La ciudad

En el barrio toba quieren terminar con los basurales y las montañas de escombros

Los vecinos de inmediaciones de Juan José Paso y Travesía se quejan que de otros lugares les tiran residuos y hasta animales muertos. Olores nauseabundos y ratas.

Miércoles 27 de Enero de 2016

Basura propia y ajena. Escasez de contenedores. Minibasurales. Escombros de construcciones demolidas que se acumulan meses. Ratas "de a kilos". El barrio de la comunidad Qom de Juan José Paso y Travesía ya tiene gran parte de las viviendas del proyecto de urbanización iniciado en 2010 entregadas, sin embargo, parte de su entorno continúa siendo ser atendido. Los servicios allí parecen tener tantas carencias como el mismo barrio. "Hacemos un esfuerzo grande por colaborar, integrarnos y cuidar, pero acá vienen carros, autos y camionetas y tiran cualquier cosa, hasta animales muertos", afirmó Daniel Gómez, presidente de la comunidad; destacó que los "contenedores no son suficientes" y aseguró que "esos basurales que se arman, los limpian una vez a la semana y mientras tanto, el olor es insoportable".

La iniciativa que comenzó en 2010 de manos de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo y que pasó a manos del Servicio Público de la Vivienda de la Municipalidad con el financiamiento del Estado nacional tras el escándalo Schoklender se extiende en los terrenos de Juan José Paso y Travesía, pero también en otro sector sobre avenida Sorrento.

En el primer predio del total de 256 casas previstas, ya se entregaron cuatro parcelas, donde viven más de 180 familias; y un número similar quedan por entregar. Sobre Sorrento, en cambio, de las casi 250 previstas sólo restan terminarse 64.

"La situación ha mejorado, tenemos veredas y calles, trabajamos en cooperativas para mantener limpias las calles, pero acá necesitamos que el Estado haga para poder avanzar", recalcó Gómez. La presencia de minibasurales y acumulación de residuos se repite tanto en las parcelas de Travesía como en las de Sorrento, y destacaron que en está última no hay siquiera un volquete en dentro del barrio.

Insuficientes. El dirigente de la comunidad recordó que en los últimos tres meses del año pasado, entre octubre y diciembre, se pidió formalmente al municipio que se coloquen más contenedores y la limpieza de los basurales. "Ponen más palabras que hechos", dijo al explicar la respuesta que recibieron.

En las casas que están sobre Travesía sólo algunas calles tienen de los viejos contenedores azules plásticos, de los primeros que se habían instalado en el centro. Pero hay calles que tienen todas las viviendas habitadas, pero allí no hay dónde dejar la basura.

Los nuevos, en cambio, los instalaron sobre Travesía. "Son tres y muchos vecinos hacen el esfuerzo de caminar hasta allí, pero así y todo no alcanzan", insistieron.

Por eso, sobre la misma avenida, en un sector donde está proyectado un espacio verde, se instaló un enorme contenedor donde se acumula basura, que sólo se recoge semanalmente. En parte, según admiten, es el propio barrio, pero aseguran que mayoritariamente la traen de otros lugares.

"Ahí llegaron a tirar un perro muerto, el olor es nauseabundo y más con estos calores", plantean. Como el lugar está sobre la avenida, relatan que es por demás de "cómodo" para carros y vehículos que "paran y dejan montañas de basura".

Los vecinos apuntan a los talleres de la zona que tiran cubiertas, incluso de camiones; lanillas y partes de interior de colchones de otra fábrica de la redonda. "Ratas hay por kilos", insistió Gómez.

Restos. A pocos metros de ese basural, también sobre Travesía aunque unos metros más cerca de Juan José Paso, también quedan restos de escombros de viviendas que fueron demolidas para la construcción del barrio. Y lo mismo sucede sobre Juan José Paso, a metros de la vía, donde estaba instalado el destacamento de la Policía EM_DASHahora trasladado a un edificio nuevoEM_DASH.

Más de tres meses las estructuras fueron tiradas abajo, sin embargo, nadie levantó esos restos de materiales. Así, escombros, vidrios, estructuras metálicas y alambres están casi sobre las veredas, a la mano de quienes quieran utilizarla como arma (ver aparte). Un espacio más que amigables para ratas y todo tipo de alimañas.

"El municipio dijo que iba a desratizar, pero todavía estamos esperando que levanten eso", dijo una vecina. Sobre Juan José Paso, a pocos metros de los escombros y casi sobre la vía, se generó otro basural. "La última vez una camioneta paró allí y tiró cajones con restos de huesos y cuero de pollos", contó el presidente de la comunidad, y agregó irónicamente: "Aparecen botellas de Coca Cola, vino y champán, hay poco de eso en el barrio".

Una de las vecinas de enfrente asegura que las ratas "bailan adentro de la casa", y admitió que cada tanto va y le prende fuego. "Pienso en los tres hijos que tengo ahí adentro, aunque el resto le moleste el fuego", dijo. La presencia de roedores es una de las principales preocupaciones y más de una vecina recordó que en octubre de 2014 una nena de 11 años murió víctima del hantavirus.

Escombros que se pueden convertir en armas

Los escombros que se acumulan sobre Juan José Paso, donde antes se levantaba el destacamento de la Policía, pueden convertirse en un arma para los ladrones que se dedican a asaltar autos sobre esa avenida. “Acá no hay noche que no roben y con esos ladrillos, les dan a a los parabrisas de los autos”, contó una vecina.
  La falta del luz del alumbrado público, la acumulación de los escombros —en este caso ni siquiera tienen un cerco—, los pastos altos sobre las vías y el paso del tren se convierten en una trampa. “No se ve nada, los autos paran cuando viene el tren y ahí les roban”, relatan los propios habitantes de la zona, y señalan que muchas veces son esos mismos escombros y piedras las que utilizan para atravesar los vidrios.
  Caminar por esas veredas de noche tampoco es seguro para los propios vecinos. “Ahí se mete cualquiera, no se ve y uno no sabe si lo van a robar, puede pasar cualquier cosa”, advirtieron sobre todo las vecinas de la zona.
 

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