La ciudad

En el primer día de la cuarentena, las calles y parques de Rosario estuvieron casi vacíos

Los vecinos salieron a hacer compras básicas en quioscos, almacenes y supermercados. Hubo colas frente a algunos comercios

Sábado 21 de Marzo de 2020

La cuarentena vació la ciudad. En el primer día de "aislamiento social preventivo y obligatorio" dispuesto de la 0 de ayer por el gobierno nacional para frenar la propagación del coronavirus, los rosarinos se mantuvieron mayoritariamente en sus casas: sólo salieron para hacer las compras básicas en quioscos, almacenes y supermercados.

En este marco, el gobernador Omar Perotti advirtió que se actuará con "la mayor severidad" contra quienes incumplan las prohibiciones porque, remarcó, "no es más una solicitud, sino una obligación".

Por su lado, el presidente Alberto Fernández subió a media mañana un texto a las redes sociales en el que saludó el acompañamiento social de la iniciativa: "Gracias a todos y a todas por haber comprendido y por permanecer en sus casas. Si estamos unidos y cumplimos las disposiciones, esto pasará pronto. Le envío a cada uno y cada una mi abrazo a la distancia".

Provisiones

En el centro las calles estuvieron vacías y los comercios que debían estar cerrados lo estuvieron. Anticipándose al fin de semana extra largo, los rosarinos buscaron aprovisionarse de los elementos básicos para atravesar de la mejor forma posible el aislamiento obligatorio, que se extenderá —al menos— hasta el 31 de marzo.

Las fuerzas de seguridad estuvieron presentes para controlar que se respetara la medida. Por caso, en la intersección de Oroño y 27 de Febrero se instaló un puesto de control de vehículos. En el centro, agentes de la Policía de Santa Fe abordaron a muchos peatones que circulaban por las calles y les preguntaron por qué estaban circulando en la vía pública.

Sin embargo, a tono con el ánimo de la población, al caer la tarde los agentes policiales mostraban una actitud más relajada: recorrían las calles en grupos de dos o tres agentes, más atentos a prevenir situaciones conflictivas que a indagar a los transeúntes.

Lo cierto es que si bien el aislamiento es obligatorio, el decreto presidencial también habilita excepciones: al estar abiertos los almacenes y los supermercados muchos realizan mandados en los alrededores de sus viviendas. Debido a la alta demanda las cadenas hicieron ingresar a los clientes de a pequeños grupos en la búsqueda de distanciamiento social.

Afuera hubo que formar filas, pero se buscó evitar los amontonamientos. E incluso en supermercados como el de la esquina de Salta y Corrientes eran tantos los pedidos a domicilio, que las filas fueron de motos de deliveries y no de clientes. Las empresas de cadetería se ubicaron entre las ganadoras de la jornada: jóvenes en moto y en bicicleta trajinaron la ciudad para repartir pedidos de comida y medicamentos para aquellos que no quisieran o pudieran salir de su casa.

Barrios

En los barrios se vio una imagen similar: se formaron filas afuera de las carnicerías, verdulerías y supermercados.

Sin embargo, en las calles que cortan las avenidas y bulevares de la ciudad se observó un panorama diferente. Un ejemplo: en Tiro Suizo, en la zona sur, no había vecinos tomando mate en las veredas, como en otro momento hubieran hecho.

Las iglesias y templos evangélicos también tomaron la cuarentena como palabra santa.

Con la obligación de aislamiento también cayó drásticamente la circulación de vehículos y la presencia de personas en espacios públicos muy concurridos por la población, como los parques, la costa central y el bulevar Oroño, algunos de los lugares preferidos de los rosarinos para encontrarse y también para realizar actividad física.

El parque Independencia, por ejemplo, apareció desolado sin corredores ni familias disfrutando de una tarde primaveral.

También la avenida Pellegrini estuvo apagada, sin las luces de bares y restaurantes.

El transporte funcionó, pero lo hizo con las frecuencias de los días sábados: el único objetivo era trasladar a las personas exceptuadas del aislamiento. Fundamentalmente, personal de seguridad, salud y organismos de servicios esenciales.

Así lo volvió a señalar durante las primeras horas de ayer el intendente Pablo Javkin, que puntualizó que el transporte está destinado "sólo para personas que prestan servicios esenciales".

Así como los taxis estuvieron habilitados para brindar servicios —aunque sin la obligatoriedad de los esquemas que rigen normalmente—, también se suspendió el funcionamiento del sistema de estacionamiento medido hasta el 31 de marzo. Las bicicletas del programa Mi Bici Tu Bici estuvieron disponibles para ser utilizadas por los ciclistas rosarinos, que tuvieron más espacio para circular por las calles prácticamente vacías de la ciudad.

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