La ciudad

En el año unos cien chicos fueron apartados de sus familias

Desde la provincia piden hogares solidarios para contener a unos 20 niños de menos de cuatro años. Se tomó esa medida como protección ante situaciones graves de maltrato físico o abusos sexuales.  

Martes 29 de Septiembre de 2015

Ninguno de los tres bebés tiene más de seis meses, sin embargo ya llevan un tiempo viviendo en alguna de las instituciones que dependen de la Subsecretaría de Derechos de Niñez de la provincia. Desde la dependencia salieron ayer a pedir públicamente a familias solidarias que puedan y quieran alojar a unos 20 chiquitos menores de cuatro años que están temporalmente separados de sus padres. Según advirtió la directora del área, Fabiola Piemonte, se incrementaron las medidas de protección excepcional de niños y adolescentes por situaciones graves de maltrato físico o abuso sexual: en lo que va del año hubo 50, que involucraron a unos 150 niños.

"No podemos asegurar que este aumento se deba a una mayor cantidad de casos, sino que existe mucha más conciencia y afortunadamente los anoticiamientos son cada vez más tempranos", advirtió la funcionaria y explicó que las medidas de protección se solicitan "ante el primer indicio de riesgo" que detectan los equipos que trabajan en el territorio, ya sea en el ámbito de la salud o de la promoción social.

Las cifras hablan también de cómo el uso de la violencia para resolver conflictos se traslada al interior de los hogares. La mayoría de las situaciones en que interviene Niñez son "devenidas de la comisión de delitos que necesitan un abordaje urgente", como casos de maltrato físico, grave y reiterado, o abuso sexual infantil.

Durante este año, la Dirección de Niñez tomó un promedio de cinco medidas de protección por mes, más de una por semana. Como generalmente se trata de grupos de hermanos, se estima que fueron alrededor de 100 los niños separados de sus familias, ya que los profesionales consideraron que permanecer en su hogar representaba una amenaza.

Estas disposiciones tienen una duración de seis meses, pero también pueden prorrogarse mientras se intenta acercar a los niños a otras personas de su grupo familiar o se declare su estado de adoptabilidad. Por eso, los expedientes de la Dirección de Niñez acumulan las historias de entre 400 y 500 chicos que no viven con sus familias, de los cuales la mitad permanece en instituciones.

Un hogar. Mediante un comunicado, la Dirección de Niñez convocó a nuevos hogares a sumarse a la red del programa Familias Solidarias que reciben a bebés y niños mientras estén separados de su entorno. La titular de la repartición provincial explicó que hay tres bebés de menos de seis meses y otros 20 niños que aún no cumplieron cuatro años que necesitan "en forma urgente" una familia que pueda contenerlos.

"Actualmente están viviendo en centros residenciales, pero sabemos que no es el mejor ámbito de alojamiento para niños de tan temprana edad", sostuvo.

Del programa participan actualmente unas 30 familias. Hace poco más de un mes la difusión pública que tuvo el caso de cuatro hermanitos que quedaron solos después de la muerte de su mamá sumó otros nueve grupos de voluntarios.

Los inscriptos habían sido cerca de 30, pero "siempre pasa que después de las entrevistas muchos de los que se ofrecen no cumplen con los requisitos del programa", explicó Piemonte.

La funcionaria subrayó que participar de la red de Familias Solidarias no es un paso previo a la adopción. "Son personas que se ofrecen para cuidar a los niños durante un tiempo, mientras dure la medida excepcional", explicó. Y remarcó que en el caso que Niñez sugiera la adoptabilidad de los niños, es el juez de menores quien debe llevar a cabo el trámite de adopción, dando prioridad a las personas que están en los primeros lugares del Ruaga (Registro Unico de Aspirantes a Guarda con fines Adoptivos).

"Son dos caminos totalmente distintos, dos procesos diferentes. Las familias solidarias son un soporte importante para los niños que tienen una historia de derechos vulnerados —sostuvo la funcionaria—. Establecen un vínculo de cariño muy importante que se mantiene, pero no pueden transformarse en adoptantes de los niños".

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