La ciudad

En el Día del Trabajador, Rosario muestra calles semidesiertas, bares abiertos y muchos deportistas

Los rosarinos aprovecharon para desayunar fuera de casa, caminar o correr por el parque Urquiza o la costanera.

Jueves 01 de Mayo de 2014

Recorrer las calles de Rosario un día del Trabajador es una experiencia hasta se diría relajante. Lejos de la locura habitual de los días de semana, con caos de tránsito incluido, negocios abiertos y gente ensimismada en sus habituales problemas, la jornada de este 1º de mayo amaneció con varios costados positivos para los laburantes.

Las condiciones climáticas también aportaron lo suyo. A pesar del espeso manto de niebla que podía verse por la zona de avenida Belgrano sobre el río Paraná, el sol empezaba a asomar con fuerza.

Con un pronóstico del SMN que indica neblinas y bancos de niebla, Nubosidad variable y vientos leves del sector sur para la mañana y cielo algo a parcialmente nublado con vientos leves del sector sur, rotando al noreste, para la tarde, una mínima de 11º y una máxima de 22º, los rosarinos se aprestan a disfrutar de una jornada apacible, lejos del día nublado y desetemplado de ayer.

Y la oferta para aquellos que pretendían desayunar fuera de casa fue amplia. Numerosos bares están abiertos y eso pudo notarse en una recorrida por calle Salta, desde el cruce Alberdi hasta el río, al igual que el VIP de avenida Belgrano y Rioja, o numerosos lugares de avenida Pellegrini. Los negocios, en su gran mayoría, permanecía cerrados y apenas algunos, como la carnicería ubicada en Zeballos y Mitre, se encontraban abiertos.


A la altura del Parque Nacional a la Bandera, varios operarios se encontraban armando los puestos del Mercado de Pulgas y varios caminantes y corredores desarrollaban su actividad física, al igual que en el Parque Urquiza, donde los perros comunitarios acompañaban la escena y los bares del lugar también ofrecían su oferta gastronómica.

En la zona de La Florida el panorma era similar. Algunos bares y restós abrieron sus puertas y alrededor de las 10 podía apreciarse una interesante cantidad de gente, algunos con el equipo de mate, otros enfundados en sus ropas deportivas y otros simplemente caminando, disfrutando de una incipiente agradable mañana del día del Trabajador.

La zona de peatonales y del resto del centro era la contracara. Apenas un par de bares, como el emblemático El Cairo o el de Santa Fe y Mitre, presentaban sus puertas abiertas. Tanto calle Córdoba como San Martín era la imagen de un desierto, lejos del la locura de un habitual día de semana laborable. 
  

 

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