa hay en promedio un edificio en construcción por cuadra. Para vecinos y comerciantes, la habilitación de nuevos edificios tiene un sabor agridulce, por un lado genera mayor movimiento, pero también profundiza problemas históricos como la falta de estacionamiento. Y el precio de la vivienda sigue por las nubes.
Durante muchos años, Ovidio Lagos fue una calle ancha plagada de talleres, concesionarias de autos, casas bajas y negocios de cercanía para resolver las necesidades de la vida diaria. Pero en los últimos años algo empezó a cambiar. El atractivo que le da la cercanía de Pichincha, uno de los barrios emblemáticos de los últimos procesos de transformación urbana en la ciudad, y el hecho de bordear el centro de norte a sur la pusieron en la mira de la inversión inmobiliaria.
Imposible recorrer las 18 cuadras que se extienden entre las avenidas del Valle y Pellegrini sin toparse con alguna obra en plena ejecución. Chapones de colores que anuncian próximos emprendimientos o edificios casi terminados que se ofrecen a la venta con nombres bucólicos como "Mirador" o "Pichincha Green".
Desde la Unión Obreros de la Construcción (Uocra) reconocen a Ovidio Lagos como un corredor que aglutina numerosos emprendimientos. De todas formas, la expectativa es limitada. "Hay muchos carteles y pocos obreros", señala Carlos Vergara, titular del gremio que nuclea a los trabajadores de la actividad, y advierte que la inestabilidad económica resulta un freno importante para el desarrollo de nuevos proyectos en el sector privado.
Según datos del municipio registrados por el portal datos.rosario.gob.ar, entre enero y marzo de este año se autorizaron a construir 125.379 metros cuadrados. El número tiene una leve disminución, del 1,5 %, respecto al mismo período del año anterior. En marzo pasado, el número de permisos otorgados (100) registró una disminución comparada con los valores de los años 2021y 2022 (10% y 15% menos, respectivamente).
La mayoría de los permisos correspondieron a la construcción de viviendas particulares. Las superficies autorizadas de uso no residencial representaron alrededor de un 30% del total de superficies autorizadas (es decir, contando usos residenciales y no residenciales).
Calle en construcción
Las dos esquinas de Lagos y avenida del Valle son una muestra clara del nuevo paisaje. En una, un cartel ofrece las últimas unidades de la "Torre Mirador", departamentos de 2 y 3 dormitorios que prometen vista al río y fácil accesibilidad y cercanía al área céntrica, shoppings, museos, paseo gastronómico, centros de salud y educativos. En la ochava de enfrente, un chapón negro bordea una demolición donde, afirman en el barrio, próximamente se levantará otro edificio.
En la cuadra siguiente, entre Güemes y Brown, hay otra casa antigua vallada. Y entre Güemes y Jujuy dos nuevas construcciones de planta baja y siete pisos, uno recién terminado otro creciendo a buen ritmo. Uno de ellos se levantó sobre la casona de Lagos 115 que cobijó durante mucho tiempo a la sastrería y la lavandería del barrio, comercios propiedad de la familia Silvestre.
Eso recuerdan Daniel y Adriana, los dueños de una papelería y fotocopiadora de la cuadra que alguna vez supo alquilar también ese lugar hasta que la venta del inmueble puso fin al contrato que tenían desde hace 25 años. "Los desarrolladores inmobiliarios vienen y ofrecen a los dueños de las propiedades un montón de beneficios", asegura la pareja. "Quizás los vecinos no quieren vender, pero te tientan con ofertas que son irresistibles", aseguran y destacan que en la zona la mayoría de los terrenos son grandes y llegan hasta el centro de manzana, lo que permite a los proyectos crecer para arriba.
La pareja destaca que el cambio que está sufriendo la arteria "es bueno y malo a la vez". Y explican la contradicción: "Los nuevos departamentos no tienen locales comerciales en la planta baja, con lo cual aumentan los alquileres comerciales. Tampoco se prevén cocheras, con lo cual estacionar se vuelve más caótico", describen.
En la esquina de Lagos y Urquiza funcionó durante años la ferretería industrial Casa Barcia. En ese lugar se terminó el año pasado un edificio de planta baja y diez pisos, con pileta y amenities. En la cuadra hay otra construcción ganando altura. En una de las ochavas de San Lorenzo, el complejo "Pichincha Green" ofrece sus últimas unidades.
Paola cumplió ya 22 años trabajando en la ferretería que está sobre Lagos, a pocos metros del Ministerio de Trabajo de la provincia. La presencia de los obradores (sólo en la vereda de enfrente hay dos edificios recién terminados y otro en obra) y la trayectoria del lugar, le permitió ampliar su cartera de clientes. Sin embargo, "el movimiento comercial en la zona es escaso", afirma y destaca que "después de las 16.30 la cuadra se muere".
Los problemas de seguridad, dice, son clave para que la mayoría de los comercios baje sus persianas antes de las 17. "La calle después es tierra de nadie", se queja mientras atiende los requerimientos de sus clientes detrás de una reja. "Es bueno que haya nuevos edificios, el tránsito y el estacionamiento es un poco más caótico, pero siempre fue así en esta zona. Y en los últimos años abrieron algunos comercios nuevos, no siempre exitosos. Pero el gran problema que tenemos es la seguridad. Vivimos encerrados", repite.
En la cuadra siguiente un antiguo complejo de viviendas vallado no parece tener ya mucho tiempo de vida. Y cien metros más adelante se ofrece un terreno de 10,47 x 33,68 "apto diez pisos". Entre San Juan y Mendoza hay otra casa antigua vallada, enfrente un edificio de diez pisos casi terminado y otro que recién arranca el segundo piso. En la esquina de 9 de Julio, asoma OvL, un edificio de viviendas con estacionamientos y un local comercial. En la de Zeballos, ya empezó el pozo para construir un nuevo edificio Bauen.
Un corredor privilegiado
Dentro del área central, Ovidio Lagos tiene dos cualidades que la hacen particularmente atractiva para plantar un emprendimiento relacionado con la construcción. Leonardo Beltramone, director del Observatorio Inmobiliario de Rosario, destaca la cercanía con el río y con el barrio de Pichincha en sus primeros metros, "un barrio que siempre está de moda", y su condición de corredor urbano dentro del área central.
También subraya la presencia de propiedades antiguas, con lotes grandes, poco frecuentes en otras zonas del centro. Pero, sobre todo, dice que Lagos se vio favorecida con la última modificación del Código Urbano, propuesta por la Intendencia y aprobada en el Concejo Municipal en octubre de 2021. Antes de la reforma, en la avenida se podían construir hasta cinco pisos, ahora ese límite se estira a siete y puede llegar a diez, según el tramo.
"El corredor no llegó a su techo. Sigue siendo un lugar interesante dentro del centro, donde no se encuentran ya lotes de terreno", explica y señala que "las constructoras amplían el margen del centro, pasando Oroño hasta Ovidio Lagos, donde actualmente se ven muchos proyectos en ejecución".
El director del Observatorio destaca que la realidad económica del país no traduce este movimiento en ventas. "La escalada del dólar retrae el mercado", advierte.