La ciudad

"En el país, el 95 por ciento de los delitos no terminan con el responsable condenado"

En el contexto latinoamericano, según el especialista, "Argentina no está tan mal".

Domingo 03 de Diciembre de 2017

En el contexto latinoamericano, según el especialista, "Argentina no está tan mal". La tasa de homicidios que oscila entre 5 y 7 cada 100 mil habitantes, afirma, parece menor al lado de los 90 que tiene Honduras, los 55 de Venezuela, los 35 de Colombia y los 23 de México. Sin embargo, señala, "la Organización Mundial de la Salud considera violencia endémica cuando el valor es superior a 3". El país, para el académico, tiene dos grandes problemas: "El incremento sostenido de los asesinatos y la aparición de casos aislados de justicia por mano propia o linchamientos". Al igual que en toda Sudamérica, "la mayoría de las víctimas y victimarios son jóvenes menores de 25 años".

"Latinoamérica tiene las sociedades más violentas y más desiguales del mundo, no las más pobres, sino las que muestran más asimetrías entre los que más y menos tienen", indica. Y hace una declaración polémica: "No es cierto que el delito tenga que ver con la pobreza. La relación de la violencia, que es un fenómeno complejo y multicausal, es en realidad con la desigualdad, con la distribución inequitativa de la riqueza. Por ejemplo, Nicaragua es el país más pobre de la región pero también el más seguro. Algo parecido pasa en Cuba. Pero San Pedro Sula, la ciudad más violenta del mundo, que está en Honduras, es un polo industrial con pleno empleo", detalla Moloeznik, para quien "la violencia es social".

En ese sentido, sostiene que "el Estado puede contribuir, porque donde no está y deja un vacío, éste es ocupado por otros actores como el narcotráfico".

Otra de las razones del crecimiento de la violencia es la sensación de impunidad. "América latina y Argentina no escapa a este promedio, el 95 por ciento de los delitos no terminan con el responsable condenado. Si le sumamos a eso la cifra negra de los que no son denunciados, es aún más ínfima. Además, la ley nunca toca a los ricos. Eso también agrava las cosas", describe el catedrático.

No obstante, se mostró en desacuerdo con el endurecimiento de penas, porque aduce que no produce resultados. "Muchos políticos hacen populismo punitivo con este tema, o padecen de legislomanía: el ladrón opera con costo y beneficio, si sabe que va a quedar impune, no se asusta por las penas. Y si ve que se legisla sobre los secuestros, pasa a otro rubro delictivo con menos riesgo", aporta.

En tal sentido, ilustra: "Al ciudadano de calle sólo le importa no ser víctima de un arrebato, poder transitar por la ciudad a la noche sin sufrir un delito, que no se le metan ladrones en la casa. Por ejemplo, una causa como la de Los Monos, a la que tanto tiempo le dedican periodistas y funcionarios, a la población le parece absolutamente irrelevante".

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